Varias zonas de la provincia quedaron sin energía eléctrica durante horas el sábado, en una jornada en la que el termómetro trepó a las 38 grados y la demanda se disparó. A pesar que los valores térmicos disminuyeron durante el domingo, los cortes de energía se mantuvieron durante toda la jornada. Es un clásico de todos los años con una empresa que no realiza inversiones y que está a la espera, en complicidad del ente regulador, de incrementar las tarifas por un servicio que es cada vez más malo.
Tal como sucede cada año, vuelve, a pesar que no llegó el verano todavía, un clásico del que nadie se hace cargo, “Los cortes en el servicio eléctrico”. Cada vez que la canícula amaga con sobrepasar los 35° comienzan, los más afortunados, a buscar un lugar para mitigar los efectos del calor, mientras que otros clavan sus miradas en ventiladores o aires acondicionados, con una plegaria para que los mismos sigan funcionando. El último sábado, con altas temperaturas y con índices altos de humedad, transformaron, desde horas tempranas, en un día casi insoportable, que a medida que se avanzaba era peor, donde los tucumanos comenzamos a buscar el refugio más fresco para resguardarnos de los efectos del calor. Como no era de extrañar comenzaron los clásicos cortes de energía que, curiosamente, como viene sucediendo en los últimos años, se producen en un sector determinado de la provincia de Tucumán y donde las autoridades de control nada dicen ni reclaman a la empresa que dice encargarse de la distribución eléctrica. Lo curioso de esta situación, además de la cuestión meramente climática, es que cada vez las justificaciones empresariales son más sorprendentes. La justificación de la empresa sobre los cortes de energía durante el sábado y que se extendieron por gran parte del domingo, a pesar que bajaron los niveles térmicos, fue que “por el pico de consumo el sistema energético se interrumpió para no dañar la infraestructura y los equipos de distribución”, lo que habla a las claras que esta empresa monopólica no tiene la capacidad para garantizar los servicios en Tucumán. Esta no es la única vez que buscan justificar la mala calidad del servicio que dicen prestar con expresiones que incluyen a los usuarios como los principales responsables que se produzcan los cortes de los servicios, porque “¿Cómo se les ocurre prender los artefactos eléctricos cuando les hace calor. No ven que se nos dañan los equipos?”. A lo largo de este último año, donde no hubo tantos días con altas temperaturas, las crónicas daban cuenta de grandes cortes en el suministro eléctrico, donde, a veces la empresa que dice distribuir la energía, responsabilizaba a la empresa transportadora de la energía, la cual en varias oportunidades salió a desmentirla. Hemos soportado el incendio de transformadores en distintos puntos de la provincia y el mal funcionamiento de algunas estaciones transformadoras que salen de servicio y dejan a miles de hogares sin energía, como lo ocurrido cuando 30 mil casas se quedaron sin luz. Todo esto puede tener una explicación lógica y que tiene un correlato de complicidad por parte de quienes tienen que aplicar los correctivos, donde confunden sus roles y están en permanente preocupación para otorgarles beneficios a esta empresa, que desde hace años se le tendría que rescindir el contrato por la mala calidad de los servicios que brinda. Podrán argumentar que los cuadros tarifarios no fueron actualizados lo que no les permite realizar inversiones para mejorar los servicios, pero no dirán que los consumidores crecieron en forma exponencial con la instalación de cientos de barrios nuevos, aplicando el mismo método de la otra empresa desastrosa que tiene Tucumán, que es la que dice que provee agua y cloacas, el cual es extender las redes de servicio sin realizar inversiones para mantenerlos. Así, hoy hay hogares que en vez de recibir una determinada potencia que les garantice el funcionamiento de los pocos o muchos electrodomésticos que tienen reciben menos lo que hace que no funcionen al mismo tiempo. Un ejemplo se puede comprobar en el Barrio Brown de la ciudad de Aguilares, donde existe un sector donde el nivel de ingreso de energía no llega a 190 W, haciendo que cuando una casa tiene un televisor, una heladera, un ventilador y una lámpara encendida, tiene que elegir que apagar para que pueda funcionar el lavarropas. Obviamente las autoridades encargadas de controlar que se nos brinde un buen servicio están más preocupadas en cuando se podría realizar una nueva audiencia pública para que se puedan incrementar las tarifas, hecho que ya convocaron mediante resolución el pasado 30 de noviembre y con poca publicidad para que “la gente no se entere”. Hoy los tucumanos tenemos que soportar este libre manoseo provocado por esta empresa monopólica, cuyos balances arrojan pingües ganancias que no son reinvertidas y pasan a engrosar los bolsillos de los empresarios chilenos, origen de esta empresa. Es responsabilidad del Poder Ejecutivo poner en línea a los responsables del ente regulador para que entiendan de una buena vez que no son empleados de la empresa y que están para cuidar los intereses de quienes le pagamos sus salarios, los usuarios, porque parecen que al recibir todos los meses un cheque por parte de la firma significa que esta los mantienen y se olvidan que los consumidores tienen un ítem en cada boleta que pagan para asegurarles el funcionamiento del ente y el salario de los que dicen tener que controlar la calidad del servicio y aplicar las sanciones económicas y legales cuando esto no sea de conformidad a lo que se establece en el contrato de concesión. Por otra parte, el Poder Legislativo, en esta nueva etapa, tendría que pedir las llaves donde se encuentra guardado el contrato con la empresa que dice distribuir energía y rever los distintos puntos en cuanto a la prestación de los servicios como la reformulación de los cuadros tarifarios y los proyectos de inversión. En caso de no ser viables y de no conformidad con la firma buscar la forma de llamar a una nueva licitación o proceder a la estatización, teniendo en cuenta que las últimas inversiones fueron realizadas por la provincia y transferidas a la empresa, la que vive del usufructo de esta inversión, como por ejemplo la obra realizada en Tafí del Valle. Algún día los tucumanos mereceremos tener una mejor calidad de vida y poder disfrutarlos, considerando que nadie se quejaría por pagar los costos de buenos servicios, pero como hoy se los brinda y la existencia de ningún control, estamos a expensas que cualquiera haga lo que quiera.
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