Han pasado casi cinco años desde que esta Organización No Gubernamental de nuestra ciudad realizó el primer viaje. Entre las localidades que visitan se encuentran los pueblos del norte argentino, poblado de cientos de familias que viven en condiciones de precariedad.
Historia
Hace casi cinco años desde que esta organización realizó el primer viaje. Un documento de la ONG, expresa que durante los viajes “hemos ido aprendiendo, recogiendo experiencia y haciendo camino en cada uno de ellos. Así, con todas las emociones, sensaciones que nos dejó cada uno de los más de 16.000 kilómetros recorridos fuimos elaborando, lo que es hoy ‘Juntos por una Sonrisa’.
“Disfrutamos y aprendemos. Hemos llegado a escuelas perdidas en el medio del campo, como la Primaria Nº 170 de Pampa Páez Chaco, con muchos alumnos de la etnia mocoví, de quienes aprendimos sobre su cultura, su idioma y sus costumbres. Compartimos con ellos un almuerzo, celebrando e inaugurando la cocina de acero inoxidable y la heladera con freezer que les donamos. Visitamos a nuestros amigos los niños del Jardín anexo Nº 105 de la localidad de Bajo Hondo Chico (Chaco) y celebramos con ellos el cumpleaños del jardín. Nos trajimos el hermoso premio de sus sonrisas al recibir nuestros presentes: una muda de ropa de abrigo nueva para cada niño, una computadora, un televisor, un DVD, y muchos juguetes nuevos.
“En el monte santiagueño, conocimos en nuestros comienzos a familias muy carenciadas, que viven en precarias casas, sin luz y sin agua. De a poco, y viaje tras viaje fuimos generando un vínculo, convivimos con ellos varios días, respetando sus costumbres y cuidadosos de no ser invasores.
“Actualmente apadrinamos a uno de los niños de una de las familias (abanderado en su escuela) para que pueda seguir sus estudios secundarios en la EFA Nº 29 de Villa Atamisqui. Les instalamos un equipo de luz con pantalla solar, que compramos con recursos genuinos. Paola, nuestra médica pediatra, hizo un trabajo minucioso sobre cada uno de los niños y visitamos al director de la escuela EFA para interiorizarnos de cómo va Nelson, nuestro ahijado”, cuentan los miembros de esta organización solidaria, haciendo un relato de las experiencias vividas hasta el momento.
Camino correcto
Satisfechos con los resultados obtenidos, los integrantes de “Juntos por una Sonrisa” destacan que “estamos convencidos de que el camino elegido es el correcto. Cada viaje es una sonrisa nueva que estaba escondida en algún lado de nuestro interior, cada viaje es una enseñanza de vida, cada viaje es una nueva emoción, cada viaje son lágrimas muy rebeldes que se escapan, abren camino en las mejillas y quedan regando tierra lugareña.
“Regresamos de nuestro noveno viaje muy conmovidos con las manos deterioradas de Waldina (8 años), la pancita inflada de Nazareno (4 años) y el estado límite de salud de todos los niños pero también con muchas ganas de poder seguir ayudando a que sonrían.
“Y para seguir haciendo camino, tenemos que continuar trabajando para que con nuestro granito de arena las cosas se modifiquen de a poquito. Nuestro próximo sueño y desafío es ayudar a la escuela de Pampa Avila”.
Rural
“Pampa Avila es una comunidad rural ubicada a 45 kilómetros de la ciudad de Charata (Chaco). La mayoría de sus habitantes viven en casas rancho, sin luz, ni agua corriente. Los jefes de hogar son jornaleros, peones golondrina o pequeños productores de carbón. Allí funciona para 80 niños la escuela Nº 310 de cuya directora recibimos un pedido de ayuda”.
Para ellos se necesitan: utiles escolares, zapatillas para niños de 4 a 15 años, alimentos no perecederos. Los interesados en colaborar y conocer la obra de esta organización (Personería Jurídica Nº 38.061. Inspección General de Justicia), pueden sumarse a la página de facebook: “Juntos por una Sonrisa Pergamino” o bien vía telefónica al 425429 (horario de comercio).
Descripción
“Entendemos que las ayudas asistenciales momentáneas e inconstantes contra la pobreza no generan resultados perdurables, ni fomentan el esfuerzo y la responsabilidad de quienes la reciben.
“Creemos en las acciones sustentables a través del tiempo para el logro de resultados, y apostamos a que ‘Juntos por una Sonrisa’ trascienda más allá de las personas y los nombres llevando en sus tareas el mensaje implícito de la cultura, la paz, el amor, la educación y la solidaridad”, destacan entre sus objetivos los miembros de “Juntos por una Sonrisa”. Manifestando que los proyectos se enmarcan en la realización de tareas de ayuda destinadas a los niños en etapa escolar, su familia, y su escuela. Se intenta brindar ayuda a escuelas de regiones carenciadas, aun fuera del radio de nuestra comunidad, apadrinando a los alumnos para que puedan terminar sus estudios.
“El potencial humano que integra nuestra ONG está compuesto exclusivamente por voluntarios con vocación de ayudar. Esto no permite dedicar el ciento por ciento de nuestros recursos económicos a la concreción de nuestras acciones.
“Creemos que tenemos muchas cosas para ofrecer, entre ellas y la más importante: confianza en que lo que hoy soñamos, mañana pueda hacerse realidad. Vamos haciendo camino”, destacan en un escrito los participantes de la ONG.
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