Por irregularidades, el municipio suspendió una obra hidráulica

Por irregularidades, el municipio suspendió una obra hidráulica

El proyecto de drenaje de la Cuenca Andersen-Ricci carecía de los estudios de impacto ambiental y seguridad vial, que debía presentar el área zonal de hidráulica, a cargo de Susana Laborde.

La Municipalidad suspendió la obra de drenaje de la Cuenca Andersen-Ricci debido a una serie de irregularidades, entre ellas, la falta de un estudio de impacto ambiental, de transporte patógeno y seguridad vial, que debía presentar el área zonal de la Dirección de Hidráulica de la Provincia y que un grupo de productores viene pidiendo desde el mes de febrero. 

Ante la falta de respuesta, los productores enviaron una nota al intendente Facundo López y se presentaron en el Concejo Deliberante para plantear la situación, ya que consideran que el canal que se está haciendo -denominado "El Riachuelo”- es un peligro, desde el punto de vista vial, para quienes circulan por el sector afectado y además temen que se contaminen las napas de agua. 

En este sentido, tomaron muestras del agua de la laguna "muerta” (así la denominaron los vecinos), que se pretende drenar por el nuevo canal, y los análisis químicos dieron como resultado que esa agua tiene una alta concentración de sales, incluso más que el propio mar y que no es apta ni siquiera para que subsistan peces. Por tal motivo, temen que se contaminen las napas de agua que toman los pobladores de la zona. Además hay que tener en cuenta que el canal pasa por el basural que está en funcionamiento y está proyectado que pase también por el viejo basural, lo que podría agravar la situación. Mañana lunes se tomarán nuevas muestras para hacer ahora el análisis viral, bacteriológico y de metales pesados. 

Sin información ni estudios 

El proyecto, elaborado por la Dirección de Hidráulica de la Provincia, que ahora está paralizado, consistía en la ejecución de un canal con una profundidad promedio de 1,50 metros (pero hay sectores en los que supera los 2 metros) con un ancho de 3 metros y taludes con pendiente a 0,5 mt. en la zona oeste del distrito, que supuestamente serviría para desagotar futuras lagunas que se formen producto de las lluvias. Los trabajos se realizaban desde la ruta 228 a la altura del kilómetro 5, hacia el mar, atravesando una zona periurbana hacia Villa Zabala y luego el campo de Cipriano. 

La obra comenzó sin informar a quienes viven en dicha zona en qué consistía, cuál era la traza prevista y cómo era el proyecto. Pero lo peor es que comenzó sin tener previamente informes técnicos de hidráulica, seguridad vial, de impacto ambiental, bromatológicos y de contaminación de las napas con metales pesados y otras sustancias. Recién el viernes pasado, la ingeniera zonal de Hidráulica de la Provincia, Susana Laborde entregó al municipio el estudio hidráulico, no así el resto de los informes. 

Los productores del paraje Campomar iniciaron un expediente en el municipio en febrero de este año pidiendo información y también a la responsable zonal de Hidráulica de la Provincia. En ambos casos, sin respuesta. 

Peligro vial 

Además del riesgo que se contaminen las napas de agua por los sectores donde pase el canal, es evidente que la zanja profunda –de un metro y medio de profundidad- que se está abriendo por distintas calles  -desde la ruta 228, pasando por el barrio Villa Zabala hacia el campo de Cipriano-, es un peligro para quienes circulan por el lugar. Si bien puede parecer un sector alejado, en el verano es una zona transitada por camiones cerealeros, areneros, camionetas, bicicletas e incluso una de las calles por donde va el canal, es tomada por los vehículos para ir al complejo termal. Las calles tienen alrededor de 12 metros de ancho y entre la zanja y el talud que se construyen, hay sectores donde sólo puede pasar un vehículo. En este sentido, también se reclaman estudios de seguridad vial para evitar accidentes porque esta zanja puede convertirse en una trampa mortal. También se desconoce el tipo de señalización que se va a hacer porque tampoco se ha informado. Además hay que pensar en el mantenimiento de este canal, una vez que se termine la obra, porque ya hay lugares en los que se han arrojado residuos domiciliarios. 

Tras el reclamo de los productores agropecuarios, que empezaron a movilizarse al ver estas situaciones, el intendente Facundo López terminó suspendiendo la obra. 

Desconocimiento 

Sin embargo, hay que decir que tampoco la comuna contaba con suficiente información técnica sobre lo que se estaba haciendo y menos aún los concejales, pese a que habían aprobado la ejecución de la obra el año pasado. Esto quedó en evidencia en la reunión que mantuvieron productores y ediles.  

Mañana lunes se reunirán representantes de la comisión Hídrica, concejales, Municipalidad e Hidráulica de la Provincia para analizar la situación. 

La propuesta del sector del paraje Campomar es que se limpie y se amplíe en 300 metros el canal que linda la ruta 228 a la altura de lo que era la fábrica Ardanaz y que en la zona de donde se produjo el corte de ruta en 2014, se haga una obra similar a la que se hizo en la ruta 86 en el cruce de La Dulce.///

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