Una jugada de la oposición armó otro escándalo en el Concejo

Hoy, cuando todo indicaba que la sesión preparatoria iba a determinar las nuevas autoridades del concejo, Alberto Despouy -en ejercicio de la presidencia del legislativo municipal- mediante una resolución unipersonal, impulsó la suspensión de su colega Francisco Torres.
La jugada fue acompañada por la presencia de Lucila Cacace, quien llegó junto a su abogada a reclamar la banca que, según el guión de Despouy, quedaría vacía.

Para el veterano edil contar con Cacace significaba sumar un voto rumbo a la sesión preparatoria.

Cacace, suplente en la lista de la Concertación Juntos por San Luis, que erigió a Torres como concejal en 2007, se apoya en el antecedente que dejaron Alfonso Vergés y Santiago Saín, cuando el ex intendente asumió en la Municipalidad y le dio su silla al suplente de aquella nómina.

Al enterarse por radio de lo que ocurría, Daniela Medina llamó a su abogada, un escribano y se presentó en la vieja casona de calle Colón. Medina compartió boleta con Torres y Cacace, pero ella figuró entre los titulares.

En caso de que Torres se aleje, sería la nueva dueña de la banca. El antecedente de la renuncia de Eduardo Gomina y su reemplazo a cargo de Zulema Rodríguez Saá, avalan esa postura.

Una urgente presentación judicial del propio Torres frenó la gambeta de sus propios compañeros de bloque. Sorprendido por lo que pasaba, el grupo PJ-PUL-MID sólo atinó a invalidar la resolución de Despouy pero la sesión preparatoria casi se pierde en el olvido.

Carlos Rosso, de reunión en reunión, intentó salvar el encuentro. "No compartimos el documento presentado por la oposición, nadie puede echar a un colega sólo porque le parece. Pedí reflexión a los dirigentes del bloque opositor ", dijo Rosso antes del mediodía. "La resolución es At Referendum, está a consideración del cuerpo, nadie suspendió a nadie todavía", respondió Despopuy.

Aunque Jorge Sopeña ya había llamado a conferencia de prensa para manifestar la "vergüenza" que sentía "ante el escándalo" y se había retirado del edificio, los oficialistas Rosso, Rodríguez Saá, Adelaida Muñiz, Alejandro Sosa y Alejandro Quiroga bajaron al recinto tras oír el tercer llamado a sesión.

Lo mismo hizo Vergés y compañía. Pero el cara a cara duró lo que un suspiró: para Despouy su "período en el cargo había cesado" y "no estaba facultado para ejercer la presidencia del cuerpo". Un momento más tarde le dio su lugar a Vergés, quien repitió el mensaje tras sentenciar que había un "cese de mandatos", le dio el asiento a Raúl Ruffa, por ser el concejal de mayor edad. El oculista, sin pestañear, declaró "frustrada" la sesión para levantarse e irse junto al resto de la oposición. Antes sacó turno para un nuevo escándalo: será el próximo miércoles a las 10.

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