Kevin Monsalvo tiene 5 años y vive con su madre Macarena Villarroel en una casa alquilada en el barrio Pietrobelli. Le gusta el fútbol, y con una camiseta del Barcelona con la inscripción de Messi patea una pelota en el patio y grita goles imaginarios. El niño que corre y posa canchero para la cámara, padeció un accidente el 17 de febrero de 2010, cuando fue arrastrado por el alud de barro durante una de las tormentas más dramáticas que afectó a Comodoro.
Sin embargo la corriente de barro era mucho más fuerte y profunda de lo que esperaban y le quitó de las manos al bebé arrastrándolo por varias cuadras. “Salí a gritar afuera y no se escuchaba nada por la lluvia. De la desesperación no me animaba a ir para abajo, corría mucho el agua, piedras, barro, de todo. Yo me imaginé lo peor” relató Macarena.
El padre lo siguió calle abajo, mientras, Kevin fue encontrado por un hombre en la cuadra del Instituto Domingo Savio y luego llevado a la Clínica del Valle, donde estuvo internado unos días.
A pesar del accidente, tanto el pequeño como su padre resultaron con heridas físicas leves, con raspaduras en las piernas. Kevin tuvo gastroenteritis y según explicó Macarena, estuvo decaído y asustado, sin hablar ni jugar y con dificultades para comer durante algunos meses.
Hoy en día el niño no sufre ninguna secuela, y su madre comenta “por ahí él se acuerda de cosas. Cuando vamos para arriba –donde sigue viviendo el papá- siempre se acuerda de que se lo llevó el agua, pero eso nomás. Decía que Dios lo cuidaba y lo llevaba y que sentía ruidos de perros” le dijo a Crónica.
La ayuda que tarda en llegar
Macarena cuenta que después de la tormenta no acudió a recibir ninguna ayuda principalmente porque estaba ocupada con la salud de su hijo. Después realizó varios pedidos pero no recibió respuesta. En enero de 2013, durante una nueva lluvia, volvieron a perder su casa y sus pertenencias; “sigue todo igual, no hicieron nada, sigue pasando lo mismo allá arriba” expresó en referencia a la falta de obras que eviten las inundaciones cuando llueve.
Actualmente se encuentra separada del padre del niño y alquila en la calle 12 de Octubre del mismo barrio. Se encuentra a la espera de un terreno en el Máximo Abásolo y muestra la carta enviada al vecinalista Roberto Varela firmada por, el entonces subsecretario de tierras, Alberto Parada, en octubre de 2013. “Yo no pido nada gratis, si el día de mañana me dan un terreno voy a pagar el lugar, la luz, todo. Voy a hacer todo legal, no voy a usurpar” aclaró. En tanto continúa en espera de la vivienda que se le prometió luego de esa primera tormenta que destruyó su casa.
Comentá la nota