Itoiz: Pasarse de la raya

Hay límites para todo. Y esta semana, el secretario General y de Seguridad de la Municipalidad de Junín, Damián Itoiz, cruzó uno muy peligroso; especialmente cuando hablamos de tráfico de drogas, tema que, supongo, debería preocuparle más que a nadie. Digo, por la función que ocupa.
Si fuera más paranoico de lo que soy, debería considerarme perseguido. Vivo declarando en las comisarías juninenses por las notas que publico, y aunque me tratan muy bien en todas las dependencias, hay un estado de incomodidad que, por ejemplo, jamás viví en Buenos Aires, donde también salen artículos comprometidos en medios de amplio alcance nacional, sin que se me someta a semejante peregrinaje.

Obviamente, estoy tocando intereses de alguien que busca agotarme. Lamento decirles que, dado mi exceso de peso, esas caminatas a las dependencias policiales me fortalecen y hacen las delicias de mi médico que estimula el ejercicio físico.

Un personaje conocido

Aún desmereciendo mi propio trabajo, debo confesar que “El zar de la droga” fue un trabajo periodístico muy fácil de concretar. Mucha gente sabe quién es, dónde vive; hasta los datos de su pareja son conocidos por media ciudad.

Mi razonamiento es básico pero van a compartirlo: si llegamos tan rápido al meollo del asunto, ¿qué no podrían hacer aquellos que cuentan con múltiples recursos? Claro que, antes de preocuparse por cómo escribo o en qué forma planteo mis notas, tendrían que levantarse de sus sillas y trabajar en serio. Porque al menos que piensen que en la ciudad no existe droga, alguien la debe estar distribuyendo.

“Esta metodología que a veces el periodismo tiene (se refiere al uso del potencial) de hacer imputaciones en términos potenciales, para no tener un compromiso judicial a nivel personal por si no se comprueba lo que está diciendo, esconde mucha mala intención”. Y si señor secretario, salvo que usted piense que el periodismo debe ejercer sus funciones, es decir, recolectar las pruebas necesarias para meter en la cárcel a los delincuentes que están matando gente con la basura que venden, no queda otra que levantar la voz hasta donde se pueda. Cuanto más alto, mejor; especialmente en delitos tan complejos. ¿Usted cree realmente que se puede traficar droga sin apelar a una extensa red de complicidades?

La preservación de

los denunciantes

Lo entrevisté personalmente, y lo sé más inteligente que eso. El famoso “potencial” que a usted tanto le molesta salvó a varias democracias del planeta. Nuestra función es difundir, no denunciar. De hecho, si la gente se acerca a nosotros es porque sabe que podemos ampararnos en el derecho de preservar la identidad de los denunciantes (que está debidamente legislado), con una efectividad mayor a la de cualquier otra institución.

¿Saben por qué no denuncian? Dos motivos fundamentales: miedo o la creencia de que existe algún tipo de connivencia entre las autoridades y los delincuentes.

Algunos querrían acudir a la Justicia de buena fe, pero el sistema de testigo protegido no es muy confiable que digamos. De hecho, en uno de los últimos episodios que ocurrieron en Junín, tardamos menos de 24 horas en descubrir dónde estaba la testigo. ¿Se imagina, señor secretario, lo que puede hacer una organización con poder y dinero en cantidad?

Itoiz no está solo

Por otra parte, yo firmo mis notas y doy la cara; exposición que podría evitar amparándome en mi condición de director del diario. El potencial es el recurso de las voces desesperadas ante la injusticia o el delito evidente, cuando quien tiene que actuar o buscar las pruebas, mira para otro lado o está más preocupado en ver cómo se acomoda en un cargo, que en salvar a la sociedad del peor mal que la afectó en las últimas décadas. Siempre y cuando pensemos bien.

Ahora, en eso de calumniar a los que intentamos hacer algo Itoiz no está solo. Marcelo Tuñón, ex fiscal de Junín e integrante de SEDRONAR, hizo declaraciones increíblemente intimidatorias: “Habría que abrir una causa, con alguien que sea denunciante e investigarlo, porque esto es en beneficio de la sociedad, así que si uno lo sabe debe manifestarlo o dar un indicio sin revelar fuentes. Creo que sería el camino para contribuir al bien común y a este Junín que tanto queremos nosotros”. En buen criollo: investigarme a mí; verdadera brutalidad (incluso jurídica) que Tuñón afirmó sin ponerse colorado.

Junín, una ciudad

moderna y grande

con los problemas

que eso supone

Señores, este es un tema demasiado serio y complejo como para cometer errores garrafales y pasarse de la raya alegremente.

Dos cosas. Por un lado, es una vergüenza que se expresen así. Por otro, si piensan que voy a dejar de hablar del tema, pierdan su tiempo en otros menesteres. La droga mata y con asesinos bien pagos y entrenados.

Junín no es un cuadro de fútbol al que hay que declararle amor, es una ciudad moderna y grande con los problemas que eso supone, que demanda acciones concretas y contundentes. Lo demás (y sin potencial alguno) es una soberbia zoncera, capaz de enmascarar algo peor que la mala intención. ¿Qué película están mirando? La trama de Junín es un peliculón que merece mejores críticos.

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