En un supuesto ajuste de cuentas, Brian Stremel fue asesinado en la puerta de su casa. Era uno de los condenados por el homicidio del dueño de la distribuidora LOA, José Luis García ocurrido en enero de 2012.
Al momento del crimen era menor de edad y en el juicio recibió un tratamiento tutelar. En marzo de este año volvió a Comodoro Rivadavia como testigo de la Fiscalía y allí declaró en contra de su cómplice, Luis Alejandro Bravo Orderique, quien fue condenado a prisión perpetua.
Después de haberse salvado de la prisión perpetua por su participación en el homicidio del dueño de LOA, Brian Daniel Stremel fue asesinado por la espalda en la puerta de su casa en Bahía Blanca. Tenía 19 años.
A las 4:15 del lunes pasado y mientras se encontraba en la puerta de su casa, ubicada en Pasteur 1.600, en la Villa Miramar, recibió un tiro por la espalda con un arma calibre 22, la cual fue secuestrada por la policía.
El móvil fue un ajuste de cuentas, según la policía. Stremel tenía diferencias con uno de los hermanos Insabraldis. Miguel Angel (18) y Eduardo Ezequiel (27) fueron detenidos por la policía mientras escapaban en un Fiat Duna de la escena del crimen. La autoría se le atribuye al menor de ellos, mientras que al restante le cabría la participación necesaria.
DELINCUENTE PRECOZ
Brian Daniel Stremel vivía con su madre en Bahía Blanca y en 2012 vino a Comodoro Rivadavia a visitar a un tío que vivía en la extensión del barrio Stella Maris. Era un adolescente, con 16 años recién cumplidos. Allí se rodeó de gente vinculada a la delincuencia, tocó el bombo y hasta lució remeras partidarias en campañas políticas, según se relata en el Patagonico.
Según lo que pudo determinar en su momento la Fiscalía, en los primeros días de enero de 2012 fue convocado por Pablo Barreto porque a éste se le había “caído” un integrante para un “trabajo” que se estaba planeando por esos días.
El pibe, de gran contextura para su edad, no se amilanó y tomó el papel para el cual se lo convocó. Con el peruano Luis Alejandro Bravo Orderique debían “ir al frente” y robarle la recaudación a José Luis García, cuando éste saliera de su distribuidora de golosinas situada en las avenidas Roca y Kennedy.
Ellos tres fueron llevados hasta el lugar por Rodrigo Delgado, un ex empleado de la firma LOA que había sido despedido por un faltante de mercadería, según lo declaró en el juicio un testigo y empleado de la distribuidora.
En la tarde del viernes 13 de enero de 2012 llevaron a cabo el plan. Por más de dos horas estuvieron esperando en una dársena situada sobre avenida Roca, a que saliera José Luis García con el dinero, hasta que finalmente se asomó por el portón del depósito junto al cajero de la sucursal. Uno se encargó de echar candado y trabas, mientras que el otro sostuvo una caja de alfajores que estaba cargada de billetes y cheques de la recaudación.
Stremel y Orderique se levantaron del borde de la vereda donde estaban sentados y caminaron hacia García y su empleado. A este último lo dejaron avanzar hasta su auto, que estaba delante de la Citroën Berlingo de la víctima, y se fueron hacia la ventanilla del empresario.
A esa altura García ya se había dado cuenta de que le iban a robar. Estaba adentro de la camioneta hablando por teléfono con su esposa y le alcanzó a decir que lo querían asaltar. Al mismo tiempo “el peruano” le apuntó con una escopeta recortada para que le abriera la puerta e inmediatamente le disparó.
El vidrio estalló en mil pedazos y la mitad del cuerpo de Stremel pasó por la ventanilla, sobre el desvanecido hombre, con la intención de alcanzar la caja de dinero. Uno, dos intentos y no logró llegar hasta ella. Su cómplice ya había salido corriendo hacia el Fiat Vivace de Delgado. Atrás, sin el botín, tuvo que hacerlo también Stremel para no ser atrapado in fraganti.
Con el correr de los días la investigación llegó hasta los autores y en el juicio Stremel fue condenado como coautor del delito de homicidio criminis causa, pero por su condición de menor de edad se le impuso un tratamiento tutelar que cumplió a rajatablas.
Incluso colaboró con la Fiscalía durante el juicio que en marzo último se realizó contra Bravo Orderique, en contra de quien declaró al confesar cuál fue la actuación de cada uno de los integrantes de la banda. Allí también salpicó a Barreto, quien alrededor de un año antes había sido condenado a prisión perpetua, pero fue absuelto por la Cámara Penal en una segunda instancia.

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