Existe un factor determinante y con peso propio en el modo en que no pocos chicos configuran su presente laboral en nuestra ciudad.
Un estudio realizado en nuestra ciudad determinó que más del 50% de los jóvenes convocados para realizar tareas de carga y descarga tienen el secundario completo.
Esto permite ver que, más allá del proceso de recuperación y crecimiento que hubo en los últimos años, las estadísticas muestran que los jóvenes siguen teniendo serias dificultades para insertarse laboralmente, y que el desempleo afecta más a los jóvenes pobres que a los de clase media.
Así lo señala un trabajo realizado por la licenciada María José Egidi denominado “Vivir haciendo fuerza, trayectorias socio–laborales de los jóvenes de bajos recursos en Bahía Blanca”.
Para la especialista, quien hace 15 años trabaja en recursos humanos realizando búsqueda y selección de personal para empresas, mientras por un lado hay obstáculos que impone el mercado de trabajo a la hora en que los jóvenes buscan insertarse en él, por el otro existen limitaciones que se autoimponen los mismos jóvenes y que tienen que ver con la manera en que conciben al mercado laboral y al modo en que se piensan a ellos mismos dentro de él.
“En el caso de los jóvenes que realizaron tareas de carga y descarga durante el período estudiado, se trata de jóvenes que tienen en general un buen nivel educativo (más del 50% tiene el secundario completo) pero que, sin embargo, son convocados para incorporarse a una actividad laboral cuya principal exigencia es la corporal.
“Frente a un mercado laboral deteriorado y complejizado –agrega Egidi--, estos jóvenes acceden a trabajar realizando tareas de carga y descarga pero lo harían sólo como una estrategia para “zafar” hasta que encuentran una mejor propuesta laboral, tanto en términos económicos, como de condiciones laborales. De ahí que más del 85% de estos jóvenes haya tenido una duración en el empleo menor a los 6 meses”.
A su entender, los jóvenes de bajos recursos, ante la necesidad de trabajar, se ven obligados a aceptar este tipo de empleos pero, a su vez, conciben el trabajo de una manera diferente a la de sus padres y viven con naturalidad el cambio de un empleo por otro hasta lograr una inserción laboral que los satisfaga. En esta línea, éstos jóvenes aceptan las reglas del mercado laboral actual y desarrollan estrategias que les permitan adaptarse a esta nueva realidad.
“La edad no es un factor determinante que asegure una mejor inserción laboral a futuro como sostienen algunos autores que plantean que los jóvenes van solucionando su inserción laboral a medida que se van convirtiendo en adultos”.
“Por el contrario --continuó--, el nivel educativo es un factor que influyó positivamente en las inserciones laborales actuales de estos jóvenes. Aquellos con niveles educativos más altos son los que, en la actualidad, se encuentran en trabajos declarados en Anses y han logrado mejores calificaciones laborales”.
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