Después de algunos contratiempos de último momento, Dominique Strauss–Kahn, el ex director del FMI acusado de intento de violación, recibió ayer la luz verde de la justicia de Nueva York para dejar la prisión de Rikers Island y alojarse en el apartamento de Manhattan que compartirá con su esposa y con los guardias armados que vigilarán sus movimientos.
Para obtener este privilegio de esperar el avance del proceso en su contra desde su casa, Strauss–Kahn pagó una fianza de cinco millones de dólares, depositó otros cinco millones como garantía, entregó sus documentos y se comprometió a llevar encima un brazalete electrónico que marca su ubicación y a estar acompañado por agentes armados de una empresa privada de seguridad que suele prestar servicios de la fiscalía neoyorquina. Como parte de este costoso arreglo, Strauss-Kahn será alojado en un apartamento que maneja la empresa de seguridad Stroz Friedberg, según indicó el New York Times.
Srauss–Kahn deberá volver a presentarse ante la justicia el 6 de junio, cuando tendrá la oportunidad de volver a rechazar los cargos. Los analistas jurídicos señalan que queda por verse la cantidad y calidad de pruebas que puedan recolectar la policía y los fiscales, desde eventuales rastros de ADN, rasguños, grabaciones de seguridad y registros de ingreso al hotel donde sucedieron los hechos.
Ahora que las chances de Strauss–Kahn de presentarse a las elecciones presidenciales francesas de abril próximo parecen haberse esfumado, no se descarta que sus defensores propongan un acuerdo extrajudicial en el que se declare culpable de alguno de los delitos menores a cambio de dejar esta pesadilla en el pasado.
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