Pozos, baches, badenes muy profundos, lomos de burro sin pintar o sin señalizar y calles sin nombre conspiran contra la fluidez y la seguridad en el tránsito, que sólo este año se cobró 23 vidas.
Para empezar, algunos números fríos, pero no por eso menos impactantes: más de 1.800 accidentes de tránsito en lo que va del año –según datos obtenidos por este diario de la empresa de emergencias médicas Intermed-; 50.000 motos y ciclomotores en el parque vehicular juninense (a razón de más de una moto cada dos habitantes); 23 personas fallecidas en choques en el casco urbano en lo que va del año; el 90 por ciento de los siniestros deja lesionados, muchos de ellos, con secuelas de por vida, que insumen un enorme gasto al Estado.
El último fallecimiento en un accidente de tránsito (el de Gabriel Souto, de 21 años, que murió el último fin de semana tras caer de su moto luego de perder el control del rodado a raíz de un pozo en Lavalle entre Peira y Lugones) suma un factor más al ya de por sí caótico tránsito local: la falta de infraestructura urbana: pozos, badenes y ausencia de señales tornan aún más peligrosa la circulación.
Detrás del error humano…
Así, detrás del error humano hay otras razones que explican el caos del tránsito. Calles y arterias en mal estado se suman a una cantidad desproporcionada de motos que, como informó este diario, supera el total de tres ciudades de la región juntas. En esta línea, mientras que en Chivilcoy hay unas 21.000 unidades; en Pergamino 20.000; y en Chacabuco 6.000, en nuestra ciudad ya se superó la marca de las 50.000. Sin embargo, en todas las ciudades la circulación de motocicletas configura un tema de preocupación.
En rigor, según lo admitió el titular de la Agencia Municipal de Seguridad Vial (AMSV), Daniel Kelly, que haya más de 50 mil motos en las calles de nuestra ciudad es un dato no sólo alarmante, sino prácticamente único en el país, ya que no hay ciudades de 90 mil habitantes con esa cantidad de ciclomotores.
Y mientras se polemiza sobre la viabilidad o no del transporte público, cada vez más vecinos aprovechan las facilidades que se otorgan para acceder a estos vehículos ágiles y económicos, sobre todo teniendo en cuenta los altos costos que para muchos ciudadanos representa movilizarse en taxi o remís.
De ese modo, tales rodados no dejan de propagarse y el riesgo de que ocurran choques continúa aumentando ¿Por qué? Otra vez, las estadísticas tienen la respuesta: en más del 80 por ciento de los choques, al menos uno de los móviles implicados es una moto y la gran mayoría de los accidentados no llevaba casco al momento de la colisión. Asimismo, un elevado porcentaje de los lesionados son menores, coinciden los médicos de la guardia del Hospital Interzonal General de Agudos de Junín.
A mediados de los noventa, Junín se empezó a estirar hacia las orillas y las distancias entre una punta de la ciudad y otra se fueron ampliando, por lo cual se tornaba necesario que los hombres y mujeres desprovistos de una movilidad pudieran hacer su trabajo y llegar a tiempo a su empleo.
“De a poco, la gente se fue dando cuenta que el ciclomotor era el tipo de herramienta que precisaba. En 2004 fuimos los mayores vendedores de Zanella a nivel nacional, siendo la empresa más joven en haber alcanzado ese logro. Inclusive nos llegaron a dar algunos premios en aquel momento”, comentó Miguel Sofía, dueño de una agencia de motos.
Sofía consideró que el éxito alcanzado se debe a que “Junín es una ciudad muy particular”. “No tenemos transporte público, entonces la gente se volcó primero a la moto chica, después la fue dejando y pasamos al motor de cuatro tiempos, de cilindrada 110 c.c, que es el modelo que más está en la calle”, agregó.
Baches y badenes
Los badenes súper profundos, los lomos de burro sin pintar, las calles sin nombre, los pasos a nivel carentes de señalización y los pozos completan un listado que da cuenta de los reflejos necesarios una vez que el motor está en marcha.
La necesidad de morigerar la cantidad de accidentes llevó a una proliferación de moderadores de velocidad en los últimos veinte años. De a poco, las calles fueron viendo aparecer badenes, posteriormente se tornaron furor los lomos de burro y en los últimos años ganaron protagonismo las “mesetas” o “lomadas”, que implican una merma en la marcha pero no a cero, con lo cual se evita el desarrollo de maniobras bruscas de frenado.
