Los jóvenes que trabajan con ganas en el barrio 25 de Mayo

Los jóvenes que trabajan con ganas en el barrio 25 de Mayo

Un grupo de estudiantes de la escuela del Cristo trabajó a la par con los misioneros del club Cadmiel de la Universidad Adventista del Plata (UAP) para recuperar la plaza del barrio 25 de Mayo.

Los universitarios llegan todos los sábados al barrio para trabajar con cerca de 40 niños y niñas. Estas últimas semanas recibieron el respaldo de los estudiantes de 6º año C turno tarde del Cristo Redentor que recuperaron la placita del barrio. Jésica Ramírez, Camila Fercher, Maximiliano Rivero y Agustina Abud llevaron adelante el proyecto Creciendo con dignidad que ideó la profesora de Prácticas Educativas Mara Muscia.

Ayer plantaron flores y árboles para concluir con la iniciativa que comenzó con la restauración de los juegos.

Más allá de la alegría que tenían por haber concretado el objetivo estaban bastante preocupados por que las redes que colocaron para delimitar el barranco que da al arroyo Colorado estaba dañado.

Si bien la mayoría de los niños se enganchaban en los juegos y las actividades había dos o tres rebeldes que hicieron el trabajo un poco más difícil.

Más allá de las complicaciones, los vecinos del barrio ya están familiarizados con los misioneros del Club Cadmiel. Las imágenes de abrazos, caricias y sonrisas se repitieron a lo largo de la tarde.

“Los padres colaboran mucho con nosotros porque saben que a sus hijos les gustan las actividades que les planteamos. Algunos vienen solos y a otros los vamos a buscar a sus casas. Es muy lindo ver que están listos, esperando por venir”, contó a UNO Verónica Brisuela, una de las estudiantes de la UAP.

Los universitarios recordaron que las hamacas de la placita no existían y se les hacía difícil ofrecerles lugares a los chicos para que se diviertan. El solo hecho de pintar los juegos ya cambió la fisonomía del lugar. Ahora quedaron plasmados unos carteles en la calle con la técnica de stencil que aconsejan: “Darle más vida al barrio es responsabilidad de todos”.

Es que los chicos y chicas se adueñaron y jugaron en la calle paralela a Rondeau. La plaza se encuentra entre Raúl Borruat y Francisco Perette, un barrio de clase media que tiene como límite el arroyo.

En la zona, algunas paredes están intervenidas con murales que le dan un colorido especial.

 

La realidad

Los niños son rebeldes y de vez en cuando vuela una piedra o amagan con una gomera. Otro se puede subir al árbol y desde ahí pelear a los más grandes. Lo de siempre en cualquier barriada paranaense. Teniendo en cuenta este panorama se vuelve fundamental la contención que entregan los estudiantes secundarios y universitarios que llegan los sábados al barrio.

Los chicos saben que tienen a un grupo de jóvenes en quienes confiar. Alguien para hablar de temas distintos que les cuentan otras realidades o que les enseñan sobre distintas religiones.

Un ejemplo que sirve para seguir teniendo esperanza de que el cambio es posible. En la plaza se suele escuchar que una de las chicas le recrimina a un niño con la casaca de Patronato: “Qué hacés en pata con este frío”. Otra de las nenas se enoja y le dice: “Seño, me está sacando la hamaca” y se escuda en un abrazo.

Mientras tanto la mayoría se engancha a jugar con la estudiante del profesorado de Educación Física. A otro hay que sacarle la pala porque quiere hacer un pozo abajo del pasamanos. Así se esfumó la tarde y el frío trajo la noche para los más pequeños, que vivieron un día distinto.

 

Proyectos

Los integrantes del Instituto Misionero explican en su página de Internet: “Somos un grupo misionero que viajamos cada sábado a la ciudad para trabajar con los niños del barrio 25 de Mayo, de diferentes edades. Pudimos formar el club de conquistadores y aventureros que lleva por nombre club Cadmiel. Es un lugar de bajos recursos, y no hay presencia adventista. Los vecinos del lugar nos dan su apoyo y confianza cada sábado y nos facilitaron un salón para poder llevar a cabo nuestras actividades. Nuestro propósito de cada sábado es mostrar y enseñar el amor de Dios y llevar almas a Cristo. La sonrisa de un niño es trabajo de todos”.

En tanto que los estudiantes de 6º año turno tarde del Cristo, realizaron un proyecto de comunicación para concientizar a los vecinos del barrio sobre el cuidado del ambiente. En el camino, arreglaron los juegos de la plaza y sembraron plantas y árboles.

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