El juicio por Bustos podría extenderse hasta fin de marzo

Con el testimonio de dos personas que trabajaron junto al escribano Aldo Melitón Bustos, se reiniciará hoy el juicio con el que se pretende establecer la responsabilidad de Luis Ángel Zírpolo y Carlos Arias en su secuestro y desaparición.
Una nueva testimonial dispuesta por la Cámara para el 8 de marzo ha echado por tierra la expectativa de la querella, que proyectaba que los alegatos se hicieran en esa fecha.

Un abogado que trabajó en el mismo estudio que Melitón Bustos y una mujer que actuó como secretaria, podrían brindar hoy nuevos detalles para esclarecer el secuestro del escribano, producido el 2 de febrero de 1978. No serán, sin embargo, los últimos testimonios que escucharán los jueces del Tribunal Oral Federal que preside Roberto Frías.

La semana pasada las partes del primer juicio por un crimen de "lesa humanidad" que se realiza en Salta, fueron notificadas de que el 8 de marzo el Tribunal escuchará el testimonio de un perito de Gendarmería, que explicaría porqué no se puede hacer peritaje sobre una fotocopia.

Es que los defensores de Zírpolo y Arias objetaron desde un principio la validez de las fotocopias de dos radiogramas que probarían que los oficiales del Regimiento de Infantería de Monte 28 habían informado a la V Brigada, entonces con asiento en Tucumán, que Bustos había sido detenido y puesto a disposición de un destacamento de inteligencia.

El telegrama sería un elemento clave para responsabilizar a Zírpolo -jefe a cargo del Regimiento-, quien no sólo negó en la instrucción haber tenido conocimiento del secuestro de Bustos, sino que también afirma que nunca supo que en Tartagal se desempañara un escribano con ese apellido.

Más comprometida es la situación del ex coronel y entonces teniente Carlos Arias, a quien primero sólo había reconocido el propio hijo de Bustos como uno de los militares que entró a su casa en la madrugada del 2 de febrero de 1978 y se llevó a su padre en calzoncillos. En la primera audiencia de febrero, Juan Domingo Javier, un sorpresivo testigo, dijo que lo vio esa madrugada llevando en andas a Bustos, hacia un Opel Naranja estacionado frente a su estudio.

La nueva testimonial dispuesta por el Tribunal extenderá los ya largos plazos del juicio, que tuvo su primera audiencia en los últimos días de noviembres. Por esa fecha, la querella anunciaba que los alegatos se producirían hacia fin de año.

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