Representantes de los adultos mayores denunciaron que el Pami los abandonó y que los hospitales no los reciben.
Y en las farmacias no les va mejor. Los medicamentos que, por receta deben tomar la mayoría de las veces a diario, tardan también alrededor de un mes, según el tipo. Sin embargo, si los compran de contado, mágicamente el remedio se encuentra disponible.
El titular del Centro de Jubilados San Joaquín de Hipólito Yrigoyen, Ricardo Reyes, no da vueltas: “Estamos desesperados porque los turnos para el médico se están entregando en forma muy deficiente. Oficialmente el Pami informa que deben otorgarse entre tres y siete días pero en la práctica nos dan a 25 o 30 días; 20 con mucha suerte”.
“Por otro lado, los medicamentos que el Pami otorga al 100% hay que esperarlos el mismo tiempo. Y si uno tiene urgencia y lo quiere comprar no le hacen el descuento, porque figura en el vademécum. Además, si se los busca con receta demoran; pero si tiene la plata en la mano hay disponibilidad”, denunció Reyes en diálogo con El Tribuno.
El problema afecta, desde hace un año y medio, a todos los jubilados y pensionados del departamento. Por eso, los titulares de varios centros de jubilados de Orán, más los de Hipólito Yrigoyen, Colonia Santa Rosa y Urundel presentaron un recurso de amparo ante el Juzgado Federal de Orán.
En nota enviada el 14 de agosto último, los representantes de los jubilados le solicitaron al Defensor Oficial que “intervenga para garantizar la atención de los adultos mayores”. En el escrito, detallaron los principales inconvenientes que sufren en la prestación del servicio sanitario por parte del Pami que por sus deficiencias, denuncian, pone en riesgo muchas vidas.
Además de los problemas ya descritos con los turnos, los jubilados dependen de un insólito sistema de cupos para ser internados en las dos únicas clínicas que tienen convenio con el Pami. “Esta situación genera que muchas veces el paciente sea derivado al hospital. Sin embargo, también tenemos que luchar para que nos reciban, porque tenemos obra social”, se quejó Reyes.
Además, “el auditor no visita las clínicas ni los consultorios de los centros de jubilados”, aseguró Reyes, y agregó que no consiguen que los médicos de cabecera vayan a los domicilios de los pacientes con problemas motrices, cuando es parte de los servicios que incluye el convenio Pami.
Reyes manifestó a El Tribuno que este es un problema de larga data en la obra social de los adultos mayores y que se lo plantearon en reiteradas oportunidades al titular del organismo en Salta, Herman Spollansky, quien “solo se limita a contestarnos que la semana próxima nos solucionará el problema. Sin embargo, las semanas pasan y las dilaciones nos obligaron a ir a la Justicia para preservar la vida de miles de afiliados al Pami”, manifestó el dirigente y denunció que, por las gestiones que realiza, lo amenazaron con recortarle los fondos de su centro de jubilados.
Gravísimos casos de abandono
El doctor Carlos Alberto Romero, quien se desempeñó en la Secretaría de Adultos Mayores y fue delegado del Pami, acompaña y asesora a Reyes en su gestión.
En diálogo con El Tribuno, contó que “cuando ellos (los jubilados) concurren al hospital público porque los clínicos no los atienden, les niegan la prestación médica y los traslados en ambulancia”.
“Hay un colapso en el sistema público y en el sistema privado que lo planteamos a legisladores nacionales, quienes se reunieron después con representantes del Pami y del Juzgado de Orán para pedir que se aceleren las actuaciones, pero hasta ahora no lo lograron”, indicó.
Reyes contó que “hubo un caso en que un paciente operado de próstata estuvo siete meses con la sonda porque no le daban turno para sacársela”.
“Otro caso es el de un paciente que le demoraron el turno durante un mes y, cuando finalmente lo atendieron, lo tuvieron que internar por el nivel de avance de la enfermedad que tenía. Sin embargo, a las 72 horas le dieron el alta y el paciente murió”, manifestó.
Reyes dijo que “hasta donde sabemos somos el departamento que más inconvenientes tiene en este aspecto, con los turnos y la entrega de medicamentos. Nos sentimos discriminados porque este problema viene de muy larga data y no hacen nada por solucionarlo”.
“La gente me pide que cortemos las rutas, que hagamos algo para hacernos escuchar”, aseguró el dirigente.
Por su parte, Romero afirmó que “los jubilados de Orán no están accediendo al convenio oportunamente firmado entre el Pami y los prestadores. De esta manera ellos no pueden exigir el cumplimiento. Así, estamos en presencia de un ocultamiento -por parte del Pami- de la información para que ellos puedan ejercer sus derechos”.
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