La Policía evitó que los trabajadores del volante concretaran la faena
Una noche de alcohol, locura y violencia tuvo otra vez a los taxistas como víctimas. En esta oportunidad, fueron dos los trabajadores del volante que sufrieron agresiones por parte de sus propios pasajeros, despertando la ira de sus compañeros de tareas, quienes acudieron rápidamente en su auxilio.
El hecho más escandaloso ocurrió bajo jurisdicción de la Comisaría 24, del barrio Don Bosco. Fue alrededor de las 5:30, cuando un chofer de la empresa Servi Taxi levantó a dos jóvenes mayores de edad y una menor en la plaza San Martín. Al preguntarle el destino del viaje, los muchachos le dijeron simplemente que iban al barrio Anai Mapu.
El taxi arrancó y enfiló hacia al norte, pero a mitad de camino el chofer comenzó a inquietarse porque los pasajeros no le decían la dirección exacta a la que se dirigían.
Julio Gutiérrez, jefe de la Unidad 24, contó que, según el testimonio del propio taximetrero, “los jóvenes sólo le decían que vaya al Mapu y que dejara de preguntar”.
Ante la negativa de brindar mayores precisiones, frenó el auto en Naciones Unidas y París y los obligó a que descendieran. “Bájense, acá terminó el viaje”, les dijo.
Pero los jóvenes, más que alcoholizados, comenzaron a increparlo. No satisfechos con la catarata de insultos, uno de ellos la emprendió contra el vehículo, herramienta de trabajo del hombre, y le destrozó el parabrisas.
Ante esta situación, el desahuciado conductor llamó rápidamente a la Policía y, como sucede habitualmente en estos casos, también a los colegas que se encontraban en funciones, que obviamente llegaron antes.
Los taxistas, unidos, intentaron linchar a los tres jóvenes hasta que llegaron los uniformados y evitaron que concretaran la faena.
“En un principio detuvimos al chico de 18 años que había realizado los destrozos en el vehículo. Pero el resto de los taxistas querían que detengamos a todos y para evitar que la situación llegara a mayores los trasladamos también a la unidad”, comentó Gutiérrez.
Protesta
Pero el gremio de los trabajadores del volante, lejos de contentarse, buscaron refuerzos y se dirigieron hacia la dependencia policial del barrio Don Bosco. Allí se estacionaron y comenzaron a tocar bocinas a modo de protesta. Esto generó gran revuelo entre los vecinos, ya que a esa hora la gran mayoría se encontraba en pleno sueño.
Anoche, al cierre de esta edición, el adolescente que destruyó el parabrisas del auto se encontraba detenido a disposición del Juzgado de Instrucción 2, a cargo de la jueza Sonia Martín.
Durante esta misma madrugada ocurrió otro hecho de menor envergadura, pero que también tuvo a un taxista como víctima. En este caso, dos sujetos mayores de edad intentaron agredir físicamente a un chofer. Inmediatamente intervino personal de la Comisaría Cuarta y puso paños fríos a la cuestión. El jefe de la Unidad, Javier Castillo, indicó que “estas dos personas fueron detenidas por una contravención. En las próximas horas se resolverá su situación”.

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