Junín: ¿Cómo son los nuevos viajes de egresados que realizan los estudiantes?

Junín: ¿Cómo son los nuevos viajes de egresados que realizan los estudiantes?
Con algunos cambios a lo largo de los años, la ilusión del viaje de fin de curso sigue intacto para muchos adolescentes. Las tendencias, y los costos.

Hacia fines del tercer año del ciclo secundario comienzan los planteos y consultas sobre el añorado viaje de egresados. Se habla en casa, apenas aparecen las ofertas de las empresas y el interés por conocer eso que ya están acordando los alumnos de cuarto año.

La idea es que, una vez cerrado el trato, en el transcurso de ese anteúltimo año lectivo los egresados comiencen a abonar en cuotas el viaje que recién harán un año más tarde, entre los meses de agosto y octubre, mientras transitan la última etapa: quinto año.

La tarea de cerrar contrato con una empresa de viajes no es fácil y la presencia de los padres resulta determinante, no sólo por tratarse de menores sino para estar al tanto de los servicios que se adquieren y saber cómo exigir su cumplimiento. Ello, a sabiendas de las eternas discrepancias entre aquello que estaba pactado –y contratado- para el viaje con lo que ciertas empresas terminan otorgando.

Sobre los puntos de la contratación, Hernán Rachid –el Racha-, contacto en Junín de la Empresa Travel Rock, explica que “es muy importante que los padres sepan y se interioricen con los paquetes que contratan para sus hijos para evitar luego malos entendidos”.

La idea de la presencia de los padres, actualmente no sólo se remite al seguimiento en la elección de la empresa para viajar sino que hoy también se da la posibilidad de que algunos adultos puedan acompañar en el viaje, si así lo decide el grupo.

Servicios y seguridad

Algunos servicios actuales manejan el tipo “All inclusive más quinta comida”, lo que se traduce en “desayuno, almuerzo, merienda, cena y una comida extra que es un pancho o un pebete de jamón y queso, pizza, que suelen comer cuando llegan del boliche entre las 4 y 6 de la mañana. Es la quinta comida”, explica Racha.

Podría decirse que los mayores cambios en la actualidad se refieren a seguridad y en tal sentido, Racha explica que “los chicos, todo el contingente tienen un brazalete con un chip, al menos en nuestra empresa, con toda la información del pasajero para facilitar el manejo del grupo y la seguridad en el ingreso al hotel y a los boliches”.

“Hoy se hace mucho hincapié en la hotelería. Las camas no son cuchetas, sino bajas y el ingreso a las habitaciones es con tarjeta magnética”, aclara.

“Cuando viajan chicos diabéticos, hipertensos, o con determinadas patologías se avisa previamente al equipo médico y se arma su historia clínica. Hay asistencia médica las 24 horas”, explica.

Durante el viaje, los padres pueden estar al tanto de la ubicación del micro a través del GPS que estos poseen, y consultar a través de las oficinas para su tranquilidad.

Día y noche

Las excursiones y actividades que se programan durante la estadía en San Carlos de Bariloche varían con los años según las tendencias.

“Así como en su momento surgió el Canopy, hace un tiempo apareció también el Paintball”, explica Hernán. “Se retomaron las excursiones a Isla Victoria y Bosque de Arrayanes, algo que se había dejado de hacer y que es importante para que los chicos conozcan también el lugar donde están. Que no sólo sea la noche y la diversión. ¿Cómo no van a conocer el único bosque de arrayanes a nivel mundial?”

Se dan clases de nivel principiante en Snowboard y sky, aunque el representante asegura que no es tan requerido pero se continúan realizando los ascensos al cerro Catedral, actividades de campo y en algunas ocasiones en que no hay nieve, se proponen rafting o aventura en 4x4.

Las noches de Bariloche, siguen siendo de los boliches Cerebro, Rocket, By Pass, Grisú, Genux, todas de un mismo grupo propietario.

Costos y cuota cero

Entre seis y siete mil pesos cuesta hoy un viaje a San Carlos de Bariloche, con servicio básico y complementario, dependiendo de la fecha, si es en agosto u octubre.

Hace cuatro años se creó el fondo de turismo estudiantil, a través de la Secretaría de Turismo, conocido como “Cuota Cero”, algo que garantiza el viaje al ciento por ciento, en caso de que la empresa que se contrate no pueda llevar a cabo el viaje. Corresponde aproximadamente a un 6% del monto básico del viaje, que se abona en la primera cuota y garantiza que cada chico viaje, aún cuando la empresa no haga el viaje.

Con alrededor de cincuenta años de antigüedad, los viajes de egresados se han vuelto desde entonces una cuestión cultural.

Es una experiencia que marca la finalización de una etapa donde supuestamente el adolescente se separa de su familia, pone a prueba su poder de autonomía, reafirma los lazos con sus pares pero al mismo tiempo, es una experiencia signada muy a menudo por el descontrol y algunos desbordes, propios del hecho de saberse lejos de sus padres y las autoridades del colegio.

Tal vez ni el sexo, ni el alcohol, ni las drogas se descubre en Bariloche, pero allí se goza de una libertad particular para potenciarlos.

Es un rito que toca varias fibras dentro del grupo que viaja y que ha compartido –generalmente- varios años en el colegio, y que pronto se divide para que cada uno tome su rumbo en el camino al mundo adulto.

Comentá la nota