Junín ya tenía un extenso historial de robos, vandalismo y ataques a la Policía

Junín ya tenía un extenso historial de robos, vandalismo y ataques a la Policía
En los últimos seis meses hubo al menos diez antecedentes de extrema violencia y resistencia a la autoridad. Y aunque no tuvieron la magnitud de los últimos destrozos, llamaron la atención. Casi todos los implicados vivían en nuestra ciudad.

Los episodios de violencia y caos ocurridos el fin de semana último en la manifestación por el crimen de Karen Campos, la joven de 17 años ultimada de un balazo en el kiosco “Carlito” de Barrio Belgrano, en nuestra ciudad, marcaron sin dudas un antes y un después en la sociedad juninense.

Sin embargo, una investigación de Democracia revela que, aunque con distintas intensidades en el grado de virulencia, en los últimos seis meses hubo al menos diez ataques vandálicos y enfrentamientos con la Policía que pusieron en vilo a distintos barrios de Junín.

Es decir que se trata de una reacción violenta instalada por delincuentes con domicilio en nuestra ciudad, acostumbrados a apedrear y quemar patrulleros, comercios y hasta el camión de los bomberos con el único afán de provocar daño y resistirse a la autoridad.

Si bien el calibre de los destrozos y el descontrol ocurridos sobre todo el domingo último son prácticamente inéditos para nuestro medio, la modalidad no lo es, y este diario vino llamando la atención -en sucesivas notas periodísticas- sobre el incremento de la inseguridad y la violencia en las calles juninenses.

Más allá de si hubo personas “infiltradas” en los últimos disturbios, como se sugirió desde distintos ámbitos políticos vinculados a la oposición al Gobierno nacional, hecho que deberá ahora ser probado en la Justicia, lo cierto es que, como enseña el archivo, esta realidad, lamentable, tiene un largo historial en nuestra ciudad.

A continuación, un racconto por los hechos que se sucedieron desde 2012 a esta parte y que, por similitud, guardan parentesco con lo ocurrido en la Comisaría Segunda, la Municipalidad de Junín, Tribunales, Banco Provincia y varios comercios del centro local.

El 26 de septiembre de 2012 varios vecinos del barrio “Almirante Brown”, especialmente familiares y allegados a un boxeador amateur (que cumplió 18 años el 1º de octubre pasado y que tiene amplios antecedentes delictivos y varias fugas de institutos correccionales) atacaron con elementos contundentes a personal policial de nuestra ciudad. Se generó una descomunal batalla campal en la esquina de las calles Almirante Brown y Betancourt, frente a la casa del adolescente al que habían ido a buscar los uniformados.

Pero la respuesta de sus familiares y allegados fue atacar con piedras, otros elementos contundentes y hasta con una maza de hierro de unos dos kilos de peso, los patrulleros y agentes del orden.

Luego de mucho esfuerzo, los integrantes de la fuerza pública pudieron contener a los agresores, aunque dos móviles policiales (uno de la Primera y otro de la Segunda) resultaron dañados, especialmente el patrullero al que la maza arrojada por uno de los belicosos le destruyó la luneta.

El 14 de noviembre del año pasado, en tanto, la casa del director de la Agencia Municipal de Seguridad Vial, Daniel Kelly, fue apedreada mientras el funcionario se encontraba en un operativo de tránsito. No obstante, su familia permanecía en el hogar y fue la que sintió el impacto de restos de baldosa estrellarse sobre los vidrios de una puerta y una ventana que dan a la calle.

Aunque se desconoce quiénes fueron los autores del hecho (si es que fue más de uno) y no hay testigos que hayan observado cómo fue consumado el ataque contra la vivienda, el funcionario no dudó en considerar que se trató de una “represalia” efectuada por algún vecino que está en desacuerdo con el modelo de controles de tránsito que se vienen desarrollando en Junín, desde mediados de año a esta parte.

“Hace pocas semanas [relató en ese momento] le tocó a nuestro compañero Adrián Ibáñez, con la misma modalidad de atropello. Fue de noche y le rompieron la luneta de su vehículo, que estaba estacionado en la vía pública”, indicó Kelly.

El 27 de diciembre 2012, en calle Remedios de Escalada de San Martín al 1400, personal de la Segunda se disponía a realizar un allanamiento junto a numerarios del Destacamento de Agustín Roca, por un hecho de “robo” cometido semanas pasadas en esa localidad distrital. Pero el dueño de la finca que iba a ser requisada llegó en esos momentos al lugar, en compañía de un amigo, y enseguida comenzaron a atacar a piedrazos a los uniformados y a los móviles policiales.

