Irrigación: polémica por los pliegos de dos consejeros

Son dos hombres del sector Azul del PJ. Llegan a propuesta de Pérez y también han estado vinculados a la malograda gestión de Frigerio.
Dos consejeros del Departamento General de Irrigación terminan sus mandatos y el gobernador Francisco Pérez remitió los pliegos de los candidatos a ocupar esas vacantes.

Uno de ellos va por la reelección, Carlos Dávila; el otro, Fernando Escobar, es promovido desde la subdelegación de aguas del río Tunuyán Inferior. Ambos son del sector azul del peronismo, ambos generan resistencia entre algunos regantes conocidos, quienes los acusan de haber sido parte de la polémica gestión de Eduardo Frigerio, el superintendente que debió renunciar hace casi dos años.

El viernes pasado ingresó por mesa de entradas de la Cámara de Senadores el pliego de Dávila, mientras que el de Escobar llegó el martes a primera hora. Ambos tomaron estado parlamentario en la sesión de ese mismo martes y fueron pasados a la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales.

Ayer su presidente, Leonardo Giacomelli, pidió la publicación del edicto que abre el período de presentación de adhesiones e impugnaciones a los nominados.

La audiencia pública se realizará el miércoles 18 de setiembre y los pliegos serían tratados en sesión de acuerdo el martes 24.

Hasta acá el trámite formal que deberán sortear los candidatos a ser parte del Honorable Consejo de Apelaciones de Irrigación. Si bien no se trata de cargos de gran exposición pública, se trata de lugares en los que se incide directamente en la política del agua.

Dávila ya es y, en caso de sortear la votación secreta del Senado, el representante de los regantes del río Tunuyán Superior, es decir los que se ubican desde el nacimiento del río hasta el dique El Carrizal; Escobar sería representante de los regantes del Tunuyán inferior, es decir, desde El Carrizal hacia la desembocadura del río en el Desaguadero.

Los dos cargos en juego tienen el mandato vencido desde abril, dado que Dávila y el otro consejero, Ricardo Scandura, asumieron en abril de 2008; sus cinco años ya están cumplidos.

Parece que el alineamiento de los azules con Pérez está dando réditos.

El destino de esas dos cuencas hídricas está en manos de peronistas azules Dávila es sobrino de la actual directora del Banco Nación, Patricia Fadel; Scandura es hombre del intendente de San Martín, Jorge Giménez.

El candidato que viene a reemplazarlo, Escobar, también es cercano al intendente Giménez ya que fue funcionario de la Dirección de Obras Públicas de esa comuna y con su aval saltó a la subdelegación de aguas del Tunuyán inferior, en la gestión del radical Lucio Duarte. Con la llegada de Frigerio (también azul), Escobar se mantuvo en el cargo y hasta se expandió su influencia.

En ese momento clave en el que Irrigación se disponía a otorgar los pozos irregulares en Alto Agrelo, el entonces subdelegado de aguas del río Mendoza, Martín Garbuio, renunció a su cargo. Nadie conoce los motivos fehacientes, pero fue sugestivo que lo hiciera justo en ese momento. Ante la ausencia en el cargo, no se nombró a un nuevo subdelegado, sino que Escobar se hizo cargo de esa subdelegación también.

Este antecedente es el que pone a Escobar en medio de las furias de los regantes críticos de la gestión Frigerio. Dicen que el “multisubdelegado” estaba al tanto del otorgamiento de los 21 pozos que le costaron la cabeza a Frigerio.

A ello se suma la reelección de Dávila, quien era consejero en esa gestión y, según el abogado de ese grupo de regantes críticos, Marcelo Romano, “avaló esa gestión. Es una perversa hipocresía tratar de hacernos creer que este Gobierno quiere sanear Irrigación y designar ahora a quienes fueron parte de esa misma gestión”.

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