Justicialismo: interna sin consecuencias

El próximo 8 de abril vence el plazo para presentar las listas que conformarán la interna del Partido Justicia-lista, a realizarse el 8 de mayo. La lista de unidad es la solución para evitar la intervención del partido, después de una desastrosa derrota en las elecciones del 25 de octubre del año pasado.

Muchos dentro del PJ no tomaron razón del revés electoral, y siguen hablando como si nada hubiera ocurrido.

Sólo los ciudadanos parecen haberse dado cuenta de que todo cambió; algunos cuando reciben la factura de luz, otros cuando tienen que comenzar a pagar Ganancias, y el resto cuando va al supermercado. Nadie sabe bien qué pasó; muchos esperaban un cambio, pero no de esta manera, y los que pocos entienden dentro del PJ es que el cambio vino para quedarse.

En el seno del PJ, algo se rompió; el congreso partidario de Obras Sanitarias, ausente de toda mística peronista, lo puso de manifiesto. El kirchnerismo quedó relegado de la Junta Electoral, y La Cámpora fue sólo una manifestación estudiantil en el congreso partidario, que nadie consideró.

Lo cierto es que todos pretendían una lista de unidad al sólo efecto de evitar una intervención, pero el núcleo duro del kirchnerismo no lo ve de esa manera, pretenden ganar una interna a fin de quedarse con la conducción partidaria. Una elección que, analizada desde los efectos prácticos, está ausente de efectos en la realidad política y social argentina.

Lo real hasta ahora es que el núcleo duro del kirchnerismo pretende concretar la unidad con la condición de que el partido justicialista vote en contra del levantamiento de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano; hecho que va a ser imposible, ya que al momento de sufragar el 8 de mayo, estas leyes ya habrán sido votadas, en sentido positivo o negativo.

En la Legislatura nacional priman más las necesidades económicas de los gobernadores que las necesidades de conducción de Cristina Fernández de Kirchner; se entró en una vorágine de toma y daca material, los gobernadores cambian votos por ayuda económica a sus provincias.

Las economías provinciales pasan por una grave crisis y no quieren sumarle más problemas con una nueva crisis gubernamental. Una vez más, la economía está por encima de los ideales políticos. Esta situación que generó el kirchnerismo cuando era gobierno, hoy le termina jugando en contra.

La vorágine de la realidad, una vez más, va a dejar fuera de situación al PJ; la falta de reacción ante la inesperada derrota en la provincia de Buenos Aires parece no tener todavía su fin, todos siguen adormecidos por el golpe que les dio la sociedad, y pretenden hacer valer su falta de autocrítica en una pelea que no va a traer soluciones económicas o sociales al país en lo inmediato.

El PJ tradicional quiere una lista de unidad encabezada por Gioja, de quien el kirchnerismo, a modo de chicana, dice que no los representa; levantan a Capitanich en señal de rebeldía empujando la ruptura. Si hay confrontación, las consecuencias serían desastrosas para el peronismo; existiendo la posibilidad cierta de que, una vez más, el peronismo dirima sus internas en una elección general, ya que no la puede resolver en una elección partidaria.

Si el kirchnerismo se encamina detrás de Capitanich y pierde, se arriesgaría a desaparecer de la escena política nacional, y debería nuclearse en el Frente para la Victoria pero sin el peronismo tradicional. 

Si gana el chaqueño, el kirchnerismo se haría con la conducción nacional; pero las provinciales están en manos del peronismo tradicional, con lo cual no tendría efecto práctico, salvo la posibilidad de alguna intervención, que seguramente se judicializaría.

Si gana el kirchnerismo, el PJ tradicional, con sus dirigentes provinciales, se encaminarían a realizar frentes provinciales y no nacionales para encarar la elección de 2017, donde la interna del PJ se resolvería, una vez más, en las elecciones generales. 

En todos los supuestos, el peronismo pierde, y el pueblo argentino va a sufrir las consecuencias de la interna, no tiene referentes políticos que lo defiendan; el massismo es un partido de cogobierno, y la única voz de oposición debería ser hoy el peronismo, pero parece no estar a la altura de las circunstancias. Mientras tanto, el pueblo seguirá esperando. 

Comentá la nota