Un efectivo presentó lesiones y dos móviles (un patrullero y una moto) registraron daños y luego de una persecución de algunas cuadras, se pudo atrapar al iracundo vecino, mientras que su amigo logró escapar ingresando a un terreno sembrado con soja.

El muchacho atrapado, quedó imputado en una causa caratulada “daño calificado y lesiones leves”, a disposición del fiscal de turno Javier Ochoaizpuro.

El 27 de diciembre de 2012, en avenida San Martín al 1600, cercanías del predio de deportes del Club Independiente (del otro lado de la vía), sujetos que tienen antecedentes por hechos delictivos quisieron usurpar una vivienda o bien robar elementos de ella.

Es que dos jóvenes, un menor y dos mujeres, presuntamente actuando bajo los efectos de sustancias prohibidas, golpearon a la dueña de casa, de unos 70 años, y a dos chicas de 8 y 14 años (familiares de la mayor) y comenzaron a sacar fuera de la finca distintos objetos, como muebles, electrónicos, etc.

La septuagenaria alcanzó a escapar y pidió ayuda a los policías que estaban realizando el procedimiento en calle Remedios de Escalada y enseguida se pidieron refuerzos de la Comisaría Primera, en cuya jurisdicción ocurría el presunto robo y/o usurpación.

El 7 de enero de 2013, un grupo de jóvenes que se movilizaba en moto apedreó un patrullero e hirió a un agente de tránsito, hecho –éste último- que motivó la radicación de una denuncia policial.

Sin embargo, algo que debería ser excepcional se había convertido a esa altura en cosa de todos los días, según lo indicaron entonces las propias autoridades locales.

“Últimamente es común que apedreen a los patrulleros. Lamentablemente, la sociedad está muy mal y la verdad no sé adónde vamos a llegar”, admitió Oscar Carrizo en esa oportunidad, flamante comisario de la seccional policial Primera de nuestra ciudad.

El 30 de enero de 2013, habían pasado pocas horas del feroz ataque a tiros contra un joven de 23 años, identificado como Ángel Chiachio, quien fue trasladado de urgencia al hospital con varios perdigones en sus rodillas, cuando otro hecho de violencia y descontrol volvió a sacudir a la ciudad.

Alrededor de la 1.30, malvivientes prendieron fuego de manera intencional una vivienda situada en Marcelo Noir y Camino del Resero, aparentemente por un ajuste de cuentas.

Pero no conformes con ello, atacaron a pedradas y disparos de arma de fuego a la dotación de bomberos que arribó al lugar y a los efectivos policiales, provocando daños materiales en varios patrulleros y dejando fuera de circulación un autobomba (fundamental para el servicio del Cuartel de Bomberos), además de provocar heridas leves en algunos agentes.

Cercados por el ataque de los malhechores, los agentes del orden tomaron distancia del foco del disturbio, y los bomberos quedaron desprotegidos, por lo que tuvieron que refugiarse en una casa lindera, que también fue dañada por los agresores.

El 15 de febrero 2013, delincuentes dañaron una de las puertas de blíndex de la heladería “Grido” situada en la calle Rivadavia y República Libanesa, y sustrajeron la caja registradora, informaron fuentes policiales.

Intervinieron en el hecho efectivos de la Comisaría Segunda, a cargo del subcomisario Alejandro Aguilera, y peritos de Policía Científica.

El modus operandi empleado por los cacos fue arrojar una piedrazo contra la puerta, y una vez estallado el cristal, ingresaron y se llevaron la caja registradora, con dinero en efectivo, cuya suma no trascendió.

Esa misma semana, malvivientes arrojaron una piedra contra la puerta de ingreso de la heladería “Los Alpes”, en Avellaneda y Cuitiño, de donde también se llevaron una caja registradora.

El 16 de febrero último, malvivientes cometieron daños en dos vehículos estacionados en la calle Paso y Magaldi y tras romper los cristales de los rodados, sustrajeron pertenencias y objetos de valor, informaron a este diario fuentes policiales. Los ladrones no pudieron ser capturados por la Policía.

El martes último, mientras efectivos policiales de nuestra ciudad realizaban un allanamiento buscando el arma de fuego utilizada en el crimen de Karen Campos, malvivientes apedrearon a los uniformados, causándoles lesiones graves, por lo que debieron recibir atención médica.

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