Aída Kemelmajer de Carlucci: "Al alquiler de vientre no hay que silenciarlo, sino regularlo"

Aída Kemelmajer de Carlucci: "Al alquiler de vientre no hay que silenciarlo, sino regularlo"
Es una de las juristas a cargo de la modificación del Código Civil. En diálogo con El Sol Online, habla de los puntos polémicos de la reforma.

La jurista mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci, está a cargo –con un grupo de pares– de la redacción del nuevo Código Civil, lo cual ha despertado voces a favor y en contra de los cambios que se vienen anunciando. En una entrevista con este diario, la mendocina habla de la Iglesia Católica, de la eliminación de barreras en barrios privados y de los temas que más han generado controversia. Su visión de por qué no hay ley que hoy dure 100 años.

¿En qué instancia se encuentra su trabajo sobre la modificación del Código Civil?

La comisión que integro, conjuntamente con los supremos (Ricardo) Lorenzetti y (Elena) Highton entregó el anteproyecto en marzo de este año; desde entonces, estamos permanentemente controlando los errores que se puedan haber deslizado. El hecho de que el adulterio ya no será una causal del divorcio, ¿no trajo críticas o acciones legales por parte de los sectores más conservadores? Toda la materia relativa al Derecho de Familia es sensible a la sociedad. Por supuesto, las soluciones del proyecto son compartidas por algunos sectores y combatidas por otros. Acciones legales no han existido, desde que este proyecto aún no ha sido aprobado.

La Iglesia Católica hace pocos días se quejó por la modificación que permitiría el alquiler de vientre y dijo que "va en contra de la dignidad de las mujeres". ¿Cuál es su opinión al respecto?

El proyecto regula la gestación por sustitución. Se trata de un tema muy debatido en todos los países. Nosotros hemos considerado que siendo una práctica médica que se realiza en Argentina desde hace muchos años, la mejor solución es regularla, no silenciarla, ni prohibirla. La regulación tiende a comprobar que la mujer gestante preste su consentimiento libre, informado, previo, a esta práctica que, conforme el proyecto, para dar lugar a la filiación a favor de quienes han encomendado la gestación, debe ser autorizada judicialmente. Los requisitos fijados en la norma tienden a proteger a la mujer y a dar supremacía al interés del niño por encima del interés de los adultos.

¿Cómo está reaccionando la Iglesia frente a estos cambios anunciados?

La Iglesia fue escuchada por la comisión redactora antes de enviar el anteproyecto. También está siendo escuchada por la comisión bicameral del Congreso de la Nación. Tengo entendido que también ha sido escuchada en el ámbito del Poder Ejecutivo Nacional. Como cualquier otra entidad tiene derecho a expresar su opinión. Como dije en mi respuesta anterior, no existen acciones legales deducidas, desde que el proyecto no tiene vigencia. Está aún en estudio.

¿Hubo otro sector crítico a los cambios anunciados, como divorcio exprés, adopión simple? ¿Cómo maneja usted la presión social a favor y en contra?

Los cambios anunciados en derecho de familia han recibido aprobaciones y desaprobaciones por parte de diferentes sectores.

La comisión redactora analizó cuáles son los problemas que presenta el sistema vigente y ha tratado de solucionarlos. Por ejemplo, es verdad que los juicios contenciosos (o sea, cuando no hay acuerdo entre los cónyuges) generan nuevos conflictos, agudizan los problemas, son largos, costosos, perjudican a los hijos, desnudan a la familia ante el tribunal en violación al derecho a la vida íntima y familiar, etcétera. Esa realidad nos ha llevado a eliminarlos y a proponer un divorcio sin causa, pero el que lo pide, necesariamente, debe acompañar propuestas de acuerdo. O sea, se trata de un juicio que mira el futuro, no el pasado.

El diputado kirchnerista Agustín Rossi habló de un anteproyecto sobre quitar barreras arquitectónicos en los barrios privados y hacerlos de acceso público para todos. Luego se desdijo, pero había anunciado que su idea quedaría en el nuevo Código Civil. ¿Le llegó a usted la inquietud desde el oficialismo?

El proyecto regula los llamados "conjuntos inmobiliarios", hoy regidos –confusamente– por leyes locales, de tipo administrativas.

