La Justicia definirá si desaloja y demuele los locales de la estación de trenes

Están ubicado en la avenida Luro e Italia. Ferrobaires intimó al propietario a desalojar el lugar porque no hay contratos vigentes. Pero los comerciantes presentaron un recurso de amparo donde incluyeron documentos que, sostienen, demuestran que están en regla
De un lado, Ferrobaires dice que los contratos vencieron hace años y pide el desalojo para poder demolerlos. Del otro, el concesionario asegura tener los documentos que demuestran que están habilitados para poder funcionar.

En el medio de la discusión están los locales gastronómicos de la estación de trenes ubicados en la avenida Luro e Italia.

El conflicto se profundizó en los últimos meses y no se pudo llegar a una solución, por lo que la última palabra la tendrá la Justicia: el magistrado Juan Tapia ya dispuso la orden de innovar ante una medida cautelar presentada por los comerciantes, mientras analiza si tienen validez supuestos contratos de concesión.

En el medio de la trama, aparece la Municipalidad. La semana pasada, Inspección General clausuró los cuatro locales gastronómicos que funcionan en el lugar porque no cumplían las medidas de salubridad y no tenían habilitación.

La disputa legal se originó porque Ferrobaires pidió el desalojo de los locales gastronómicos ubicados en la zona de Luro e Italia para colaborar en el diseño final de la nueva estación ferroautomotora. Es que la intención es demoler ese sector y recuperar la visión del casco histórico de la estación de trenes, donde hay versiones de varios proyectos. Entre ellos, un museo municipal y un centro cívico. La empresa argumentó en el pedido de desalojo que los comercios funcionan con permisos precarios y que ya vencieron hace años.

El conflicto tuvo una escalada cuando Ferrobaires comunicó su intención y, al ratificar que los comercios no tenían ningún contrato vigente, también pidió su demolición. Pero el concesionario afirmó que tiene los documentos que demuestran que está vigente el permiso para poder explotar comercialmente los locales. Por eso, la semana pasada interpuso un recurso de amparo ante el Juzgado de Garantías Nº4, donde presentó las pruebas que supuestamente avalarían su postura. Hasta que resuelva si los documentos tienen validez, el juez Juan Tapia ordenó no innovar por lo que se frenó la orden de desalojo y la posterior demolición. Además, notificó de la situación a Ferrobaires, que tiene diez días para responder.

La intención de desocupar esa zona también es respaldada por la Municipalidad. "La idea de la gestión es revalorizar los espacios públicos y uno de ellos es la estación ferroautomotora. Esos locales impiden la visión del edificio histórico y, a su vez, no tienen las condiciones de salubridad para funcionar", explicó el secretario de Gobierno, Ariel Ciano. Y afirmó: "Ya no pueden abrir más, si lo hace serán clausurados de nuevo y hasta retiraremos los elementos que hay en los locales".

Para el secretario de Gobierno es "fundamental" que la situación en la avenida Luro e Italia zona esté en regla. "En poco tiempo va a estar terminada la estación, que es una obra muy importante para la ciudad y que se esperó por más de 30 años. Entonces tiene que inaugurase con todas las condiciones de comodidad, seguridad, higiene y salubridad que la gente se merece", aseguró Ciano.

Historia de la clausura

El conflicto con los locales gastronómicos se profundizó a partir de 9 de febrero cuando el jefe de la Estación Mar del Plata, Daniel Del Rio, intimó al supuesto concesionario del lugar a desalojar los puestos comerciales. La Municipalidad fue comunicada de la situación para que colaborara, por lo que la Dirección de Inspección General comenzó a intervenir en la situación.

Tres días después, los inspectores municipales llegaron a la mañana a la zona de Luro e Italia para realizar un procedimiento. En ese momento, tres locales gastronómicos se encontraban abiertos y uno cerrado. Todos manifestaron estar a cargo de un mismo dueño.

"El propietario manifestó que tenía un contrato de concesión con Ferrobaires que nunca le fue mostrado a los inspectores", le comentó a LA CAPITAL el subsecretario de Control, Adrián Alveolite. Ante esta situación, los tres locales gastronómicos que funcionan en Luro e Italia fueron clausurados. No sólo por la falta de habilitación, sino porque no cumplían con las medidas de salubridad.

El lunes a la mañana, los inspectores regresaron al lugar y constataron que una de las clausuras (un local de venta de choripán) había sido violada. Por eso, una vez más cerraron el lugar.

Ese mismo día a la tarde, los inspectores profundizaron las medidas e intimaron a que se retire una estructura de caño que sirve para sostener un techo y que va desde la línea de edificación hasta un sector del espacio público. Además clausuraron un cuarto local que en procedimientos anteriores estaba cerrado. Los comerciantes aseguraron que la Municipalidad no tenía potestad de ordenar las clausuras ya que se estaba en terreno de propiedad nacional. "En materia de control, el Estado municipal realiza todas las acciones que tengan por objeto velar por la seguridad, la integridad física y la salud de la población", explicó el subsecretario de Control, Adrián Alveolite. Y agregó: "Por ello es que en jurisdicción nacional o provincial, por acción propia o requerimiento de quienes ejercen la administración de los predios, se actúa a los efectos de tutelar estos valores y que en este caso tienen especial relación al ser en su mayoría servicios gastronómicos".

Ante la compleja situación judicial, Inspección General elevó un informe con todo lo realizado a la Procuración Municipal para que los abogados de la Comuna sigan las acciones de la justicia, determinen los pasos a seguir y las medidas que se deberán adoptar. Ayer, LA CAPITAL recorrió la zona y los locales permanecían cerrados con la faja de clausura.

¿Un centro cultural?

El principal edificio de material ubicado sobe la avenida Luro, en el predio de la estación Ferroautomotora, sería cedido por quienes administran este espacio a la Municipalidad de General Pueyrredon con vistas a que allí se constituya un centro cultural. Del mismo modo, la construcción histórica que otrora fue un casco de estancia, tendría un fin similar, aunque todavía no se determinó con certeza.

En cuanto a los galpones de chapa ubicados también en el mismo terreno, serían echados en su totalidad abajo, dejando el espacio libre, posiblemente, para usufructo de la parte ferroviaria.

Otra de las obras que se completará en breve, siempre hablando del predio de la Ferroautomotora es el arreglo, con un recapado de la continuación de la calle 25 de Mayo, que sirve de acceso a los taxistas. Además, la arteria se completará en el tramo que aún carece de asfalto.

Por otra parte, una vez que Ferrocarriles termine de retirar las vías, se continuará con los trabajos de parquizado del sector ubicado entre la avenida Luro y la calle San Juan.

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