En esta nueva versión del clásico salteño el que llega más obligado es el santo, aunque el cuervo está más necesitado.
Pero el que se juega todas las fichas en pos de conseguir la victoria es el equipo antoniano, en función de mantener las esperanzas de clasificar. Su posición en la tabla le obliga a no ceder más puntos y ni siquiera un empate la conviene: por lo que su juego tendrá que aparecer en todo su esplendor para marcar real supremacía ante el adversario de turno.
Un solo cambio se anunció en el santo: el ingreso del Poro Domínguez en lugar del chaqueño Daniel Liva, con el propósito de ejercer mayor control de la pelota en la mitad de la cancha.
Por el lado del once azabache, con mínimas chances, su técnico Gustavo Coleoni dejó entrever una clara muestra del envión anímico que significo el triunfo de la fecha pasada, cuando le ganó el clásico a Gimnasia y Tiro por 1 a 0. El DT quiere aprovechar la confianza que nuevamente mostraron sus dirigidos en la práctica semanal. El entrenador, en los trabajos previos, solo se limitó a analizar el planteo táctico que propondrá frente a un rival que estará obligado a hacer el gasto para obtener la victoria.
Por toda la expectativa que despierta esta clase de confrontación, con la presencia del hincha común y en beneficio del fútbol, ojalá que se pueda disfrutar de un buen espectáculo; más allá del resultado que beneficie a uno y otro. El fin de alejar a los violentos de las canchas es otro desafío pendiente.
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