El proyecto dice que "son conjuntos inmobiliarios los clubes de campo, barrios cerrados o privados, parques industriales, empresariales o náuticos, o cualquier otro emprendimiento urbanístico independientemente del destino de vivienda permanente o temporaria, laboral, comercial o empresarial que tenga, comprendidos asimismo aquéllos que contemplan usos mixtos, con arreglo a lo dispuesto en las normas administrativas locales". Señala como características de estas urbanizaciones, el cerramiento, la existencia de partes comunes y privativas, estado de indivisión forzosa y perpetua de las partes, lugares y bienes comunes, reglamento por el que se establecen órganos de funcionamiento, limitaciones y restricciones a los derechos particulares y régimen disciplinario, obligación de contribuir con los gastos y cargas comunes y entidad con personería jurídica que agrupe a los propietarios de las unidades privativas, etcétera.

No puedo comparar este sistema con el mencionado por Agustín Rossi. Es que para poder hacerlo responsablemente, necesitaría contar con el proyecto escrito, iniciativa que, por lo que dicen los medios, no existe.

¿Cuál es el nuevo punto en que se esté trabajando actualmente o en el que se trabajará en un futuro próximo?

El proyecto en discusión tiene 2.671 artículos, más los artículos que se modifican de otras leyes. Son muchos los temas que se debatirán.

Por ej., un medio nacional ha generado el tema de si debe o no regularse el convenio de arbitraje, lo que ya ha dado lugar a cuatro

notas de diferentes profesores de la materia.

Algunos juristas han aclarado que este cambio legal es para una Argentina de aquí a 100 años. ¿Usted qué cree? Creo, sinceramente, que hoy ninguna ley tiene vocación para durar 100 años. Uno de los grandes juristas del derecho español de nuestro tiempo, el profesor (Luis) Diez Picazo, que trabajó en la reforma del Derecho de Familia de 1983 ha confesado que quienes colaboraron en ese proceso "pudieron pensar, con justo título, que habían conseguido un derecho de familia puesto al día y en consonancia con los derechos fundamentales de la época en que vivían; pensaron que se había podido consolidar un derecho de familia moderno, por lo menos para 30 o 50 años. Sin embargo no fue así, pues pronto se vieron sorprendidos por la explosión de cuestiones sobre las que no habían podido ni siquiera pensar, provocando un continuo aumento de las perplejidades.

¿Puede ser que sea un Código Civil basado en la libertad de las minorías, enfocado en las necesidades que fueron quitadas?

Este código adhiere a la posición sustentada por Alberdi en el siglo XIX; no puede ser que la Constitución mire al norte y el código civil al Sur. Ambos ordenamientos deben mirar para el mismo lado; si la Constitución es respetuosa de las libertades, de las diferentes opciones de vida siempre que no perjudiquen los derechos de los demás, entonces el Código Civil debe respetar esos mismos valores. En nuestra opinión, la sanción de la ley que autorizó el matrimonio de las personas del mismo sexo fue un paso importante en pro de esa posición. Por eso, obviamente, debíamos respetar la decisión del Congreso nacional y no volver sobre ella.

¿Qué bache jurídico la indigna más en la actualidad e hizo que usted fuese una de las principales promotoras para revertirlo en el proyecto de modificación?

No es indignación, sino verificación de lo que acontece en la realidad y, por eso, hemos tratado de solucionarlo.

Por ejemplo, es fácilmente verificable la cantidad de sentencias de alimentos que no se cumplen; pues bien, hemos intentado dar mayores armas a los jueces para encontrar medios eficaces para que este mal disminuya.

¿Cómo sería conformada, entonces, una familia típica argentina a partir del nuevo Código Civil?

El proyecto no tiene una familia "típica", porque justamente parte de la base de que la sociedad argentina es plural; todas las formas familiares, mientras respeten los valores constitucionales, deben ser protegidas por el derecho.

¿No teme que después de tanto y arduo trabajo se traben muchos puntos que hoy generan polémica?

No le temo. La polémica, el debate, es inevitable y bueno para la sociedad. Si el Congreso decide no aprobar este proyecto, por lo menos, habrá servido para el debate de ideas, y esto ya es importante.

¿Cuándo estima usted que terminarán y dar presentación formal y total del Codigo?

Esta tarea pertenece al Congreso de la Nación. No puedo responder a esta pregunta.

En algún momento de la elaboración del nuevo Código, ¿usted tuvo resistencias o dilema moral a la hora de plasmar determinados temas? Si fue así, ¿en qué temas, puntualmente?

Muchos temas complejos fueron discutidos en la comisión.

Por ejemplo, si el código debe seguir enumerando entre las personas de derecho público a la Iglesia Católica, si debe no consagrar el derecho al agua potable, etcétera. Nosotros tres hemos consensuado todos los temas, para enviar un anteproyecto sin disidencias, aunque a veces, el artículo finalmente redactado no responda exactamente a nuestra concepción última.

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