Irrigación construye tres importantes reservorios de agua

Irrigación construye tres importantes reservorios de agua

Con una superficie equivalente a 100 canchas de fútbol y el volumen de 10 lagos del Parque San Martín, ayudarán a mejorar la distribución del agua.

Se construyen tres reservorios de agua pública que permitirán flexibilizar la distribución del agua en la provincia, volver el recurso más eficiente para el riego y la producción y adaptarse a las consecuencias del cambio climático. Cuarenta y dos hectáreas de espejo de agua, que servirán para regular diariamente los caudales de la quinta y sexta zona de riego. Una obra hídrica sin precedentes que dará equidad a las entregas.

 

Ayudar a moderar las consecuencias del cambio climático, ese es uno de los objetivos que se busca desde el Departamento General de Irrigación, a partir de la realización de la obra de modernización de la Red Terciaria del Tramo Inferior del Río Mendoza, 6º zona de riego comprendida entre los distritos de Tres Porteñas y El Central, en San Martín.

 

 

 

Se trata de una importante obra hídrica que permitirá ayudar a la producción de la zona a través de un uso eficiente del agua de riego, otorgando mayor equidad en las entregas. Tres reservorios, con capacidad de retención de 1 hectómetro cúbico (mil millones de litros de agua), una superficie equivalente a 100 canchas de fútbol, y volumen similar a 10 lagos del parque General San Martín. . El reservorio más grande (reservorio Norte), de 1.700 metros de perímetro, está pronto a recibir la colocación de la membrana para ser impermeabilizado. En los otros dos reservorios de menor tamaño, las obras continúan avanzando. Además, el plan contempla otras obras de modernización e impermeabilización de canales que se están desarrollando.

 

 

 

“Dentro de los lineamientos del Plan Agua 2020 está el de flexibilizar el sistema de distribución. En ese sentido, los reservorios serán como un pulmón dentro de la red, que nos permitirán hacer cambios durante la distribución, atendiendo a las necesidades de los productores”, explicó el Ingeniero Juan Andrés Pina, Director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación.

 

 

 

“La construcción de estos reservorios nos permitirá realizar un manejo distinto del sistema. Hoy se distribuye el agua por períodos fijos, preestablecidos. Con los reservorios aparece la posibilidad de ir modificando los turnos de acuerdo a la demanda. Los tres pulmones de agua van a permitir el resguardo del agua del turno de riego ante posibles lluvias. Por ejemplo si se ha erogado el agua desde el Dique Cipolletti (a 70 km de distancia), y comienza a llover, para no desperdiciar el agua que viene por los canales se puede guardar en el reservorio y programar el próximo riego. Por otra parte, para los productores hortícolas, con cultivos que necesitan un riego más seguido que los turnados, parte del agua de turno podrá guardarse en los reservorios y así poder entregar un entreturno semanal, es decir pequeños caudales, para que el productor pueda diversificar su producción y no necesite depender exclusivamente del agua subterránea”, aseguró el ingeniero del DGI Fernando Gomensoro.

 

 

 

“Los reservorios permiten ser más flexibles en la distribución, adaptarnos al cambio climático y sobre todo ser mucho más eficientes en la distribución del recurso”, tres pilares fundamentales de estos reservorios, según asegura el ingeniero Gomensoro. “Viniendo de cinco años de emergencia hídrica, la eficiencia del recurso es lo que nos permite sostener la producción. Las inversiones en obras públicas en los últimos años han consistido en revestimientos de canales y mejoras en medición. Si a esto incorporamos la Telemetría y los reservorios que se están realizando, de a poco podremos distribuir el agua de acuerdo a la demanda”, asegura Gomensoro.

 

 

 

Un gran desafío

 

 

 

Los números que se barajan desde el comienzo de la obra, hablan de la magnitud e importancia que tendrá el desafío de albergar el agua de riego para que esté disponible cuando la producción de los regantes de la quinta y sexta zona lo requieran, función que tendrán los reservorios. El primero que se está construyendo, en Tres Porteñas, zona de la Asociación 6º zona de riego Río Mendoza, necesita diariamente de 6 máquinas que hacen el trabajo de movimiento de suelo de fondo. Hasta el momento se han extraído 60 mil metros cúbicos de tierra que han pasado de ser fondo a ser terraplén del reservorio y se calcula que sólo la construcción de este reservorio removerá 100 mil m3, es decir que se necesitarán 10 mil viajes de camiones de 10m3 para realizar la tarea o para graficar visualmente, 80 kilómetros de camiones uno a al lado del otro, algo así como la distancia entre Mendoza y San Martín, ida y vuelta.

