Si el intendente de Juana Koslay, Andrés Vallone, tuviera que pagar de su bolsillo el arreglo que se hacen a algunas calles de la ciudad, seguramente en más de una ocasión demandaría a la empresa contratada a tal efecto, pero como el dinero sale del bolsillo de los contribuyentes no dudaría en anunciar el arreglo con bombos y platillos, total él vive en un complejo privado fuera de la ciudad cuyos destinos dirige.
Después de más de seis meses sin ver una máquina, las calles del barrio Los Eucaliptos parecían más al suelo lunar que a vías de tránsito. De pronto, de la nada aparecieron las benditas máquinas y comenzaron a alisarlas, aunque de liso no quedó nada luego de su paso.
Sin saberse a ciencia cierta si el maquinista no tiene el oficio para el cual debe estar arriba de la máquina o si la orden fue ‘hacé lo que puedas’, el hecho es que si bien las calles quedaron en mejor estado del que estaban, pero todavía se puede practicar motocross en la mayoría de ellas.
Pero el mayor despropósito está visible en la mayoría de las esquinas, puesto que la tierra quedó floja sobre los grandes baches y ni siquiera cubro la totalidad el pozo, puesto que la mitad sigue como eran entonces. La tierra suelta significa, ni más ni menos, que a las primeras cuatro gotas que caigan, el lugar quedará especial para practicar lucha en el barro y lo que es peor, el agua se llevará la tierra sin más.
Sabiendo que costo de alquiler de la hora/máquina no es barato y teniendo en cuenta que estuvo en el barrio durante dos o tres días, se puede deducir que la erogación por el trabajo fue bastante saladita.
La gran pregunta para el calvo intendente de la ciudad cuyo slogan es “Amo vivir aquí”, pero que él no vive allí, sería ¿Si pagara de su bolsillo un arreglo de este tipo, quedaría contento con el desastre después del desastre?

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