Junín: Narcotráfico en primera persona

Junín: Narcotráfico en primera persona
El 5 de Octubre de 2013 entrevisté a Liliana D´Errico, vecina que se animó a denunciar la venta de droga en su barrio. Siete meses después su situación empeoró y debió realizar una nueva denuncia.

“¿Habló con el Intendente?”, le pregunté a Liliana D’Errico, una mujer trabajadora que vive acosada por los narcos en su barrio. “Sí, si… Y me atendió muy bien”. “Entonces está tranquila”, agregué. “¡Como voy a estar tranquila si trabajan para él!”. Liliana D’ Errico está desesperada. Ella quiere salir en las fotos porque, según dice, a los sesenta ya está jugada. Pero por pedido de su hijo elige posar de espalda…”.

Así empezaba la nota que bajo el título: “El calvario de Liliana D´Errico” le realicé a esta mujer valiente que se animó a denunciar el narcotráfico en primera persona, hablando de lo que ocurría en su barrio, cerca del FONAVI. Desde apedrearla hasta intentar entrar por la noche con el fin de robarle le hicieron de todo, y dado que tiene un marido discapacitado (además del derecho de vivir dónde y cómo quiere) sigue estoica luchando contra un poder que, según parece, mira para otro lado.

Mientras los diarios nacionales descubren el tráfico de drogas “ayer”, LA VERDAD lleva cinco años denunciando este flagelo contra viento y marea. Primero hubo que enfrentar la falta de credibilidad, después, cuando las evidencias fueron más que concretas, vino la etapa del hostigamiento. De alguna u otra forma, todas las conspiraciones que sufre nuestro medio (desde complot comercial a patotas) están vinculadas a la necesidad de callarnos.

Pero nosotros tenemos recursos. Ahora mismo estamos por iniciar una denuncia por asociación ilícita y emprendimos varias causas penales ya que la obviedad de las acciones y las personas que están por detrás fue quedando al descubierto de una manera que, al fin del camino, nos “favoreció” (es una manera de decir ya que no paramos de pelear).

Claro que Liliana esta sola. Ella y su esposo viviendo acosados por las mafias que los rodean. El único camino que tiene son las denuncias (se adjunta copia de la última realizada). Su reciente llegada a LA VERDAD fue en estado de desesperación. Da vergüenza enfrentar a esta señora grande y corajuda para decirle que más no podemos hacer, que si le dimos una tapa y no hay respuesta ya debemos pensar en la mala voluntad... Temo por su vida, y no sólo porque la persiguen todo el tiempo: está tan angustiada que podría enfermarse. ¿Quién se hará responsable entonces? Una tapa, varias denuncias, ¿qué herramientas tienen los ciudadanos de a pie a la hora de defenderse?

Pasaron demasiados meses como para que nadie le haya dado protección; tantos que otra vez vuelve a asomar el fantasma de las complicidades que dañan a la ciudad y su gente. Si la señora marcó con su dedo, dijo dónde, aportó testigos y a pesar de eso los delincuentes se le ríen en la cara, ¿qué podemos esperar?

¿Lo peor? Hacen falta más Lilianas. Porque con vecinos como ella sí se puede derrotar al narcotráfico, no derrumbando túneles rosarinos que, al otro día, se levantan mejores y más protegidos a doscientos metros. El drama no son los túneles sino las personas y sus redes. Queremos ver caras visibles tras las rejas, no operativos diseñados con el único fin de ganar espacio mediático.

D´Errico es nuestro alter ego. Ella hace sin ningún tipo de respaldo lo que este diario viene intentando con recursos más o menos poderosos. Curiosamente, el destino de ambos es bastante parecido: vivir hostigados por los corruptos que ganan territorio.

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