Sergio Javier Aliani, extitular de la Dirección Departamental de Investigaciones, está acusado de encubrimiento agravado, por suministrarle a un sospechoso de robo de agroquímicos, que se iba a realizar un procedimiento en su vivienda.
El comisario mayor llegó a nuestra ciudad en diciembre de 2009, en reemplazo de Julio Golpe, que había sido apartado de su cargo tras la defectuosa investigación en el caso Pomar. Sin embargo, en febrero de 2011, a poco más de un año, el nuevo jefe fue separado del puesto, envuelto en un caso de corrupción, junto al jefe Departamental Miguel Pablo Pocovi y otros efectivos policiales.
Aliani será sometido a un proceso judicial ante el Juzgado Correccional Nº 1, luego de una destacada investigatigación del Ministerio Público Fiscal entre los últimos meses de 2010 hasta principios de 2011, cuando fue desarticulada una asociación ilícita integrada por miembros de la Policía Bonaerense que se desempeñaban en diferentes dependencias de nuestra ciudad con importantes cargos.
La investigación surge a partir del robo de productos químicos como herbicidas y fertilizantes líquidos y combustibles, utilizando como base para desarrollar estos delitos el obrador vial dedicado al mantenimiento de rutas y banquinas de la zona, ubicado en las inmediaciones de la ruta Nº 32 y el camino a Tambo Nuevo (frente al Parque Industrial), en la que estaban vinculados jefes y efectivos policiales.
Una escucha telefónica posterior registra el momento en que el exjefe policial le avisa al subcomisario Guillermo Gómez, de la Jefatura Departamental, que se iba a realizar un allanamiento en la casa y la camioneta de un imputado, mencionando incluso el horario en que se realizaría la diligencia judicial. Esa comunicación deriva en una serie de llamados entre Gómez y otro efectivo de la misma dependencia, Carlos Ortega, para ubicar al imputado y avisarle sobre el procedimiento. Estos dos efectivos también fueron detenidos por la causa de asociación ilícita.
También existen grabaciones de llamados entre Aliani y Gómez el día en que se realizó el allanamiento en el predio donde descargaban los agroquímicos robados.
Casos vinculados
Los policías imputados en la causa están vinculados, entre otros hechos, a dos casos de gran relevancia que incluso tomaron repercusión a nivel nacional como el secuestro de agroquímicos en el predio ubicado en las afueras de la ciudad en septiembre de 2010.
En ese lugar existían tres tanques de chapa de grandes dimensiones, varios tanques plásticos y una casilla que funcionaba como oficina, instalaciones que eran utilizadas por la organización para llevar adelante sus planes ilegales. El trabajo consistía en descargar camiones tanque o cisterna o parte del producto trasportado para luego completar el faltante sustraído con agua, siendo posteriormente trasladados y comercializados en una estancia ubicada en la zona rural de Salto. Los mismos provenían de hechos de piratería del asfalto o de actos de defraudación por parte de choferes a empresas transportistas ocurridos en la región.
Durante el procedimiento los efectivos descubrieron un camión Fiat 619 con chasis y acoplado equipado con tanques cisterna cargados con 30.000 litros de fertilizante líquido; un camión Ford 1730 con acoplado tanque cisterna cargado con 30.000 litros de fertilizante líquido, 4 tanques terrestres y 6 bidones de plástico de 1.000 litros cargados con fertilizante líquido que sumaban 90.000 litros más, dos bombas centrífugas, 10 tramos de manguera y 8 teléfonos celulares.
En ese momento fueron detenidas cinco personas por asociación ilícita, tres de las cuales presentaban pedido de captura emitido por la Justicia de Mercedes y Pergamino por delitos de hurto simple y defraudación.
Ese mismo día, durante un allanamiento realizado en una estación de servicio abandonada de Rojas hallaron una gran cantidad de sustancia líquida de la misma procedencia. El producto estaba almacenado en tanques subterráneos de una expendedora de combustible ubicada en el kilómetro 111 de la ruta Nº 188.
Más agroquímicos
A fines de noviembre del año pasado, otros 25.000 litros de fertilizante líquido de dudosa procedencia fueron secuestrados en un galpón situado en la zona del Segundo Cruce, donde además del fertilizante había bombas extractoras y elementos de interés para la investigación.
La banda dedicada a la reducción de fertilizante líquido volvía a actuar, esta vez utilizando como depósito un galpón ubicado en Gálvez, entre Alvarez Condarco y Juan Bosco, en el barrio John Kennedy.
A ese lugar ingresaban durante la madrugada diversos camiones cisterna y descargaban mediante bombas centrífugas gran parte de la carga que depositaban en numerosos bidones, sustituyendo el líquido faltante por agua.


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