Por Juan Pablo Durán“El peronismo somos nosotros”. Ese parecería ser el mensaje que decidió enviar el intendente Domingo Amaya hacia el corazón del alperovichismo.
Sin dudas es una jugada de alto riesgo político. En primer lugar, porque tiende a polarizar al electorado “peruca”, entre aquellos que comulgan con Amaya y los que siguen fieles a José Alperovich. Porque en una eventual pulseada a todo o nada por obtener la franquicia de Perón -si es que van a una interna partidaria, por supuesto- nadie estará exento de perder. Como le pasó a Fernando Juri en 2007, cuando se quedó sin el PJ y sin las chances de ser gobernador. Y en segundo lugar, el vuelco hacia el pejotismo podría cerrarle la puerta a una porción del electorado capitalino que no es peronista, pero que estaría dispuesto a votar por Cano o por Amaya, indistintamente. La partida de ajedrez ya comenzó. El intendente movió la primera pieza.




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