En el “jardín del horror” las sillitas de bebés tenían mordazas y sogas

En el “jardín del horror” las sillitas de bebés tenían mordazas y sogas
Las situaciones violentas eran frecuentes en el jardín “La hormiguita viajera”. Ayer la profesora de folclore, Victoria Gauna, contó que a los niños le tiraban los pelos y los ataban en las sillitas donde lloraban por horas. Los padres se reunieron con los propietarios y comentaron que un nene contó que a otro lo ataron de pies y manos con cintas.
“Muchas gracias por confiar en nosotros”, reza el cartel sostenido por una hormiga negra pintada con un vestido rojo y lunares blancos en la entrada del jardín maternal “La hormiguita viajera”, de Cosme Lavalle 2.646 del barrio Pueyrredón.

Pero la confianza de los padres se rompió el fin de semana. Fue cuando trascendió la crueldad con la que cuidaban a los niños.

Una fotografía tomada por María Victoria Gauna, la profesora de folclore, y difundida por una conocida de ella en el facebook “Denuncias Comodoro”, mostraba a una beba con su boca encintada.

La imagen recorrió el país y se hizo eco en medios nacionales. Setecientos comentarios se expresaron a través de la página web de Diario Patagónico que anticipó la noticia en su edición del domingo. La beba de la foto tiene 8 meses y su madre radicó ayer la denuncia en la Seccional Tercera de Policía, junto a un abogado.

En este contexto, los padres se dieron cita en el lugar desde las 9 de la mañana. Su intención era pedir explicaciones. Se reunieron primero con Jorge Rodríguez y luego con Johana Paz, propietarios del lugar.

Cabe aclarar que éstos en ningún momento se ocultaron, sino que apenas se conoció la noticia el sábado ellos hicieron la denuncia en la Seccional Tercera e informaron que habían despedido a las tres auxiliares consideradas responsables: Diana Jones, Jimena Molina y Johana Igor.

Según los padres, en el lugar les cobraban 1.000 pesos por tres horas y 1.700 por ocho horas. La matrícula rondaba hasta el viernes en 40 chicos.

Al conocerse la situación Mabel, una de las madres que desde este fin de semana no halla consuelo, contó que se sintió “muy defraudada, me quedé helada, sin palabras. No sabía qué hacer, no caigo”.

En la reunión con los propietarios, los padres contaron que uno de los nenes más grandes contó que a otro compañerito que se mostraba molesto una vez lo ataron de pies y manos con una gruesa cinta.

En tanto Valeria, otra madre, dijo que “por lo menos mi hijo, que ya es grande y cuenta, no me dijo nada. Por ahí no quería venir, pero es normal. Yo creo que ahora de grande no ha pasado nada, pero quizás cuando era chico…”.

LA DUDA

Ese es el interrogante que gira en la cabeza de los padres que llevan a sus hijos desde los 45 días al jardín maternal. Que hayan sido tratados de esa manera cuando eran bebés.

“Antes, cuando eran chicos, los nenes lloraban mucho. Y ahora caigo y digo ‘capaz que para que no lloren mucho les hacían esto’”, reflexionaba Angel, sorprendido también porque vio que “más allá de los cintos que traen las sillas, hay mordazas del tamaño del brazo de un bebé, que lo deben haber usado para atar”.

También comprobaron que había mordazas de cinta de embalar ya usadas hace tiempo, sogas y piolines en las sillas de los bebés. Incluso se observó la presencia de las cintas de enmascarar en la silla con la que a la bebé de la imagen que recorrió el país le habrían encintado la boca.

“Corroboramos que están todas las sillitas con las cintas puestas” dijo Cecilia, quien lleva a su hijo hace siete meses al jardín. “Es inexplicable lo que se siente, impotencia, bronca. Y somos padres educados, sino le estaríamos destrozando el jardín” dijo.

“Vengo desde Kilómetro 3 porque me lo recomendaron”, agregó antes de romper en llanto y abrazarse fuerte a su pareja.

En “el jardín del horror” las manitos de todos los chicos con sus nombres están pintadas en el frente. Son las mismas manitos en las que, según contó Angel, las cuidadoras les pegaban como arcaica forma de castigo. “Los nenes les contaban a los padres que les pegaban y los ataban de pies y manos; que les pegaban en las manos, de castigo”, agregó.

“Cuando yo estaba en la clase no sucedía; es la primera vez que yo lo veo, lo que sí se ha visto son golpes, maltratos, de tirarle los pelos a un nene. Eso se lo dije a los padres. Les tiraban los pelos, los sentaban en las sillas y los bebés lloraban por eternidad de horas”, contó María Victoria Gauna, la profesora de música que se atrevió a denunciar las atrocidades.

Dijo que cuando sacó la foto era “la primera vez que vi que aten a un bebé. Quizás en el momento que yo no estaba lo hacían”.

Luego de lo ocurrido, ayer se confirmó que el establecimiento cerró sus puertas “por falta de personal”.

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