El responsable de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico dijo que es muy alto el circulante de estupefacientes en Río Cuarto y agregó que “hay mucho delivery en los sectores acomodados”
Para Guillermo González, a cargo de la secretaría de Lucha contra el Narcotráfico ese balance inicial tiene una doble lectura. “Por un lado, está la satisfacción de haber logrado un objetivo y, por el otro, la preocupación porque el circulante de estupefacientes en la ciudad y zona es un volumen muy grande”.
-¿Cómo evalúa el impacto de los kioskos de drogas en nuestra región?
-Las cifras hablan por sí mismas. Tiempo atrás hablar del secuestro de un kilo de cocaína era realmente un golpe de gran impacto, porque no era común que un narco estuviera con esa cantidad, o en todo caso era esperable entre los más pesados en el ambiente, hoy no le voy a decir que cualquiera anda con un kilo de droga pero es mucho más común porque los volúmenes que circulan son otros.
-¿Qué estadísticas maneja desde que se hizo cargo de su función?
-Nosotros en este momento tenemos un total de 142 causas iniciadas. Hemos detenido a 58 personas y actualmente siguen detenidas 40 personas. Tenemos detectado 130 infractores a la ley entre los que se dedican al tráfico y los consumidores. Esos números ayudan a dar una idea de la magnitud del problema del que estamos hablando.
-Entre los infractores, usted menciona a los consumidores. No queda claro si en la práctica la droga para consumo está despenalizada o no.
-Lo que sucede es que estamos en un momento muy particular de la ley, un momento de trancisión diría en el que uno, desde el sentido común, podría advertir una contradicción porque la ley claramente establece que tener estupefaciente es siempre un delito, incluso cuando es para el consumo. Pero existe un precedente jurisprudencial importantímo que es la causa Arriola donde la Corte Suprema de la Nación ha dicho: cuidado, porque esta parte de la ley estaría violando un principio constitucional de reserva para lo que se considera una acción privada. Entonces, mientras ese consumo no agravie derechos de terceros no debería ser considerado un delito. De algún, modo en la práctica se ha comenzado con un proceso de despenalización pero la ley no se ha modificado todavía.
-Efectivamente, parece contradictorio...
- Lo paradójico es que a partir de esta jurisprudencia la Justicia no forma un proceso penal en contra del consumidor pero la sustancia estupefaciente como tal sigue siendo una sustancia prohibida. De ahí, la contradicción a nivel del mensaje porque por un lado decimos “vos no podés tener droga porque es una sustancia prohibida pero si consumís no voy a formar un proceso en tu contra”. Entonces, estamos en esa etapa de transición. No sabemos si esto va a ir hacia una absoluta despenalización o hacia algo razonable porque perseguir o tratar de reprimir al consumidor social o a quien tiene un problema de adicción no tendría que ser el objetivo nuestro. Nosotros tenemos que ocuparnos del que comercia, al que hace dinero a costa de la salud de los otros.
-Para terminar de aclararlo, en esa lista de 40 detenidos que aún siguen en la cárcel, se entiende que están en esa situación por traficar, no por haber consumido.
-Ninguno tiene que ver con el consumo, independientemente de que se pueda dar la situación de alguien que aparte de vender consuma. Pero lo que queda claro es que ninguna detención se ha producido por consumo de drogas.
-La cifra de detenciones por drogas empezó a causar preocupación en un servicio penitenciario que hoy se ve desbordado.
-Tiene un impacto muy importante y creo que seguramente se estará evaluando entre las autoridades penitenciarias y en el mismo Ministerio de Justicia. Los tribunales provinciales están arrancando con este tema y nosotros no sabíamos que íbamos a encontrarnos con estos números así que se tendrán que tomar las medidas necesarias. Habrá que ampliar la cárcel porque todos conocemos los problemas de la Unidad Penitenciaria Número 6 que fue construida en otro momento y para otra realidad.
-En nuestra región, ¿los kioskos de drogas están sectorizados?
-Es bastante complejo. Existen tanto en la ciudad de Río Cuarto como en otras localidades, de hecho hemos tenido procedimientos importantes en localidades de la región, como por ejemplo en Adelia María, en los últimos días. Hay mucho delivery en sectores más acomodados de la ciudad, denominados ABC1 que no se arriesgan y no van a lo que denominamos un kiosko, sino que reciben al delivery. Ese es más difícil de detectar para nosotros. De todos modos, hace pocos días hemos detenido a una persona que estaba haciendo delivery de drogas en una moto con una cantidad importante de marihuana. Pero evidentemente, lo que más trastornos genera a los vecinos son los kioskos de drogas y en ese sentido hemos desbaratado cerca de 50 en este tiempo. En esos casos, la investigación no es tan compleja. Basta seguir la pista del consumidor hasta el lugar donde la va a comprar. Entonces, se hacen tareas de inteligencia, se toman pruebas de que en esos lugares se hagan actos de comercio y después se ingresa a esos lugares con una orden de allanamiento.

Comentá la nota