El jefe del Departamento de Salud Mental del hospital Castro Rendón analiza la situación en la provincia y resalta que hoy es más fácil tratar una esquizofrenia que un problema de conducta.
¿Cómo está la provincia del Neuquén en el campo de la salud mental?
Diría que está libre de manicomios, lejos de esos grandes hospitales con una gran inercia institucional que más que restablecer a la persona en la vida normal tiende a encerrarlos y a marginarlos de la sociedad. Esto es lo que pude notar las veces que participé del Foro Patagónico de Salud Mental. En salud mental el manicomio es como un campo minado, al que para minarlo puede llevar un día, pero para sacarle las minas puede costar diez años y es más costoso. Desandar las conductas que genera un manicomio no es soplar y hacer botellas, hay que trabajar mucho para eso. Respecto al resto del país, la Patagonia está bien, ahora si comparamos a Neuquén con la Patagonia, no hemos realizado ninguna de las políticas alternativas que se requiere hacer para que no existan los manicomios.
¿Qué tipo de políticas?
Elaborar un plan de salud mental sin manicomios no implica abandonar a la gente como linyeras en la calle sino darle por el mismo o menor valor económico una mejor atención. Por eso se habla de una red de servicios de medio camino entre la internación y la vida en sociedad. Una estructura de retorno que además puede tener distintos niveles de protección social, pero no de protección médica. No es que al paciente hay que cuidarlo médicamente, pero sí puede necesitar una protección social. Existen distintos niveles, casas de medio camino o de convivencia, pensiones protegidas, centros de día o de noche, clubes de fin de semana. Lo más malo del manicomio es su gran inercia en el sentido de marginar personas y crear gasto económico en desmedro de la buena vida. En 2005 y 2006 en la zona, debido a un paro prolongado del sector salud se crearon de golpe entre 120 y 130 camas psiquiátricas privadas. Ante el paro se habilitaron mecanismos de derivación rápida. Cuando se solucionó el problema había 103 pacientes internados por parte del Estado y nosotros habíamos mandado 91 en el último año.
¿Cómo vislumbra el futuro de la salud mental en la región?
No lo vislumbr separado de la salud. Creo que estamos en un momento difícil no sólo para la salud mental sino para el sistema de salud de la provincia. El famoso sistema ha perdido muchas de sus características que lo hicieron especial. Las luchas gremiales dicen que es un problema de dinero y creo que no es así sino de una falta de políticas. El servicio de salud de la provincia gasta 4 veces más de lo que gastaba hace 30 años y tiene 3 veces mas gente y hace las mismas cosas que hace 30 años. Entonces esto no se arregla con plata sino con personas que hagan algo que le sirva a la gente. Creo que hemos ido creciendo pero en base a la comodidad de los prestadores y no de la necesidad de los usuarios.
En cuanto a los tratamientos, mucho se habla de la creación de un nuevo modelo asistencial, ¿cuál es su opinión?
Una de las partes del modelo asistencial consiste en la “desinstitucionalización”, nombre que tomaron los italianos cuando empezaron con estas políticas de no encerrar a las personas para tratar su salud mental. Porque el manicomio es una institución que empieza en el mismo momento en que se considera al loco como peligroso. Actualmente, hay muchas más razones para tenerle miedo a la locura que a los considerados normales. Un “normal” actual es el que me puede pegar un tiro por una campera. Los locos no son agresivos o asesinos seriales como lo muestran las películas yanquis. Enrique Pichon Rivière decía que “la salud mental de una comunidad puede evaluarse por las fantasías que tiene acerca de la locura”.
Pero la sociedad todavía estigmatiza a quienes llegan a los centros de salud mental.
Lo que sucede es que van cambiando las formas de la locura. La locura no es un lugar de la psiquiatría sino un lugar de la cultura. Y la locura es aquello que no podemos entender. El amor entre Romeo y Julieta fue la locura del medioevo porque en un momento en que los matrimonios eran establecidos por conveniencias de las cortes, que alguien se quiera armar por fuera de la formalidad era considerado una locura. Hoy, la locura se refleja más en el que mata por una campera que en el esquizofrénico, que era el loco del siglo pasado.
¿Las crisis económicas, la violencia y la inseguridad, son factores de riesgo para las patologías mentales?
Serían los nuevos factores. La locura es aquello que no podemos entender. Una depresión se puede llegar a entender, pero no que una persona mate a otra por una campera, porque eso va contra todos los valores. Todas estas cuestiones que desencadenaron las grandes polémicas y paradigmas en el siglo pasado hoy en día son relativamente fáciles porque hay muchos recursos. Ahora es más fácil tratar una esquizofrenia que un problema de conducta.
A veces es la misma sociedad la que hace cargar a los servicios de salud mental con estas problemáticas nuevas como si fueran locuras. Acaso tiene relación con que la sociedad hace rato que no hace cambios. Por ejemplo, dentro del tratamiento de la salud mental tendría que haber tratamientos penitenciarios, porque se supone que la cárcel no es un sistema de castigo sino de rehabilitación social. Entonces algunas personas cargan a los servicios de salud mental con estos problemas de valores y de trastornos de personalidad disocial o antisocial.
¿Quiénes consultan más al servicio de salud mental?
En la provincia del Neuquén una estadística aproximada nos daría que consultan 7 mujeres por cada 3 varones. Las mujeres son más proclives a la consulta. Esto no quiere decir que se enferman más. Por ejemplo, las mujeres hacen mucho más intentos de suicidio que los hombres, pero el hombre se suicida más que las mujeres.
¿La psiquiatría fue la gran contribuyente a la configuración del derecho penal y de la internación como solución terapéutica?
Pobre la psiquiatría, le echamos la culpa de todo lo bueno y de todo lo malo. ¿Y la psicología es tan capaz que no tuvo culpas? (risas). Es interesante que haya ciertos límites al modelo médico, pero cuando se desatan psicologismos, cuál es la diferencia. A veces los psicólogos no se preocupan realmente de servirle a la gente, entonces de cada 10 personas que le consultan 3 se enganchan con el psicólogo, el resto sigue dando vueltas o encuentra a un médico que le da una solución que no necesariamente es la mejor. En la Argentina está la dificultad de que los psicólogos no se toman el trabajo de estudiar todo, estudian una teoría y con eso quieren arreglar a todo el mundo, y hay remedios que a algunos les sirve y a otros no.
¿Cuáles son las consultas que llegan con más frecuencia al servicio del hospital Castro Rendón?
La mayoría lo hace por trastornos de ansiedad o cuadros que denomino trastornos de personalidad, y que no se curan con medicación. Trastornos de personalidad que conllevan una gran inestabilidad emocional y que a veces están encadenados con otros síntomas como problemas de consumo, abuso de sustancias. Incluso hacen intentos de suicidio o acciones autolesivas, no con la intención de matarse sino de generarse una sensación de malestar o de sentir el dolor en alguna parte de su cuerpo, y no “en su alma”.
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