Karina Riquelme: “Siento que no puedo hacer nada más”

Karina Riquelme: “Siento que no puedo hacer nada más”

La esposa de Sergio Cárdenas se siente “derrotada”. La resolución del juez Calcagno que procesó a tres policías bajo la figura de “homicidio en riña” llevó a Karina a convencerse que “en este país nunca hay Justicia para los pobres”. “Quizá lograron lo que ellos querían: que baje los brazos”, dijo a ANB.

Con la voz quebrada y escondiéndose de sus dos hijos -“para que no me vean así”-, Karina Riquelme enfrenta “el momento que nunca” quiso que llegara: la Justicia parece encaminarse a dar mínimas penas o dejar sin condena a los responsables del asesinato de su marido, Sergio Cárdenas.

La Resolución del Juez Ricardo Calcagno, que proceso a tres efectivos policiales bajo la figura de “homicidio en riña”, augura a los uniformados condenas que van de los 2 a los 6 años de prisión, lo cual podría implicar que no pasen un sólo día en prisión. Además, obvia cualquier referencia a las responsabilidades políticas por los homicidios de Cárdenas y Nicolás Carrasco.

“Tengo tanta bronca e impotencia. Lo siento como una derrota. Quizá lograron lo que ellos querían, que uno baje los brazos. Siento que no puedo hacer más nada”, resumió Karina, angustiada, en diálogo con ANB.

Un monólogo dolido siguió a una única pregunta: “¿Cómo te sentís?”. Karina recordó que “durante todo este tiempo estuve golpeando puertas, marchando, intentado hacer un montón de cosas para que no sucediera lo que sucedió. Quería que llegará el momento del procesamiento, verlos en el banquillo, pero no de esta forma. Siempre pensé en esta posibilidad, pero también tenían las esperanzas que no”, agregó.

La impulsora de una de las causas para que la Justicia eche luz sobre la feroz represión policial y los asesinatos, explicó: “No sé bien de leyes, ni el Código Penal, pero la palabra dice que como que fueron dos grupos enfrentados, y él (por Sergio) no tuvo posibilidad de pensar ni de actuar, estaba viendo, y lo mata un disparo por la espalda”. Un disparo que, así quedó establecido en el expediente, provino de un arma policial.

“No sé en qué se basó Calcagno... no le puedo decir ni señor ni Juez, la palabra Juez le queda grande. No tuvo ni la voluntad ni la intención de investigar para que esta imputación fuese mucho más grande. Todo este tiempo que pasó (trabajó) para que quede en el olvido, pero viendo que seguíamos insistiendo buscó las pruebas y todo lo contrario, o errores en la causa, para que quedaran imputados unos pocos, y de la peor manera para nosotros”.

Se preguntó “qué pasa con los responsables políticos”, y confió que vivió la medida judicial “como una derrota”.

Sin pausa, con un mismo tono dolorido de voz, Karina remarcó: “Me he dado cuenta en este último tiempo que en este país, con jueces como éstos, hay justicia para unos pocos. Justicia para los pobres nunca hay”.

Y arriesgó que “si de la bronca que siento, voy y le hago algo a Calcagno, a los cinco minutos estoy presa”.

Karina pasó el día escondida. No quería que sus dos pequeños hijos la “vean así”. “Vos no sabés lo que pasé con mi familia, con mis hijos. Parece que todo lo que hice no valió para nada. Dejé de vivir hace cuatro años para llevar ésto adelante. Me pasaron muchísimas cosas. Me cuesta levantarme. Me quedé con dos bebés chiquitos y siempre sola”, dijo conmovida. Con una lucidez, hija del dolor, la esposa de Sergio explicó: “Tengo que seguir por ellos, por los chicos, para el día de mañana poder explicarles qué es lo que yo hice” para que se esclarezca el asesinato y se condene a los responsables.

“Hasta me enojé conmigo misma porque recordaba las veces que marché, las puertas que golpee, los políticos... recibí al Gobernador en mi propia casa. Qué ingenua que fui. Todos me prometieron, todas fueron promesas de qué iba a tener Justicia... qué justicia, nunca llegó”, se quejó.

Finalmente, dijo estar “pensando cómo seguir, cómo seguir yo con mi vida. En algún momento tengo que empezar de nuevo. Viví por cargar con todo ésto. A mi corta edad, me dieron un garrotazo por la cabeza, y me cuesta despertarme”.

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