La nota es firmada por Felipe Alonso y responde a los cuestionamientoS de la concejal radical entorno al programa PROGRESAR
En sus primeros párrafos la edil intenta argumentar un “nudo gordiano” que, por el contrario del espíritu del programa (y de todos los programas lanzados por este gobierno) tendería a ampliar la brecha de desigualdad. Gelliti no explica ni da un solo argumento de cómo un proyecto que apunta a que más jóvenes entren (o vuelvan) a la Universidad, podría cumplir el rol contrario.
Los “ni-ni” como peculiarmente la concejal decidió llamar a los jóvenes con menos oportunidades (curiosamente al igual que los editorialistas de La Nación), se ven beneficiados por una nueva política de estado y eso parece molestarle. Y señala que para los “si-si” que son todos aquellos jóvenes que “si” pueden estudiar, no existe una política pública que los contenga.
Parece que Gelliti ignorara el presupuesto destinado a educación superior – el más alto en décadas- las nuevas Universidades Públicas, en las Provincias y en el Conurbano, la política de extensión, que hace que hoy existan Facultades en edificios que antes estaban abandonados a la orilla de muchas ciudades. Todo eso, más los albergues, el comedor universitario (como en La Plata. sede de tanta historia de lucha universitaria que recién volvió a abrirse con la llegada del kirchnerismo) es una voluntad política de este gobierno que beneficia a los que decide llamar “si-si”
Cualquiera podría decir que la edil ignora – o se esfuerza por omitir- que las miles de escuelas nuevas, el FINES y la Asignación Universal empiezan a acercar a los jóvenes a un horizonte que es universitario.
Incluso, Gelliti parece olvidarse que representa a una fuerza que no dudó en nombrar un Ministro de Economía que puso en discusión esto que es un orgullo para los argentinos en Latinoamérica, como es la Universidad Pública.
Para todos los que circulamos por las Universidades, hay un dato que no podemos dejar de resaltar. Gelliti decide en su opinión darle voz a Emilio Cornaglia, de la inefable Franja Morada, que no duda en ninguna de sus decisiones, de sus Facultades y con sus Rectores afines, en tomar cuanta decisión se tenga que tomar para sostener su poder en la “Isla Universitaria”. Sin ir más lejos, Cornaglia representa una FUA que proscribe a las nuevas Universidades y les niega la representación a miles de compañeros que se encuentran por fuera de las Universidades tradicionales. Nadie nunca vio a la Franja Morada luchar para defender a los estudiantes.
Ninguna política, de ningún gobierno debería estar atado a una “contraprestación” como señala la concejal. Y es realmente preocupante el estereotipo generado por el discurso de Gelliti cuando señala que los “si-si” son “Jóvenes brillantes, estudiosos, comprometidos, batalladores, aplicados y responsables”, generalización absolutamente estigmatizadora, como si todas esas fueran cualidades de un grupo que “si” estudia y trabaja, frente a los que no lo hacen. Incluso se permite hablar de “merito”, término peligroso cuando se habla de políticas públicas, ya que si uno quiere una sociedad más justa e igualitaria, difícilmente sea por el camino de medir los méritos (que son absolutamente subjetivos y supuestos) de una porción de la sociedad sobre cualquier otra.
Una sociedad justa no es una meritocracia, en donde cada cual recibe lo que (vaya uno a saber para quien) le corresponde, si no una en donde se piense en lo que se necesita para equiparar las oportunidades.
Pero lo que en verdad demuestra las palabras de la concejal es el “para quien” una fuerza y otra destinan sus esfuerzos. Gelliti pide más políticas para los que “si” pueden, en contraposición de denostar una política destinada a los que no pueden. Ese posicionamiento no es solo político, es profundamente ideológico. Ahí se demuestra el fin último de la política. Para que quiere cada uno el poder.
Felipe Alonso
Juventud FPV Bragado
Consejero Directivo Facultad de Periodismo y Comunicación Social
UNLP
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