Joven viaja a Sudáfrica para competir en la Olimpiada de Matemática

Agustín Mazzocato es uno de los seis alumnos de secundaria que va a Sudáfrica para representar al país y ganarse una medalla. Un viaje al origen exacto de esa pasión familiar. La otra cara de la matemática.

—¡Armé un color más!

—Pero ahora se te desarmó del otro lado.

Hace cuarenta años, el húngaro Erno Rubik inventó el rompecabezas más famoso y lo llamó “cubo mágico”. Hoy lleva vendidos cerca de 400 millones en todo el mundo y existen varias versiones del cubo Rubik, como el de bolsillo (2x2x2), el estándar (3x3x3) o el cubo del profesor (5x5x5). ¿Quién no intentó, con fugaz entusiasmo, jugar a resolverlo alguna vez? Ingenio e insistencia son la clave, dos características que todos los días ejercita Agustín Mazzocato, un platense de 17 años.

A fines de mayo llegó la gran noticia: ¡había quedado! Agustín se convertía en titular de la selección nacional que compite la segunda semana de julio en la Olimpiada Internacional de Matemática, en Sudáfrica.

“Desde que me dieron los resultados, todos los días que voy al colegio hay alguien nuevo que me felicita”, contaba Agustín en su casa, a principios del mes pasado, mientras tomábamos un café. Era su última semana de clases en el Colegio Padre Castañeda. A partir del 9 de junio, concentró junto a los titulares y suplentes de la delegación argentina, de lunes a viernes en Ciudad Universitaria (Universidad de Buenos Aires).

En la primaria, recordó, Matemática era una materia cualquiera. “Me empezó a gustar mientras más participaba de la olimpiada y más me metía dentro del clima matemático y resolvía problemas y estudiaba. Así fue. Así surgió la pasión que tengo”.

LA OLIMPIADA DE MATEMÁTICA POR DENTRO

La Olimpiada Internacional de Matemática (IMO, por su sigla en inglés) es un campeonato mundial para estudiantes de secundaria y se desarrolla cada año en un país distinto. Comenzó en 1959, en Rumania, con sólo 7 países. La competencia, que este año se celebra en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), es la primera en tierra africana.

Al momento de redactar este artículo, el sitio oficial de la 55° IMO dice que participarán 106 países, con un total de 565 competidores. De América del Sur, estarán Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

Según los resultados que obtuvieron en la Olimpiada Matemática Argentina (OMA), el orden de los titulares que van a Sudáfrica es: Francisco Galluccio (ciudad de Santa Fe), Brian Morris Esquivel (Rosario),AGUSTÍN MAZZOCATO (La Plata), Agustín Marchionna (San Isidro), Lucas de Amorin (Avellaneda) yMaximiliano Zittelli (Lanús). Los gastos, tanto de la estadía como de la inscripción, se los cubre el Estado y la OMA.

La ceremonia de apertura de este mundial científico es el lunes 7 de julio, en tanto que el martes y el miércoles deben resolver, en menos de cuatro horas y media por día, tres ejercicios. Cada uno de los seis problemas recibe entre 0 y 7 puntos. Las pruebas se llevan a cabo en grandes mesas individuales y se pueden hacer consultas sobre el enunciado, siempre por escrito. “No vuela ninguna mosca”, dice Agustín.

Después de rendir, o sea el jueves y el viernes, tienen excursiones y actividades culturales. El sábado 12 se entregan las medallas y las menciones, y el domingo finaliza.

DESPEDIDAS REALES Y VIRTUALES

Hay un video en YouTube, “IMO 2014 – Agustin Mazzocato”, producido por su hermano Nicolás y Rodrigo Miguel, un amigo. Allí puede verse una gran cantidad de saludos de amigos, compañeros, familiares e incluso una curiosa participación en el minuto 33: Marley, el conductor de televisión, le desea “mucha suerte y que salga lo mejor”.

En el material recién mencionado hablan la mamá y el papá de Agustín, por supuesto. Roberto, el padre, le dice: “estuviste cinco años compitiendo, con mucho esfuerzo y sacrificio, donde muchas veces aprendiste que lo más difícil en la vida es saber perder. Pero después de tanto esfuerzo llegaste a esta instancia, donde vas a afrontar las dos competencias más importantes, que son las del mundial”. En 2012 ya había participado de una similar pero del Cono Sur, en Lima (Perú), donde obtuvo una medalla de bronce.

Cuando conversé en el buffet de Ciencias Exactas de la UNLP con Nicolás, el hermano mayor de Agustín, me confirmó que últimamente hubo muchas despedidas.

—¿Se esperaban que clasificara?

—Yo sí me lo esperaba —aseguró.

Nicolás Mazzocato tiene 20 años, estudia Ingeniería Civil y fue quien lo acompañó y entusiasmó. Si bien él no llegó a clasificar para una IMO, participó en competencias nacionales y en la organización de otras olimpiadas. Como cuando el mundial se hizo en Mar del Plata, en 2012, y él asistió a la comitiva que vino de la República de Moldavia.

RAMIRO, DEL BRONCE A LA PLATA

Ramiro Lafuente es otro personaje de esta historia. “A mi particularmente me pasó que no quería ir a las olimpiadas, pero mi profe de quinto grado me anotó igual. Cuando llegó el día de ir a rendir el examen fui y rendí igual, y me fue bien jeje” escribe, desde Córdoba.

