En representación de la Federación Entrerriana de Entidades Mutuales (FEDEM), Jerónimo Albornoz y Franco Schierano estuvieron en el país carioca para participar de la JMJ que presidió el papa Francisco, y además para reunirse con 60 jóvenes mutualistas y cooperativistas del IPES.
Mucha emoción y alegría sintieron al estar en la JMJ en Brasil. Se conmocionaron al ver la misa final que dio el papa Francisco, se alegraron desde un comienzo cuando sabían que eran los dos jóvenes elegidos para representar a la FEDEM.
Jerónimo Albornoz y Franco Schierano estuvieron este viernes en la Redacción de UNO para contar su experiencia en Río de Janeiro. “La vivencia fue única, la unión entre los pueblos y el orgullo de que el papa Francisco sea argentino significó mucho”, dijo Schierano.
Los dos jóvenes participaron desde el comienzo al fin de la JMJ, además por las noche, participaron de debates junto a los 60 jóvenes del Instituto de Promoción de la Economía Solidaria de Argentina donde se dialogaba sobre la promoción de la economia social.
Albornoz y Schierano, vivieron Río de Janeiro con intensidad. Los dos adhirieron que el contacto con otros jóvenes comprometidos con su formación como futuros dirigentes de la Economía Social fue muy signifiactivo para su viaje.
Schierano indicó que estuvo cerca del Papa, a unos diez metros, relató: “Lo ví al papa Francisco cuando se trasladaba en auto y pasó cerca de la valla donde yo estaba”.
Albornoz, explicó que el intercambio con los 60 mutualistas y cooperativistas de otras provincias de Argentina fue muy enriquecedor. Aseguró que se estableció un vínculo muy fuerte y que siempre están buscando sumar cada vez más jóvenes a las FEDEM.
Con respecto a los aspectos generales de la Jornada Mundial de la Juventud, uno de los representantes de FEDEM indicó: “Éramos un pueblo unido, aunque éramos todos de diferentes lugares y culturas, a todos nos unió la figura del papa Francisco”, sostuvo Schierano.
La particularidad de ser argentinos, compatriotas del Papa, les otorgaba un plus de simpatía con el resto de la gente. A tal punto que escucharon varias veces en un español hablado con variedad de acentos de todo el mundo la frase: “Gracias por Francisco”.

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