Auspicia el festival de Barrionuevo, se hace presente en el Espacio Clarín. Insiste y reafirma que a esta altura, nadie puede dudar de su fidelidad al modelo k. Algunos lo acusan de tibio. Otros siguen desconfiando, y creen que de ganar, el 11 de diciembre vendrá el pase de facturas. Se regodean las líneas medias de Scioli, haran tronar el escarmiento de tantos desaires y ninguneos. Se restregan las manos los jóvenes de la Ola Naranja esperando el día cuando le enrostren el poder en la cara a los de La Cámpora, luego de fumarse años de sobradas y desaires.
Scioli, fiel a su espíritu de estratega y ajedrecista, pone en marcha una jugada arriesgada. Él sabe que hay un sector importante de la población que por revanchismo, misoginia, disidencia, hartazgo, gorilismo, o lo que sea, no quiere más kirchenrismo. Pero también sabe que muchas de esas personas por lo bajo reconocen que nunca les fue tan bien como ahora. Disfrutan de los logros, no de los modos, ni del debate, ni de la épica, ni de la confrontación constante. Scioli quiere, que en las primarias, le lleguen los votos anti k, para sepultar cualquier posibilidad de Randazzo, y luego lanzarse a la final, buscando ganar en primera vuelta.
Hay dos riesgos. En las primarias, que todo el voto cristinista, más el pragmatismo de muchos valorando la gestión de Randazzo, le den la espalda al bonaerense, y el super ministro se lleve todo el caudal k de intención de voto e imagen positiva presidencial. Siempre está el riesgo de no quedarte ni con chicha, ni con limonada.
El otro riesgo es que, luego de pasar a la final, y teniendo a Macri enfrente, aquellos votos anti k de las primarias que borraron a Randazzo, ahora se vuelquen a quien, verdadera y constantemente, mostró sus profundas diferencias con el gobierno. Por querer concentrar todo, Daniel Osvaldo puede quedarse sin nada. Para que votar conversos de ocasión, si lo tienen a Macri, que resume la aversión k. Ojo. De llegar el jefe de gobierno porteño a la presidencia, no habrá más kirchnerismo en el Ejecutivo, pero quedarán muchos granos en el congreso, en las provincias, en las ciudades más importantes. Macri buscará lidiar con todos, como lo ha hecho en Capital, donde en algunos momentos, poder con poder se juntan, y el PRO con el FPV han votado juntos algunos proyectos y se han beneficiado mutuamente. También puede ser muy probable, con muchos logros del kirchnerismo en materia de derechos sociales y mayor presencia del estado, queden en el camino. Fútbol para Todos, Anses, YPF, Aerolíneas, en la mira. Si te gusta el durazno, bancate la pelusa…
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