Los laburantes que desafían el intenso calor en la ciudad

Los laburantes que desafían el intenso calor en la ciudad
En jornadas de temperaturas agobiantes lo recomendable es permanecer bajo el resguardo de un aire acondicionado, pero ¿cómo sobrellevan estos días las personas que deben trabajar en la calle?

En días donde la mayoría de los santafesinos escapan al calor de la calle, para refugiarse al frío de un aire acondicionado, otros deben permanecer al aire libre, resistiendo las altas temperaturas. Con térmicas que alcanzan los 50 grados, muchos trabajadores no tienen opción y deben permanecer en la calle para realizar sus tareas diarias y llevar el pan a su mesa.

Albañiles, vendedores ambulantes, agentes de tránsito, panaderos, mecánicos, puesteros y floristas son algunos de los rubros que en las últimas jornadas sufren el agobiante calor de un verano que todavía

no llega.

Diario UNO dialogó con personas que a diario trabajan sobre el asfalto santafesino. Entre sus fórmulas para resistir las altas temperaturas y no morir en el intento, muchos coincidieron en mantener una buena hidratación y resguardarse ocasionalmente a la sombra.

“Lo que pasa es que estamos acostumbrados, pero tomamos precauciones como usar sombrillas, mucha hidratación y en lo posible, tratamos de relevar a los compañeros a cada rato”, afirmó María, agente de tránsito que habitualmente trabaja en el turno mañana.

María trabaja desde hace 30 años ordenando el tránsito de la ciudad, su profesión no tiene una estación “preferida” ya que durante el invierno sienten demasiado el frío y en verano el calor es agobiante. En la esquina de Primera Junta y San Martín es habitual ver el carrito de venta de palomitas y praliné, no importa la época del año, siempre está ahí. Y es que desde hace 5 años, Horacio se mudó de la esquina de La Rioja y San Martín para instalarse bajo la sombra que le ofrece el techo del negocio lindante.

Cerca del mediodía, Horacio ya apaga el fuego de su olla, una pai, para no sufrir los efectos del calor. “Con esta pai de cobre se levanta mucha temperatura. Vengo temprano para cocinar la garrapiñada

de nueces y almendras porque la gente te pide”, afirmó el vendedor. En los pies de su carrito se puede observar casi escondida una botella. Su fórmula para aguantar la jornada de trabajo está conformada

por mucha agua con limón y un recreo en horas de la siesta, donde aprovecha para recobrar las fuerzas y volver a instalarse en su puesto cerca de las 18.

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