Julio César Pizetti es uno de los socios de la consultora política Datamática, que surgió en Salta hace 25 años y hoy trabaja en toda Latinoamérica. Fue asesor de Henrique Capriles en la última elección a presidente que se realizó en Venezuela en 2013 y por esa campaña está ternado al premio “Encuestador Político del Año”, en los Victory Awards, que se llevarán a cabo en Washington el próximo 8 de Marzo. Es el más prestigioso premio de consultoría política otorgado en los Estados Unidos a los consultores políticos de habla hispana.
La respuesta a un trabajo de 25 años. Estamos ternados al mejor Encuestador Político del Año y para llegar a esta terna competimos con todos los encuestadores que participaron en cualquier elección en Latinoamérica. Nosotros estamos ternados por el trabajo que hicimos en la elección de Venezuela a presidente, donde competía Henrique Capriles contra Nicolás Maduro. El premio se llama Victory Awards y los entrega una institución que trabaja para la organización política y la democracia en toda Latinoamérica. El 6 de marzo sabremos quién es el ganador.
¿Qué alcance tiene su trabajo?
Comenzamos en Salta hace 25 años y ahora estamos en toda Latinoamérica, con oficinas en Miami, Panamá, Colombia y México, donde hacemos todo tipo de campañas.
¿Cuáles son los desafíos de un consultor en Argentina?
El más grande es no estar en contra de los propios ideales. Uno como consultor trabaja intensamente para que un proyecto llegue a ser gobierno y no puedo impulsar proyectos con los que yo no coincido. Yo no me siento representando por la política del Gobierno Nacional y no puedo trabajar para ellos ni para ninguna de sus líneas, aunque eso me hace perder fuentes de trabajo.
¿Cómo ve la política argentina?
Ha cambiado mucho. Tengo una visión crítica. Veo una clase política más pensando en ellos mismos que en la sociedad. Estamos en una etapa en la que yo me dedico a hacer campaña, pero la política debe preocuparse por gobernar. Yo veo un proceso de campaña permanente donde todo el tiempo están pensando cómo me posiciono, cómo gano el espacio, y hay ausencia de proyectos políticos.
El modelo que tenemos hoy no es un proyecto de país serio, y eso nos está dejando afuera del mundo. Cuando vos mirás otros países: Perú, Chile, Uruguay, Brasil, están en otra sintonía; los temas que se discuten en el mundo son otros. Yo creo que estamos discutiendo los mismos temas que hace 25 años. Hoy el mundo habla de proyectos de integración, de generar grandes mercados, de trabajar en tecnologías, en desarrollo de la sociedad y acá seguimos pensando en modelos asistencialistas, populistas que son del pasado.
Usted trabajó en Argentina y en Venezuela, ¿qué similitudes políticas hay entre los dos países?
Muchas. Lamentablemente Argentina está en el mismo rumbo. Si me preguntás qué es lo peor que ha pasado en la Argentina, es que se ha destruido el capital social: aquella clase media culta, profesional, con capacidad económica, eso se ha destruido. Hace unos años se destacaba a los argentinos en Latinoamérica por ser cultos e ilustrados. Eso no existe más. Si vos haces un estudio sobre cuáles son los nuevos pobres, la mayoría eran de clase media. Y por otro lado, la clase política que discute cosas pequeñas y no piensa que nos estamos perdiendo el tren de la historia. Esta destrucción de la clase media es intencional, para lograr una sociedad servil a la clase dirigente.
¿Nos cabe el modelo venezola no?
No creo porque me parece que esta sociedad va a reaccionar antes. Lo peligroso es que cuando la sociedad entra en este tipo de procesos cuesta que reaccione, porque al ser progresivo, la gente se anestesia. Si vos le vas quitando a la sociedad la información, la educación, le vas quitando la sensibilidad y no reacciona.
Yo creo que Venezuela reaccionó tarde. Este no es un modelo inocente, detrás de Venezuela está Cuba e Irán. Hay una pelea política internacional que se está desarrollando allá. El trasfondo es el petróleo, la energía y la lucha de poder. En Argentina no hemos llegado a esa situación y creo que hay pequeñas señales positivas en la sociedad para no llegar a ese extremo.
¿Qué necesita la Argentina para mejorar su política?
Como país tenemos que tener políticos decentes, políticas de Estado que tengan continuidad en el tiempo, que cada gobierno que llega no trate de fundar la nueva república, sino que se continúen con lo que ya se viene trabajando. Es responsabilidad de Estado hacer entender que con el exitis mo no se llega a ninguna parte.

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