La Justicia ordenó un desalojo sin corroborar la existencia de delito

Una familia fue desalojada del lugar que aseguran, habitan desde hace más de 80 años, luego de haber sido denunciados por los compradores de las tierras, y la Justicia Correccional tomara una resolución en el marco de una medida cautelar, sin haber llegado a la instancia de juicio para decidir si los desalojados eran o no culpables de usurpar.
Esa es en pocas palabras la situación descripta por Jimena Padilla, abogada de Liliana Mansilla, quien ayer se encontraba con sus pertenencias ubicadas en el kilómetro 8 de la ruta provincial Nº 11, en El Gallinato, finca ubicada en el departamento La Caldera.

El desalojo dispuesto por la jueza Correccional Nº 8, Mónica Faber, en una instrucción seguida por la fiscal Correccional Claudia Geria, se ordenó tras la denuncia establecida por Orestes Ruggeri, a quien la familia de Mansilla identifica como el cuidador de la Finca.

Y es que sostuvieron, los terrenos son de propiedad de Marcelo Romero, actual presidente de Horizontes SA, y hermano del ex gobernador y actual senador nacional, Juan Carlos Romero. Según la cédula parcelaria de la Dirección de Inmuebles, Marcelo Romero, junto a Eduardo Figueroa Bernal, compraron parte de la finca en 2004 para El Gallinato SRL, entidad que en aquel momento estaba en formación. Según surge de la cédula, la empresa pagó 100 mil dólares por 615 hectáreas.

Un rancho desaparecido

Según lo indicado por Padilla, el desalojo cuya orden salió del Juzgado el martes pasado "se resolvió antes de que el juicio empiece". Usurpación es el delito que se les imputa a Liliana Mansilla, Pablo Maidana y Eduardo Escrivanelly, nietos de Mercedes Nogales, una mujer de 96 años que asegura haber nacido en las tierras de las que sus nietos fueron desalojados.

Según las acusaciones de la familia, hace dos años Ruggeri habría dado la orden de "pasar una topadora" sobre el rancho de Nogales. Padilla comentó que esto sucedió mientras Nogales se estaba haciendo atender en Salta por problemas de salud.

Por el contrario, Romero declaró ante la Justicia que el rancho "se cayó por si solo", y que hace dos años que no vivía nadie en ese lugar. "Hace tres años que no vivía nadie", fue la aseveración hecha por Romero al ser consultado por Nuevo Diario. No obstante, hace poco y por carta documento enviada por Padilla, la familia desalojada logró recuperar elementos que estaban en el rancho que ya no está.

El desalojo fue concretado el miércoles a las 16.30 cuando Mansilla se encontraba con sus hijos de 10 y 11 años en la vivienda de adobe que lograron levantar en este último año. Del desalojo participaron unos 20 policías que sacaron las pertenencias de la familia a la ruta. A pesar de la presencia de los chicos, recién ayer por la tarde el expediente se encontraba en manos de un Asesor de Menores. Por ahora, Padilla solicitó que se suspendan los plazos de la causa y no pudo acceder al expediente para defender a sus clientes.

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