El jefe de la Policía del Chaco, Gustavo Peña, prefirió no opinar sobre la imputación a un centenar de agentes policiales y penitenciarios por “sedición” e “instigación a la violencia” por los reclamos de diciembre, aunque admitió que la investigación fue “exhaustiva”.
“Hay actuaciones judiciales que se están llevando adelante a través de la justicia federal y hay un grupo de fiscales que también está investigando el tema a nivel provincial, que son quiénes llevan adelante las investigaciones respecto de esta situación. Han requerido informes y han llevado a cabo diligencias procesales que tienden a establecer fehacientemente responsabilidades en esta situación”, admitió Peña, en declaraciones a FM La Radio.
El jefe policial aclaró que “no conocemos exactamente el contenido de la investigación judicial”. Sin embargo, reconoció que “lógicamente, en el contexto de esa investigación van a surgir ese tipo de novedades en el sentido de que se llevó adelante una investigación exhaustiva, se han requerido informes y llevado a cabo diligencias procesales que tienden a establecer las responsabilidades que puedan surgir ante los hechos que evidentemente han generado zozobra en la comunidad. Evidentemente, la investigación ha avanzado en el orden federal y provincial”.
Una ley a medias
Según la ley de Seguridad Pública, sancionada por unanimidad en mayo de 2012, la investigación administrativa de los graves hechos sucedidos entre el 8 y el 10 de diciembre debiera estar a cargo de la Dirección de Control Policial, conducida por un funcionario civil, sin estado policial designado por el Ejecutivo con acuerdo de la Cámara de Diputados. Sin embargo, ante la morosidad del Poder Ejecutivo en avanzar en su reglamentación, las investigaciones corren por cuenta del OCI, aunque en una "transición" -según la definió el propio jefe de Policía- en la cuál depende de la Secretaría de Seguridad del Ministerio de Gobierno y ya no de la Jefatura de Policía.
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