En la ordenación como sacerdote del exdiácono, de casi 74 años de edad, estuvieron su hijo Pablo y sus nietos, mientras que su hija Mónica siguió la ceremonia desde España, por internet. Hubo aplausos, risas, llanto y muchísima emoción. Hernán Guercio Enviado especial
Aplausos, aplausos y más aplausos; alguna lágrima perdida por ahí; risas, abrazos y más abrazos. Esa fue la sensación que inundó los corazones de las más de 600 las personas que anoche estuvieron presentes en la ordenación de Juan Carlos De Piazza como sacerdote y párroco del templo Nuestra Señora del Tránsito de Saldungaray, al menos por los próximos seis años.
No fue una ceremonia más, y por eso nadie del pueblo quiso estar ausente: siendo viudo, padre de dos hijos y con seis nietos, a Juan Carlos se le permitió abrazar el sacerdocio con casi 74 años. Esa fue una de las últimas decisiones del Papa Benedicto XVI.
La fiesta comenzó sobre las 19 de ayer, con el ingreso de Juan Carlos al gimnasio del colegio Fortín Pavón, uno de los pocos lugares del pueblo con la capacidad suficiente para contener a tantos vecinos y amigos. Entró rodeado de sacerdotes, ante el aplauso cerrado de todos los presentes. Lo estaba esperando su hijo Pablo, junto con sus nietos y su familia, y también su hija Mónica, quien desde un pueblo cercano a Málaga (España) no se perdió un segundo de la ceremonia a través de una teleconferencia por internet.
Estaban todos: el arzobispo de Bahía Blanca, Guillermo Garlatti; el obispo auxiliar Pedro Laxague; el obispo emérito Néstor Navarro; y más de 20 sacerdotes. Junto a ellos, el intendente de Tornquist, Gustavo Trankels, y el delegado de Saldungaray, Daniel Olgiatti, así como los chicos y las familias --muchas de ellas carenciadas-- por las que Juan Carlos viene trabajando desde hace años en la localidad. Tampoco faltaron los niños de la escuela, los amigos, los vecinos. Todos y cada uno de ellos, aguardando por uno de los momentos más importantes en la vida del hombre por el cual estaban reunidos, pero también de Saldungaray.
"Hoy está presente aquí su esposa fallecida, también sus hijos y nietos. Todos ellos comparten con nosotros esta alegría. Dada la edad de Juan Carlos, el Señor lo llamó para trabajar en su viña por la tarde; y estamos sumamente agradecidos de que haya aceptado esa responsabilidad", sentenció monseñor Garlatti durante la misa.
"Juan Carlos, qué hermoso que tomes como punto de apoyo la frase 'paz y bien', que engloba el espíritu franciscano. Y ojalá, como decís, que puedas llevar tu sacerdocio con alegría, cercanía y entusiasmo", agregó.
Luego llegó el momento de los juramentos y las promesas al recibir el sacramento del sacerdocio; la imposición de las manos; y la entrega de los ornamentos, de la cual también tomó parte su hijo. Y con tan sencillo acto, el diácono De Piazza se convirtió en el padre Juan Carlos.
Después todo fue abrazar gente y más gente, recibir felicitaciones, otorgar bendiciones, preguntarle por Skype a su hija si le había gustado la ceremonia, y recibir un beso en la frente de parte de su hijo Pablo.
Porque Juan Carlos siempre fue un hombre de familia; y, desde ayer, tiene una gigantesca por la cual velar.
No para
En lo que seguramente será otra celebración multitudinaria, el padre Juan Carlos oficiará hoy su primera misa: será en la parroquia Nuestra Señora del Tránsito, en Saldungaray, a las 16. Y mañana llegará el turno de Sierra de la Ventana, a las 11.


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