Juzgan a policías acusados de plantar cocaína en operativo

Juzgan a policías acusados de plantar cocaína en operativo
Tres efectivos de la Policía Federal están procesados por falsear un procedimiento con el fin de plantar droga en un vehículo. Se defendieron y afirmaron que estaban investigando a un narco.

Un procedimiento legal, pero fraguado. Así entiende la Fiscalía lo que fue el operativo de la Policía Federal hace ocho años en Villa Elisa, en el que se secuestraron 152 gramos de cocaína en un vehículo de encomiendas. Los dos hermanos que conducían el auto fueron detenidos, imputados y luego sobreseídos por el transporte de droga. A su vez, tres policías fueron imputados por “plantar” el estupefaciente, con el objetivo de obtener un reconocimiento por su labor en la lucha contra este flagelo.

Ayer comenzó el juicio a los acusados Sandro Burruchaga, Claudio Bonggi y Cristian Rivero, quienes se defendieron y dieron su versión de los hechos: relataron la investigación sobre la venta de drogas en Villa Elisa y afirmaron que el operativo en el camino de acceso a dicha localidad interceptaron el Fiat 147, utilizado por un narco para recibir la droga, y así fue constatado.

Todo comenzó con la investigación de la Delegación Concordia de la Policía Federal, en torno al supuesto comercio de drogas en Villa Elisa. El 17 de noviembre de 2005, se montó un operativo de vigilancia en el acceso a la localidad del Departamento Colón, a la espera de un auto Fiat 147 blanco de la empresa de Imix Express. Burruchaga y Rivero se escondieron en un lugar, y otros efectivos de la fuerza en conjunto con Toxicología de la Policía entrerriana, en el cruce de dicho camino con el acceso a la ruta nacional 14.

Cuando pasó el auto sospechoso, Burruchaga dio la orden por handi al otro grupo de detenerlo para revisarlo. Estos lo hicieron, pero enseguida lo dejaron ir. Cuando llegaron los federales al lugar, el Fiat ya se había ido. Burruchaga y Rivero lo siguieron hasta alcanzarlo. Con la correspondiente orden judicial lo revisaron y encontraron un paquete con la dirección del narco sospechoso de Villa Elisa. Al abrirlo, se encontró la cocaína.

En el vehículo iban los hermanos Gerardo y Amadeo Silva, quienes no sabían del contenido de la caja. Afirmaron que cuando estaban en Colón recibieron un llamado para retirarlo en una esquina, donde un hombre se lo dio para el envío. Ambos quedaron presos hasta que fueron sobreseídos.

Hasta aquí parecía un procedimiento normal. Pero la Fiscalía comenzó a sospechar cuando analizó los llamados telefónicos: desde el celular de Burruchaga había dos llamadas al de Gerardo Silva, uno durante esa mañana y otro mientras lo perseguían, y ninguna fue asentada en las actas del procedimiento. Todo se complicó aún más para los policías cuando Silva dijo que el llamado del sujeto desconocido que le entregó la droga había sido desde el mismo número que el teléfono de Silva.

Por esto, se acusó a los responsables del operativo (Burruchaga y Rivero) y al jefe de ambos que estaba en Concordia (Bonggi), de armar la causa: llamaron a Silva para entregarle la droga (con un tercero no identificado) en un paquete con la dirección del hombre investigado en Villa Elisa, y luego lo interceptaron en la ruta para armar el secuestro de estupefaciente.

“Carrera intachable”

Ayer Burruchaga declaró en la indagatoria ante el tribunal y afirmó: “Estoy indignado con lo que me ha pasado, tengo 25 años de carrera, 17 años en la calle, una carrera intachable, felicitaciones y hasta una herida de bala en el hombro”. Luego recordó cómo iniciaron la investigación a raíz de una denuncia anónima, y encararon las tareas de inteligencia como pudieron: “En la institución siempre fue un percance lo económico, faltaba plata para el combustible, usábamos cámaras de fotos propias, la voluntad la teníamos”.

En las vigilancias pudieron observar la compra de cocaína en un kiosco de la plaza de Villa Elisa, y un sujeto les pasó el dato de que quien vendía la droga era un tal Tano, de calle Cepeda, y que le llegaba en un auto Fiat 147 blanco de una empresa de encomiendas. Tras las averiguaciones pudieron encontrar el vehículo y solicitaron autorización para el “operativo preventivo”, que se montó aquel 17 de noviembre en el acceso a la ciudad.

Al interceptarlo, luego de las peripecias mencionadas, lo requisaron y a simple vista no aparecía nada raro, hasta que Burruchaga vio detrás del asiento un paquete blanco: “¿Y esto?”, les preguntó a los hermanos Silva, y uno de ellos le respondió; “Ah, eso me lo dio un gordito con lentes”.

Luego, el acusado contó que esta causa judicial le acarreó problemas familiares, personales y laborales. “Me han tocado bastantes dolores de cabeza por ser suboficial”, dijo, y sostuvo que “el que trabaja se puede equivocar, pero de ahí a delinquir hay un salto muy grande. No sé de dónde viene esto. Tendrían que ver quién soy y cómo vivo. ¿Yo me voy a arriesgar a un delito sabiendo que soy policía y pierdo todo, en mi condición económica, y por droga, algo que combatí desde que entré a la institución?”, preguntó Burruchaga. Y agregó que sería ilógico de su parte armar un operativo para plantar cocaína en un auto utilizando su teléfono personal, conociendo como investigador que esto queda registrado y es peritado en la Justicia.

Rivero también declaró y contó de igual manera el operativo en el marco de la investigación llevada adelante, al igual que lo que argumentó el jefe de ambos, Bonggi, anteriormente. Este, a su vez, mencionó que su brigada tuvo un reconocimiento especial por el secuestro de droga, y que Burruchaga y Rivero eran quienes más trabajaban y ponían ganas.

Testigos claves

El juicio se desarrolla en el Tribunal Oral Federal de Paraná, integrado por Lilia Carnero -presidenta-, Noemí Berros y Roberto López Arango. El fiscal general es José Ignacio Candiotti, mientras que los defensores son Julio Federik, Leopoldo Lambruschini y el oficial Mario Franchi. El debate continuará el 15, con las testimoniales claves de los hermanos Silva, y luego con los alegatos.

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