El efectivo prestaba servicios en la Unidad Policial de Asistencia al Turista y este jueves fue separado de la fuerza. La necropsia reveló que el cómplice del fallecido también lo baleó.
En lo que respecta a la instrucción y el informe forense, trascendió que dos de los cuatro tiros que recibió en su cuerpo salieron del arma de su cómplice, quien escapó del lugar a pie y que aún no fue identificado ni detenido. En tanto, el padre del joven asaltante será trasladado a otra dependencia policial mientras la instrucción continúe.
El hecho de sangre se produjo el martes a las 23.30 en una casa de una zona rural en Coquimbito, Maipú. En ese lugar, dos malvivientes quisieron entrar a la propiedad con intenciones de robo, pero el dueño de casa, de 43 años, alertó ese movimiento y tomó un arma de fuego que guardaba en un ropero.
Cuando se halló cara a cara con uno de los ladrones, se produjo un fuego cruzado y el malviviente fue ejecutado (ver aparte).
Fuentes ligadas al expediente detallaron que el hombre que reconoció el cuerpo del joven Salinas fue su propio padre, quien llegó hasta la Oficina Fiscal Nº10 de Maipú.
Desde la dependencia, informaron que el progenitor explicó a las autoridades de la sede judicial que hacía "varios días que no sabía nada de su hijo" y que pensó que el joven asesinado podría ser su hijo porque frecuentaba la zona donde ocurrió el intento de robo.
Así fue que el hombre se dirigió al Cuerpo Médico Forense y allí reconoció que el cadáver era el de su hijo de 19 años. El miembro de la fuerza explicó a los pesquisas que la relación entre ellos no era muy buena y que ya no vivían juntos.
"El efectivo está divorciado y ya no vivía con su hijo desde hace tiempo", detallaron las fentes consultadas. Sin embargo, esa separación se acentuó aún más cuando el muchacho comenzó a delinquir en propiedades, confirmaron.
Las fuentes explicaron que el efectivo prestaba servicios en Maipú pero que luego del hecho se solicitó que sea trasladado a otra dependencia "para que no se entorpezca la investigación y no hayan malos entendidos", precisaron.
En lo que tiene que ver con el avance del expediente, los sabuesos señalaron que se comprobó que la víctima recibió cuatro disparos.
Dos fueron en la parte frontal del tórax que correspondían a la pistola Bersa calibre 22 del docente y los restantes impactos fueron en la espalda, pero de otra arma. Así, sostuvieron que su propio cómplice, quien estaba detrás del joven y huyó de la escena, habría sido el que le disparó con el arma ante la desesperación que generó el fuego cruzado con la víctima.
Si bien esta situación no cambia la calificación por el hecho, las autoridades judiciales aguardan los resultados de otras pericias para terminar el expediente que se encamina hacia un homicidio en legítima defensa.
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Fuego cruzado
El ataque ocurrió el martes antes de la medianoche en una vivienda de Coquimbito. Allí estaba el docente junto a su esposa y sus dos hijas, de 3 y 6 años.
En ese momento escucharon un ruido, era el de un vidrio que se rompía y el hombre de la casa agarró un arma y fue a ver qué sucedía. Los ladrones habían tirado abajo una ventana de madera por donde entraron.
En una de las habitaciones se escucharon los disparos y se hallaron cerca de 15 vainas servidas. Como resultado, un malviviente de 19 años fue abatido mientras que su compañero escapó del lugar sin poder ser detenido. Se confiscó una pistola calibre 6.35 –calibre 25– del delincuente.
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