El “Dragón” perdió 2 a 1 en su visita a El Fortín de Olavarría, pero por el 5-0 que consiguió en Mar del Plata la semana pasada, se clasificó a la final por el ascenso al Torneo Argentino B.
Imágenes como las del final no aparecen tan seguido: el ganador respeta, el perdedor reconoce, la gente premia con su aplauso, y a las duchas. Porque en definitiva el deporte puede (y hasta debe, porque esta atmósfera sólo se vive con pasión por los colores) deparar alegrías o tristezas efímeras según el resultado acompañe a uno u otro, pero ninguna otra cosa más y mucho menos irracionalidad.
Terminó con un triunfo grande otra muy buena participación de El Fortín en los campeonatos del Consejo Federal y como plus, con ilusión la mayor parte del mediodía. Porque en el final del primer tiempo, cuando metió un par de goles, pudo haber metido otros tantos, el equipo se ganó el derecho a soñar con una hazaña para los 45? finales. No fue así, y nada cambia el concepto.
Esa presión que tantos problemas le generó en el partido de ida, y sobre todo en el arranque del segundo tiempo cuando Kimberley cimentó el 5-0 irremontable de la ida, lo complicó en el arranque de la vuelta. El bloque no podía, y en los duelos individuales prevalecía la mayor fortaleza física de la contención marplatense.
Sobre la media hora Russo entendió que no tenía sentido seguir esperando, sacó a Di Bello, mandó a Bricka a la cancha, retrasó en el campo a Volonté y entre la movida táctica y un crecimiento anímico, El Fortín acorraló a Kimberley. Dos veces había estado muy cerca antes de al apertura, primero en un anticipo de Larregina con el botín derecho que terminó en el palo y después con una salida rápida de Mayoz para Maldonado en la izquierda, y una gran tapada de Benítez.
Mayoz repitió la receta de la sorpresa del otro lado, sacó rápido una falta para Volonté, y esta vez Benítez nada pudo hacer ante el remate bajo y cruzado. En cuestión de minutos el arquero la pifió feo (puso el pecho a un centro largo de Sánchez) y Mayoz llegó antes que Ariel Bricka para estirar la diferencia en la mañana y achicarla aún más en el global. El tercer lo tuco Bricka, pero su derechazo se perdió por poco, o con Sandes desde la medialuna.
Como la cosa pintaba fea, Damián García salió todos sus ahorros del banco. Mandó a la cancha a Zamorano y sólo con su aura el gran jugador marplatense empezó a cambiar la temática del partido. Pero, como en el partido de ida, Kimberley volvió a tener un aliado en la fortuna: el pibe Larregina dejó corta en la izquierda una entrega a Ramírez, De Hoyos puso la punta del pie y Parra sólo debió tocar la pelota al fondo del arco.
Con casi todo el segundo tiempo por jugar, fue el golpe de gracia para este Kimberley que sólo quería salir del ahogo. El fortín no arrió sus banderas, siguió buscando fiel a su estilo, se equivocó más de lo que acertó con la pelota, pero así y todo quedó un par de veces más muy cerca del gol, como esa pelota que no pudo empujar Volonté por el medio en el cierre de una bonita jugada colectiva, la que le sacaron en la línea a Salvareschi y el rechazo de De Arzave que despidió el travesaño.
No más palabras para esta campaña de El Fortín. La última frase se la regaló su gente, con el aplauso conmovedor que acompañó la última salida de la cancha en este Torneo del Interior.
Comentá la nota