Una chica de 21 años sufrió un balazo en la cara mientras lavaba los platos en su casa, durante un tiroteo que se dio entre grupos antagónicos en Solano. Fue en 889 y Arroyo Las Piedras; la víctima fue trasladada al hospital Oñativia y está fuera de peligro
Una joven de 21 años que se encontraba lavando los platos en su casa de 889 y el Arroyo Las Piedras sufrió un disparo en la mandíbula. Al parecer la bala provenía de un enfrentamiento armado entre bandas del barrio que se produjo en la vía pública. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Oñativia de Rafael Calzada, donde quedó internada y estaba fuera de peligro.
El caso de las balas perdidas en el distrito parece no tener fin, al igual que la inseguridad, sumado a la violencia en algunas zonas. Vale recordar el caso del menor que falleció años atrás a causa de un proyectil que lo hirió mortalmente cuando estaba junto a sus padres en el patio de su casa. El fin de semana la historia tuvo ribetes similares debido a una disputa entre grupos antagónicos.
Una chica de 21 años resultó alcanzada por un proyectil en la cara mientras lavaba los platos en su casa, durante un tiroteo que se registró entre dos bandos en Solano, informaron fuentes policiales. El hecho ocurrió el domingo a mediodía en una vivienda ubicada en las inmediaciones del arroyo Piedras y la calle 889.
Según las fuentes consultadas, la joven realizaba tareas cuando fue alcanzada por una bala proveniente de un enfrentamiento armado de bandas del barrio.
Fuentes policiales indicaron que "hubo un altercado entre cuatro jóvenes que terminó a los tiros y lamentablemente uno de esos disparos ingresó a la casa de la víctima". El balazo impactó en la mandíbula de la joven, que cayó desplomada y fue trasladada de urgencia al Hospital Oñativia de Rafael Calzada, donde permanece internada, aunque sin riesgo de vida.
Intervienen personal de la seccional cuarta y el fiscal del Departamento Judicial de Quilmes, Ariel Rivas.
Antecedente
Años atrás, en la zona oeste de Bernal, un niño jugaba en la pileta del jardín de su casa en Comodoro Rivadavia al 700 cuando una bala perdida le impactó en la cabeza.
El pequeño recibió inmediata asistencia pero el esfuerzo de los profesionales no alcanzaron para revertir el grave cuadro, que derivó en su fallecimiento. A partir de este hecho cada diciembre trae este triste antecedente al recuerdo para evitar la manipulación de armas o el riesgo de las balas perdidas en el distrito.
Sin embargo, en el caso de la vecina del domingo, la violencia entre bandas y la inseguridad podrían haber provocado una tragedia que afortunadamente no sucedió solo por milagro.
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