Pero más allá del fin preventivo de esa clase de construcciones, hay deficiencias en ellas que las terminan tornando en elementos contraproducentes.
La más notoria de esas falencias es la ausencia de un mantenimiento adecuado de su estado original a base de pintura, y se hace sentir con mayor fuerza en los “lomos de burro”, puesto que la contextura de los mismos los hace menos visibles cuando hay poca luz o cuando el sol castiga con fuerza.
Los que causan estragos a diario son los que están situados en Javier Muñiz, casi a la altura de Paraguay; Bolívar y Paraguay, Ramón Hernández y Colombia y tres en avenida República, situados en las intersecciones con Juan B. Justo, República Libanesa y Suiza.
A ellos se les suman otros tres en la avenida de Circunvalación.
Si bien hay carteles que anuncian la existencia de tales obstrucciones en el recorrido normal, su invisibilidad a poco más de dos metros obliga a los conductores a realizar casi un juego de adivinanza para hallarlos o bien a ejecutar maniobras bruscas que pueden derivar en consecuencias nocivas para los coches o, incluso, desencadenar accidentes.
Si de obstáculos que aparecen sobre la calzada se trata, los pozos no pueden estar ausentes de la nómina. Los baches son tema de charla en cualquier lado, y el tópico cobra tono de protesta furiosa si el que los sufre circula en moto o bicicleta.
Pasos a nivel, un riesgo
La falta de señales sonoras y lumínicas en algunos pasos a nivel de la ciudad prácticamente un pasaporte al hospital si no se extreman los recaudos al pasar por esos lugares.
Por ejemplo, el cruce ferroviario de avenida Pastor Bauman, escenario de colisiones fatales y de muchas otras que dejaron decenas de heridos en los últimos años, exhibe las mismas fallas de estructura que propiciaron eventos fatales.
La Justicia intimó a la empresa ALL (América Latina Logística) y a la Secretaría de Transporte de la Nación a instalar señales en el paso a nivel de la calle Ricardo Rojas y barreras en los de las calles Pastor Bauman y Almirante Brown, medidas que no se cumplieron en el grado requerido.
Más del doble de fallecimientos
En lo que va de este año se duplicó ampliamente la cantidad de personas que perdieron la vida en accidentes viales, al pasar de nueve muertos en 2012 a 23 en lo que transcurrió de este 2013.
De estas cifras, dramáticas, se desprende que en nuestra ciudad mueren dos personas por mes en accidentes de tránsito, más del doble de la cantidad de víctimas de homicidios.
El primer accidente fatal de este año ocurrió el 16 de enero, en la calle principal del Parque Natural Laguna de Gómez. Demian Enrique Herber Hermann, de 17 años, murió como consecuencia de las graves heridas sufridas tras chocar en su moto, en la zona del parador “Millenium”.
El 25 de ese mismo mes, Vilma Angélica Pereyra, de 73 años y oriunda de Morse, murió tras protagonizar un accidente en la Ruta Provincial 65, a unos dos mil metros del cruce con la Ruta Nacional 7, como consecuencia de un choque frontal entre un VW Bora (en el que viajaba Pereyra) y un Peugeot 306, conducido por el juninense Javier Abraham.
Un día después, falleció Héctor Oscar Trujillo (52), que se había accidentado el 21 de enero, en la calle Camino del Resero, en inmediaciones de la Escuela Primaria Nº 4. El hombre conducía un Fiat Palio blanco que, por motivos que se desconocen, sufrió un vuelco fatal.
En tanto, el 27 de enero, Mayra Daiana Castro (21) falleció como consecuencia de un fuerte choque entre dos motos, en la intersección de la Avenida Rivadavia y Niñas de Ayohuma.
El 24 de febrero, Enrique Hugo Maggi, de 79 años, falleció tras agonizar 21 días en un centro de salud. El hombre había sido protagonista de un choque el 5 de febrero, en la intersección de Padre Respuela y Circunvalación.
El sexto accidente fatal ocurrió el 6 de marzo, a las 19.30, en Ruta 7 y Benito de Miguel. En este caso, la víctima fatal fue Valeria Gasparini (26), que conducía una de las dos motos que impactaron contra un camión.
