Un joven fue mordido en la Manzana Jesuítica, y desató la polémica. ¿Qué hace la Muni con los perros sueltos?
Los perros callejeros son parte de las postales urbanas de Córdoba, y aunque hay programas de vacunación y castración, no hay programas para retirarlos de la vía pública, salvo casos expecionales. El ataque de una jauría a un joven estudiante de Derecho, en pleno Centro, reavivó la polémica sobre la “peligrosidad” de los canes sin techo, y el pedido de los proteccionistas para que la gente no abandone animales, y que recurra a la adopción de callejeros antes que la compra.
“En la zona central, casi todos los perros están vacunados y castrados, y cuando advertimos de algún perro agresivo, los veterinarios le hacen un diagnóstico y determinan si hay que llevarlo al centro antirrábico o al predio de Bouwer”, contó ayer a Día a Día Sebastián Roca, subsecretario de Ambiente de la Municipalidad.
En el centro de castración gratuita de la Muni (Cáceres 1885) se realizan entre 65 y 70 castraciones diarias: 20 pedidas por las agrupaciones de proteccionistas y el resto con turnos. “La unidad de castración móvil se nos incendió, pero cuando salga el expediente lo vamos a reponer”, indicó Roca.
“Si levantamos un perro de la vía pública, al rato aparece otro a ocupar ese lugar”, precisó el funcionario, y aclaró que “sólo los considerados peligrosos o los que se instalan en lugares sensibles, como un albergue, son llevados al predio que tiene capacidad para poco más de 70 canes”. Insistió en que el foco está puesto en la vacunación y el control de la reproducción.
Mordido
El jueves por la mañana, una jauría atacó a un joven estudiante de Derecho en la cuadra de la Facultad (Obispo Trejo al 200), área peatonal de la manzana jesuítica en la que también está el Colegio Monserrat. Su mamá, Graciela Ávila, relató a Radio Continental que el muchacho fue atacado cuando iba a tomar el colectivo. Por las heridas, le hicieron más de 10 puntos de sutura. “Le agarraron las pantorrillas, la parte superior de la pierna y otro le mordió el glúteo”, detalló la mujer.
Sin antecedente
“Es la primera vez que sabemos de un ataque, son perros buenos, la gente les da de comer y están siempre”, dijeron desde un comercio de la Trejo. En la Facultad coincidieron en que nunca antes habían tenido inconvenientes con los callejeros de la zona.
Qué hacer
El veterinario Pablo Nolé aseguró: un perro que mira fijo, que para las orejas o pone la cola rígida o el pelo encrestado, está dando señales de que va a atacar. Ante esto, lo adecuado es no enfrentar al animal, sino bajar la mirada, retroceder caminando lento y de costado, sin darle la espalda. “Hay que mostrar signos de sumisión”, dijo.
Colapso cloacal
Hace menos de un mes, esa cuadra fue noticia por un motivo bastante oloroso: un desborde cloacal inundó la peatonal, que permaneció cerrada al tránsito durante dos días por las tareas de desobstrucción.
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