En los últimos años, los basurales a cielo abierto en nuestra ciudad han ido creciendo, especialmente desde el 2007 en adelante cuando una nueva normativa le impuso una tasa a pagar a las empresas que llevaban los desperdicios al ENTRE. El Norte dialogó con Juan Carlos Gasparini, gerente de la recolectora quien dio su opinión sobre el tema.
Falta de control
Sobre la actitud de las empresas se refirió de la siguiente forma: “Las empresas tiene una normativa por cumplir y al no tener un responsable de control, la normativa no se cumple. La basura de la que estamos hablando es variada, llámese construcciones, llámese poda. La poda ingresa gratis al ENTRE, porque está contemplada dentro del convenio de disposición final de residuos, sin embargo se ve que cualquiera la tira en cualquier lugar. La otra basura no es gratis, tiene una tasa que cumplir y esa tasa en parte va al Municipio y parte va a la Dirección de Control de Medio Ambiente y esas empresas para no pagar esa tasa arrojan la basura en cualquier lado. Desde que se puso la disposición empezó a generarse mayor cantidad de residuos arrojados por la ciudad”.
Normas sin cumplir
Para explicar el asunto Gasparini dio un ejemplo: “Si usted desea modificar su casa, llama a una empresa constructora, donde paga los servicios de un profesional para que le diseñe su hogar y a su vez una empresa constructora porque quiere que el trabajo esté bien hecho. Va a generar residuos. Su residuo en definitiva formará parte de unos residuos que no son lo mismo que sacar la bolsita, no está pagando éstos con la tasa domiciliaria. Usted está generando una mayor cantidad de residuos por construcción y lo que tiene que hacer es decirle a la empresa constructora que le contrate a otra empresa para que le traslade estos residuos y pagar la tasa por la disposición de los mismos. Si se genera un volquete por año tiene derecho a pedir que ese volquete sea gratis. Si se generan 5 volquetes en una semana porque está demoliendo su casa, tiene obligación de pagarlos. Eso es lo que no se hace. Se termina gastando mucho dinero en otras cosas y no interesa dónde se arroja la basura”.
Búsqueda de soluciones
“Como toda normativa lleva la necesidad de cumplir una serie de trámites y requisitos. Se está buscando, en función de que no funcionó adecuadamente, de que sea fácil para todos. La normativa se puso en marcha en febrero del 2008, en el 2007, de esos residuos que hoy están desparramados por la ciudad entraron 14.000 toneladas, que no las pagaban nadie. Pero alguien tenía que pagar por esa basura. Desde el momento en que se implementó la norma, al año siguiente, de esas 14.000 toneladas sólo entraron 2.000 toneladas, lo que se fue repitiendo en el 2009 y todavía no se hizo la estadística del 2010, pero nada ha cambiado. Y no son muchas las empresas que producen esos residuos, que todos conocemos muy bien, los camiones con volquetes en la calle se ven todos los días, y no van al ENTRE. Estamos trabajando para que todos ellos tengan que ir y que la normativa sea un poco más fácil. Le pueden decir que la normativa es imposible de cumplir y que tienen que seguir trabajando. Todo el mundo tiene razón pero hay que buscar la forma, después de dos años viendo de que no funcionó de esta forma, de cambiarla y ver que resulte, acercando una solución y ver que todos encontremos un equilibrio para que funcione. Desde que se impuso la normativa ninguna empresa constructora está inscripta como generador de residuos. Usted pase por cualquier obra y observe cuántos volquetes hay, se considera que se utiliza el dos o tres por ciento del material que se usa como residuos. Se debería exigir para la habilitación de un edificio o una casa que traigan el certificado de disposición final de los residuos generados, sin el mismo no se debe dar la habilitación. Pero además de esto, el control. Y el control son los sistemas electrónicos con GPS que puedan decir dónde se encuentra cada vehículo. Se está trabajando en esto y creemos que pronto aparecerán soluciones”.

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