La Juventud Radical Provincial vuelve a rechazar cualquier tipo de alianzas con el PRO

UCR Mar del Plata - Luego de años de acefalía, los jóvenes radicales de la Provincia de Buenos Aires volvemos a encauzar el rumbo de la organización. Porque tenemos una profunda vocación transformadora, y estamos convencidos de que los cambios sustanciales en las realidades de las sociedades se deben impulsar desde una visión colectiva que pueda proyectarse con una continuidad tal en el tiempo, que rompa el statu quo e instale un nuevo paradigma.
Por nuestra propia historia, creemos firmemente que la democracia garantiza la vigencia de un mínimo de requisitos esenciales para el orden y el progreso de la Nación.

Y como lo establece el precepto constitucional que expresa que los partidos políticos son las instituciones fundamentales del sistema democrático, es que nos proponemos recuperar la iniciativa y plasmar nuestra visión, la del conjunto de los jóvenes radicales, en la organicidad de nuestra Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires.

En el documento es avalado por la junta ejecutiva, su Presidente Federico Tucat, su Vicepresidente Martin Balenieri, el Secretario General Nelson Travaglia, el Presidente del Congreso Provincial Lucal Olabarriaga, el Congresal Provincial Emiliano Mensor entre otras autoridades de la Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires.

Lo hacemos con el compromiso de mantener encendido el fuego de nuestros ideales y jamás claudicar en la efectiva realización de los mismos. No claudicamos aún luego de un sinnúmero de esfuerzos abriendo el debate sobre el partido que queremos y el rol que la juventud debe recuperar. Años transcurrieron en el aprendizaje para comprender que nuestras diferencias pueden ser uno de nuestros principales capitales políticos, puesto que solo los partidos nacionales contamos con un espectro tan amplio y variado de opiniones, de visiones, de formas de leer la realidad; y en el radicalismo, esa diversidad nos permite tanto hablarle a las mayorías como día a día combatir el pensamiento y el discurso único.

Luego de mucho tiempo de dispersión y ostracismo, hoy podemos decir que sin resignar en lo absoluto a ninguno de nuestros principios, estamos apostando desde la diversidad a la unidad. Éste es el momento.

A pesar de nuestra temprana edad, la madurez política que caracterizó la re-institucionalización de la Juventud en nuestra provincia debe verse como un ejemplo en el seno de todo nuestro partido. Sectores y líneas internas históricamente adversas le demuestran al conjunto de la UCR cuál es el camino. Se cerró definitivamente un ciclo de disputas, y eso permite que se pueda abrir un debate desde otro lugar, visualizando que son más los puntos de conexión que nuestras diferencias. Tenemos la misma historia, los intereses por los que luchamos son genuinos y abiertamente los podemos mostrar. Somos todos hijos de la misma democracia.

Nuestra raíz democrática nos convoca de cara a los jóvenes de la Provincia de Buenos Aires para decirles que trabajamos en la construcción de una alternativa política que dé respuesta a las demandas del conjunto. Vimos con preocupación que durante mucho tiempo el estado de anomia generalizado y la banalización de la actividad pública decantaron directamente en el sector juvenil.

El escepticismo y la crisis de la política que tuvieron su auge en la nueva década infame, la del neoliberalismo, ya no son tal. Afortunadamente, las nuevas generaciones comienzan a ver que no toda discusión es frívola y que a la mezquindad del individualismo que los margina del sistema, se opone la necesidad de afrontar desafíos colectivos que les permitan seguir soñando. Ejemplos como el del legado de Raúl Alfonsín y la revalorización de su figura y de su pensamiento luego de su desaparición física ayudaron y mucho.

Los jóvenes de la posmodernidad no somos los mismos. Interactuamos mediante otros códigos, nos relacionamos y comunicamos mediante otras tecnologías que incorporamos completamente a la cotidianeidad. Del mismo modo, no dejamos de estar inmersos en un sistema que deja excluidos, en una democracia que tiene grietas y con una profunda deuda social que durante décadas no pudimos saldar y que no escapa a la realidad de la región.

