Permitirá la entrada de todo producto salvo armamento o material que pueda ser usado para fabricarlo. Los insumos para la construcción sólo ingresarán si están destinados a obras públicas supervisadas por observadores extranjeros.
Después de tres semanas largas e interminables “sesiones bajo presiones” internacionales sobre el gobierno israelí, el jefe de gobierno, Benjamin Netanyahu, eligió el gabinete de seguridad, conformado por la mitad de los 35 ministros, para aprobar la flexibilización que habrá de producirse en los próximos días en la entrada de mercaderías a Gaza.
Esta decisión era propulsada por la izquierda israelí durante los últimos dos años, tras demostrar al bloqueo como un fracaso tanto para lograr la liberación del soldado israelí Guilad Shalit –cautivo del Hamas desde junio del 2006– o para sacar a esa organización del gobierno de Gaza, al que llegó en junio del 2007.
En los últimos meses crecieron las voces fuera y dentro de Israel que llamaban a aliviar el bloqueo a Gaza y circunscribirlo a armas y elementos de posible utilización militar, pero Netanyahu, su ministro de Defensa, Ehud Barak, y su canciller, Avigdor Lieberman, se negaban a ceder.
Los tres dieron su visto bueno a una revisión de los términos del bloqueo sólo después de la tragedia que se produjera con el abordaje a la llamada “Flotilla de la Libertad” que desató una fuerte presión internacional encabezada por los EE.UU. y en medio de una crisis diplomática que ya le costó a Israel el retiro de varios embajadores y la anulación de compras militares de Turquía por siete mil millones de dólares.
“Liberalizar el sistema mediante el cual los bienes de uso civil entran a Gaza y ampliar el flujo de materiales para proyectos civiles que se llevan a cabo bajo supervisión internacional”. Esas fueron las palabras con que la oficina de Netanyahu comunicó la decisión. Lo que en términos concretos significa permitir la entrada de todo producto que no constituya armamentos, municiones o elementos sospechos de estar destinados a la fabricación de misiles, por ejemplo, ciertos cilindros de metal, tornos y explosivos. Justo el mecanismo contrario al sistema actual donde había una “lista autorizada” de apenas 140 productos cuya entrada era permitida.
El ex primer ministro británico, Tony Blair, enviado especial del Cuarteto para Oriente Medio –conformado por EE.UU., la UE, Rusia y la ONU–, mantuvo en los últimos días intensas tratativas para que el bloqueo total de Gaza pueda aliviarse y desembocar en “un acuerdo de principios” en el que los países europeos podrían tomar parte, responsabilizándose de realizar búsquedas de armas y explosivos en los barcos de ayuda humanitaria.
Formalmente, Israel “mantendrá los actuales procedimientos de seguridad para impedir la entrada de armas y material militar”, agrega el comunicado oficial, pero se entiende que esta opción sería utilizada sólo en caso de un fracaso en el sistema de control respaldado por Europa o cuando los servicios de seguridad israelíes detecten irregularidades.
La decisión israelí fue “celebrada” ayer por el gobierno de EE.UU., pero no fue aplaudida por Hamas, a pesar de constituir –en la práctica– una victoria sobre el gobierno israelí. Un portavoz en Gaza señaló que la decisión tiene como intención “embellecer el bloqueo, asegurar su continuidad y desviar la atención de la opinión pública mundial”. Tras lo que exigió la completa apertura de los pasos de frontera para personas y mercaderías. “Comenzando por cemento y productos necesarios para la construcción”, explicó. Estos últimos podrán entrar en Gaza, pero sólo cuando Israel esté segura de que se destinarán a obras públicas bajo supervisión extranjera.
Por su parte, el negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, llamó a la comunidad internacional a “tomar acción inmediata y efectiva para terminar con el bloqueo sobre la Franja de Gaza, y terminar con la ocupación de la Ribera Occidental, incluyendo Jerusalén Oriental, y la Franja”.
Detrás de bambalinas, en Israel esperan que este “gesto” logre como “retribución” presión internacional para frenar una nueva flotilla con algunos pasajeros que prometieron atentar con violencia contra Israel.

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