Ramiro es platense y compitió en las IMO de Atenas 2004, donde ganó la medalla de bronce. Al terminar sus estudios en el Colegio Nacional hizo la licenciatura de Matemática en la UNLP y el doctorado en la Universidad Nacional de Córdoba. Hoy es becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) y acompaña a los seis chicos que van a Sudáfrica. El domingo pasado, antes de almorzar, conversamos durante más de media hora a través de Facebook.

—¿Qué es lo más enriquecedor que tiene este tipo de experiencias?

—Desde el punto de vista académico lo lindo es que te generan mucho interés por la matemática, vista de formas que uno no está acostumbrado a ver en el colegio. Pero lo más enriquecedor definitivamente es la cuestión social me parece.

Destaca que el viajar permite conocer gente de otros países, además de compartir mucho tiempo con los propios compañeros. “Yo —ejemplifica— aun sigo en contacto con muchísimos de mis compañeros de olimpiadas”.

—¿Creés que las olimpíadas tienen suficiente lugar, difusión en la sociedad, en los colegios? Porque creo que son la "otra cara" de la matemática.

—Ahora la verdad no estoy tan cerca de los colegios como para ver cuánta difusión tienen, pero me da la impresión de que varía de colegio a colegio y que a veces tenés que tener suerte de estar en un colegio en el cual haya algún profe interesado en eso, y te motiven para ir (como me pasó a mí).

Las doctoras Patricia Fauring y Flora Gutiérrez fueron quienes participaron más de cerca del entrenamiento, dice Ramiro. Fauring, de hecho, se encuentra en Sudáfrica desde hace unos días, ya que los líderes de cada país se reunían desde el miércoles 3 para terminar de definir los problemas que se van a tomar y no están en contacto con los chicos hasta el final de la competencia.

—¿Entonces Ramiro sería el “DT”, no? —le pregunto a Agustín, vía Facebook, la noche del partido entre Argentina y Nigeria.

—Algo así jaja —responde—. La diferencia es que no le vamos a tirar agua como a Sabella hoy.

La “otra” selección, la de matemática, también se había juntado para ver y sufrir el partido.

TIEMPO LIBRE Y DESAFÍOS

En su tiempo libre, Agustín hace lo que “le gusta hacer a cualquier persona”: jugar a la Play o al fútbol, ir a una plaza, juntarse con sus amigos o salir a bailar. Desde hace poco más de un año hace aikido, pero no tiene ningún hobby en particular.

“Por supuesto que practico mucho en mis tiempos libres —aclara—. Gran parte me la paso entrenando para la olimpiada, porque como siempre digo, la olimpiada para mí es como el chico que hace un deporte, ¿no? Como el que practica fútbol. Hay que entrenar con la misma intensidad, con la misma constancia todos los días”.

—¿Qué representa para vos la matemática?

(Piensa unos instantes) Las matemáticas representan para mí… un desafío continuo. Yo siento que me desafían constantemente. Entonces resolver un problema, para mí es una gran fuente de satisfacción. Yo me siento muy bien conmigo mismo cuando puedo resolver un problema… muy difícil. Porque siento que lo puedo vencer al desafío.

Después de participar de una olimpiada, destaca, “te queda esa forma pensar de forma no convencional”, que en general “te hace ver las cosas de otra manera”. Agrega que el área que más le gusta es la geometría, porque es “mucho más gráfica que el resto”.

Agustín habla de ponerse horarios y de respetarlos. “Cuando vas a algún lado a practicar, tenés alguien que te exige. Pero en tu casa vos solo tenés que exigirte vos mismo y eso es bastante difícil”, confiesa. Sin embargo, aclara que “para mí es tan importante la olimpiada como el colegio” y que en agosto tiene el viaje de egresados.

—¿Y con el colegio cómo te va? —le pregunté esa tarde que estuve en su casa.

—Digamos que cada año me va yendo —intenta suavizar el impacto de sus palabras— un poco peor por el hecho de que cada vez falto más. Pero aún así apruebo todo —se reivindica y comienza a explicar el porqué—: Ahora falto un mes entero [para concentrar en Buenos Aires], después me voy a Sudáfrica y falto una semana más, después vienen las vacaciones de invierno. Entonces como que se arma un combo de seis semanas que no voy al colegio y bueno, lógicamente te atrasás con todo: con los exámenes, las tareas, los trabajos prácticos. Pero es por eso.

Mientras que su mamá es médica, por el lado paterno hay otra carrera que pisa fuerte: su abuelo es ingeniero civil y su papá, ingeniero en construcción.

—¿Qué carrera querés seguir el año que viene?

—La verdad todavía no me decido, pero probablemente elija Ingeniería Aeronáutica.

Confiesa que los ex olímpicos que conoce estudiaron física, computación o matemática. “Pienso por algo será que nadie estudia ingeniería”, reflexiona. De todas formas, todavía le quedan unos meses para decidirse.

DEJAR TODO EN LA CANCHA

—¿Cómo ves el equipo? ¿Cómo te ves vos? —le pregunté hace unos días.

—Entrenamos un montón, así que pienso que estamos a la altura de la prueba. Aunque hay que tener en cuenta que el cómo nos vaya va a depender del tipo de problemas que nos toquen. De todos modos veo bien al equipo y tengo fe de que nos va a ir bien.

Esa fue la última vez que hablamos. Me contó que se sentía tranquilo, que había que “dejar todo en la cancha” y que esperaba mantener esa tranquilidad “cuando esté frente a la prueba”.

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