Lo cierto es que los jóvenes tampoco escapamos a este estado de situación y hoy la realidad nos obliga a asumir responsabilidades que en otro momento eran impensadas. Muchos de nosotros nos vemos en la obligación de ser cabezas de hogar, de hacernos cargo de nuestras familias, de contribuir a los escasos ingresos de nuestros padres.

Somos un engranaje en un sistema productivo que incorpora cada vez más jóvenes, mientras expulsa a los no tanto, en una economía mayoritariamente informal, con condiciones muchas veces muy precarias y con magros salarios.

Debemos costear económicamente nuestros estudios, puesto que si bien tenemos acceso irrestricto a la educación pública, la inserción laboral juvenil plantea como una necesidad la especialización permanente, y las exigencias del mercado imponen una muy competitiva certificación y acreditación de los conocimientos. En cuanto al nivel universitario, no está de más hacer mención a la onerosidad de los estudios de posgrado que incorporan cada vez más contenidos e incumbencias de las carreras gratuitas de grado, realizándose así un paulatino traspaso de los mismos.

Es por todo esto que somos los jóvenes los que exigimos protagonismo. En un momento donde se discute el llamado proyecto de “voto joven” en nuestra provincia, los jóvenes radicales le decimos SÍ a la participación. La realidad nos coloca a la altura de las circunstancias para definir por nosotros mismos cuál es el rumbo que queremos darle a nuestro propio futuro. Queremos ser los jóvenes los artífices de nuestro propio destino.

Queremos también los jóvenes, reafirmar el rol progresista de nuestro partido. Nacido con el hito de la Revolución del Parque y con la doctrina y la conducta de Leandro N. Alem, el radicalismo a lo largo de su historia se convirtió en un partido popular peleando desde el llano por lo que luego fueron conquistas de derechos civiles, sociales y políticos, y la reivindicación de causas populares.

La sanción Ley Sáenz Peña de voto secreto y obligatorio, la creación de YPF, la defensa de los principios del reformismo en la universidad, el 14 bis de la Constitución Nacional, la Ley de Medicamentos, el divorcio vincular, la patria potestad compartida, el Juicio a las Juntas, sólo por nombrar algunas, son ejemplos de la matriz social y transformadora que la UCR jamás debió perder.

Por ello, en nuestro carácter de Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires, de una manera contundente y rotunda, le decimos NO a la derechización de nuestro partido. Marcando las inconsistencias del modelo kirchnerista que agota su discurso en un relato ficticio, no podemos caer en la falacia de buscar aliados contra natura que nada tienen que ver con los intereses que busca representar la UCR.

No podemos dejar de ver con preocupación que sectores que se confiesan radicales impulsen, propicien, vean como una posibilidad, o simplemente no rechacen el armado de un frente electoral o alianza con el neomenemismo representado por el PRO, el PJ Federal, Moyano, Barrionuevo, entre otros.

No sólo significaría una incoherencia desde el punto de vista ideológico pensar en un frente con la derecha más residual y reaccionaria, sino que en términos puramente pragmáticos pensar en cualquier frente electoralista ante la proximidad de una elección legislativa, donde lo que se disputa es fortalecer el rol opositor de nuestro propio espacio, sería un despropósito. Al oficialismo se le sacan más escaños yendo la oposición por separado a una elección, y no haciéndolo todos juntos, en un conglomerado heterogéneo vacío de contenido.

La Juventud irrumpe en este momento histórico con la oportunidad indelegable de reincorporarle un fuerte contenido progresista al Radicalismo, para que nunca más alguien dude sobre la raigambre transformadora de este partido popular. Se inician tiempos de grandes discusiones y grandes reformas, como las del régimen tributario, la propiedad de los recursos y las relaciones de producción. Será entonces deber de esta generación inaugurar una nueva época que, como las de Yrigoyen y Alfonsín, será la de las nuevas grandes reformas.

El radicalismo está frente a una posibilidad histórica de resignificarse y recuperar credibilidad en la sociedad, y siendo coherente con su pasado sólo así podrá encaminar su futuro.

Emiliano Mensor

1er Congresal Provincial

Juventud Radical Provincia de Buenos Aires

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