De las tres impugnaciones a intendentes por insistir con su re-reelección, lo que está expresamente prohibido por las Cartas Orgánicas de sus municipios, la presentada contra Gustavo Roque Jalile es la única que puede prosperar. Las otras, contra Humberto Valdez y Daniel Ríos no. El “Gallo” depende de un telefonazo Casa de Gobierno, lo que no es un buen dato para sus intereses.
A la traba legal, que como comprende puede obviarse, contra el Intendente chacarero se suma otro obstáculo, la pésima relación que mantiene con el poder político provincial, esta si puede ser determinante. En Casa de Gobierno, en toda la sociedad en realidad, todavía se recuerda esa definición de Jalile cuando dijo que “Catamarca es una gran provincia…pero con un gobierno de mierd…”.
Después de aquella consideración, el intendente Jalile mantuvo una tirantes política con el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral que recién se aplacó en la última convención radical, cuando sin más posibilidades electorales, Jalile decidió apoyar un nuevo mandato de quien a él le hizo la vida imposible. Ahora, su destino depende de que en Casa de Gobierno alguien levante el teléfono para recomendar su caso; lo que si, muchos dudan que sea favorable a sus intereses.



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