Cinco agentes estaban acusados de abrir fuego contra una multitud en la plaza Al Nasur de Bagdad, mientras scompañaban a una delegación de EE.UU
Durante los primeros años de la ocupación, Blackwater tuvo un contrato por casi mil millones de dólares con el gobierno de EE.UU. para proveer paramilitares entrenados para proteger delegaciones diplomáticas e instalaciones militares y civiles.
Los cinco agentes, Paul Slough, Nicholas Slatten, Evan Liberty, Dustin Heard y Donald Ball, abrieron fuego contra una multitud en la plaza Al Nasur de Bagdad, mientras scompañaban a una delegación del Departamento de Estado norteamericano. En el incidente murieron diecisiete personas, pero las pesquisas del FBI justificaron las muertes de tres de ellas porque representaban una "inminente amenaza".
Tras el tiroteo, que puso en evidencia la terciarización de la guerra y la presencia de más de 100.000 mercenarios a sueldo de empresas privadas contratadas por Estados Unidos, el gobierno iraquí suspendió la licencia de Blackwater, que acabó por perder su lucrativo contrato, aunque mantiene otros menores con el nombre de Xe Services.
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