El 10 de abril la ciudad volvió a vestirse de luto por la muerte de Lucas Vega, un joven de 28 años que viajaba como acompañante en un camión, por la Avenida Pastor Bauman. Al cruzar las vías del ferrocarril, el vehículo fue alcanzado por un tren de carga de la empresa América Latina Logística (ALL).
El 11 de abril, Alberto Martín Soloa (36), falleció en el Hospital luego de agonizar más de 20 días. La víctima había chocado a bordo de su moto contra un automóvil, en la esquina de Pastor Bauman y Uruguay, el viernes 22 de marzo.
Ernesto Ramunno (61) protagonizó un grave accidente el 11 de abril y por las heridas sufridas perdió la vida dos días después, tras agonizar en el Hospital Interzonal.
El jueves 25 de ese mes falleció un joven que se encontraba en coma tras haber chocado el 14 de febrero pasado en la Ruta Provincial 65, en inmediaciones de “La Carpa”.
La víctima fue Juan Ramón Pereyra, de 26 años, que transitaba a bordo de un Fiat Spazio azul junto a su mujer y sus dos hijos, e impactó con una camioneta Ford F-100, conducida por Matías Cavadini, de Los Toldos.
Las vidas de Mauro Martínez (20) y Franco González (19) encontraron un final trágico, al protagonizar un accidente en la madrugada del sábado 18 de mayo, en la Avda. San Martín, entre Necochea y Primera Junta.
El joven Jonathan Tuñón falleció el 27 de mayo en el Hospital “Abraham Piñeyro” de Junín, donde permanecía internado tras haber protagonizado un accidente en moto el 18 de mayo, en Alvear y Güemes.
El 13 de junio, en tanto, perdió la vida Amalia Muñiz, tras haber protagonizado una colisión cinco días antes. El accidente, en este caso, se registró en la Avenida de Circunvalación y Arias, entre un automóvil Fiat Spazio y una camioneta Renault Kangoo.
El 16 de ese mes, Pedro Lettieri (80) perdió la vida como consecuencia de un choque en la Avenida de Circunvalación y Padre Respuela. Allí impactaron una motocicleta conducida por la víctima fatal, y un Volkswagen Gol, al comando de Juan Carlos Steep, de 68 años.
El 3 de agosto último, un Volkswagen Gol chocó contra una casa en Italia y Sanabria, lo que provocó heridas fatales a un menor de edad de 13 años que se encontraba en el vehículo. La víctima fue Joel Varas, que en el momento del trágico siniestro viajaba en la parte trasera del coche, según información a la que pudo acceder este diario.
Juan Andrés Carzoglio (40) falleció el 19 de agosto, cuando volvía de un encuentro con amigos que se había desarrollado en inmediaciones de Saforcada.
Fuentes policiales indicaron que el hecho sucedió a las 5.30 y tuvo como único protagonista a Carzoglio, que transitaba a bordo de una Gilera 110 por un camino rural y, a diez metros de tomar contacto con la Ruta Nacional 7, perdió el control del rodado.
La muerte de Roberto Tagliente (ocurrida el 4 de octubre último), oriundo de Bragado, en un terrible accidente en el Camino al Balneario, sumó la víctima fatal número 18.
Otra víctima fue Rubén Martínez (22), quien perdió la vida en un terrible accidente en avenida San Martín y Paso ocurrido el 17 de octubre.
Pocos días después, el 19 de octubre, se produjo un choque entre motos en la esquina de calles Manuel Dorrego y Padre Ghío. El vediense Diego Calderón, quien guiaba una moto Guerrero de 110 c.c. y en la esquina apuntada, chocó violentamente con una “Yamaha YBR” de 125 c.c., que tripulaba Alejandro Goycochea, de 24 años.
El 15 de noviembre, Martín Soria (18), murió al impactar la moto “Guerrero” que conducía contra una camioneta Chevrolet S-10 en la Ruta 65.
Este mes de diciembre, se produjo un nuevo choque entre motos en la intersección de Intendente de la Sota y Alberdi. Producto del siniestro perdió la vida Emilio Obdulio Fernández, de 38 años, que residía en la zona.
Con el accidente de Arnaldo Gabriel Souto, ya suman 23 los muertos en accidentes de tránsito en nuestro distrito.



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