 

 

 

¿Cómo se construyen los reservorios?

 

El ingeniero civil del DGI e inspector de la obra, Francisco Lascano, aseguró que para construir los reservorios, se debe comenzar primero con el acarreo y acopio de materiales por parte de la topadora y luego es la retroexcavadora la que se encarga de llenar los camiones volcadores que trasladan la tierra hasta la zona donde se va a terraplenar. Luego la motoniveladora se encarga de esparcir y mezclar el material que luego se compacta con la vibrocompactadora previa humectación del suelo. “El trabajo se hace en capas de 30 centímetros y nosotros como inspección hacemos ensayo de suelo de esa capa ya compactada, llevamos una muestra al laboratorio de suelos y en el caso de aprobarse, según las especificaciones que dice el pliego, se libera la segunda capa y así sucesivamente hasta llegar a la altura del terraplén, que son más o menos 2,70 metros”, sostuvo el ingeniero quien explicó además que esta tarea se realiza para garantizar la buena compactación del suelo.

 

Pero,¿porqué es necesario el proceso de excavación para realizar el reservorio?, “es debido a que no podemos bajar de la cota actual del canal San Martín. La obra no es solamente excavación sino que debemos excavar lo que se pueda hasta llegar a esa cota de fondo y terraplenarlo para levantar las paredes de lo que va ser el reservorio y llegar al total que queremos acumular de agua, que entre los tres reservorios llega a un hectómetro cúbico”, sostiene el ingeniero.

 

Una vez concluido el proceso de movimiento de suelo se procede a la colocación y soldadura de una membrana de 1 milímetro para impermeabilizarlo. La obra también lleva a un drenaje para proteger a los terraplenes de cualquier posible filtración. El agua que entra y sale del reservorio será debidamente medida con elementos modernos.

 

Los únicos reservorios en la provincia de esta magnitud

 

Si bien en Mendoza hay reservorios de agua para riego, estos son privados. “En la provincia no hay antecedentes de obras de esta envergadura. Si bien hay reservorios particulares que han construido privados, no tienen este tipo de tecnología a nivel compactación, a nivel movimiento de suelo ni a nivel impermeabilización”, asegura Lascano.

 

Más obras de modernización

 

Las obras proyectadas incluyen además de la construcción de los reservorios, la impermeabilización de 16 tramos de la Red Terciaria del Tramo Inferior del Río Mendoza, que hacen un total 40 Km. entre revestimientos (33 Km.) y entubamientos (7km) que mejoran el nivel de dominio, disminuyen pérdidas y dan eficiencia a la distribución del agua.

 

 

 

"Los beneficios serán concretos para todos los usuarios", aseguró Carletto en alusión a las otras obras que se están realizando paralelamente, como son el hormigonado e impermeabilización de cauces en la zona. “Ahora el agua tardará menos en llegar y las pérdidas se reducirán”, sostuvo.

 

Como ejemplo de esto, es la obra que se está realizando en la hijuela Confín, de 7 kilómetros de longitud, en donde la tarea que se ejecuta es el revestimiento en hormigón armado, según aseguró el ingeniero Daniel Beltrame, inspector de las obras de la sexta zona del DGI. Esta hijuela riega 1.400 hectáreas y tiene 100 años. “La traza actual que tiene esta Hijuela hace que se pierda mucha agua y que demore mucho en llegar”, sostiene Carletto. Con este cambio de traza y su realización en hormigón armado, son muchos los beneficios que entrega la obra, como la eliminación de mil metros y el achicamiento de distancia. La comunidad está más que contenta viendo que la obra se está realizando y además porque el cambio de traza permitió la apertura de una nueva calle para comunicar la zona”, concluyó el Inspector Carletto.

 

Esta inversión pública se financiará con fondos del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) y de la provincia de Mendoza. El proyecto tiene un costo de 30 millones de dólares y además incluye asistencia técnica a productores y el fortalecimiento de las inspecciones de cauces y asociaciones.

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