Fue en una aparente medida para obtener apoyo antes de una nueva ronda de conversaciones con Estados Unidos y otras cinco potencias. Rusia, China, la Unión Europea y sus aliados en el mundo árabe fueron algunos de los convocados
El enviado iraní Alí Asghar Soltanie propuso mediante una carta, concertar el fin de semana del 15 y 16 de enero para realizar una visita a las instalaciones nucleares, e indicó que se tenían previstas reuniones "con funcionarios de alto nivel".
Aunque no se dio una razón respecto al momento en que ocurrió la oferta, la invitación llegó apenas semanas antes de que Irán y las seis potencias continúen las conversaciones recientes, las cuales finalizaron con el acuerdo de volverse a reunir.
La nueva ronda entre Teherán y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas —Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia— más Alemania se realizará tentativamente en Estambul a finales de enero.
Se tiene la intención de explorar si existe un interés común para realizar negociaciones más sustanciales sobre el programa nuclear de Irán, visto por Estados Unidos y sus aliados como una fachada de planes secretos para construir armas nucleares, algo que Teherán rechaza.
En lugar de eso, la república islámica insiste en que su enriquecimiento de uranio y otros programas sólo persiguen generar combustible para una futura red de reactores nucleares.
Con fecha del 27 de diciembre, la carta de cuatro párrafos no dio detalles más allá de ofrecer "una visita con todos los gastos pagados a las instalaciones nucleares de Irán".
Pero un diplomático con conocimiento de su contenido dijo que fue enviada a Rusia, China, Egipto, al grupo de Países No Alineados en la Agencia Internacional de Energía Atómica, a Cuba, a los miembros de la Liga Arabe en la IAEA y a Hungría como actual presidente de la Unión Europea.
Estados Unidos, el mayor crítico de los esfuerzos nucleares de Irán, no estuvo entre los invitados.
China, y en menor medida Rusia, han actuado para diluir sanciones originalmente más fuertes propuestas por Washington y sus aliados occidentales del Consejo de Seguridad (Gran Bretaña y Francia), lo que ha llevado a castigos promulgados por el consejo que son más blandos de lo que Occidente esperaba.
La inclusión de Moscú y Beijing en la oferta iraní a realizar una visita parece ser por consiguiente un intento de exacerbar cualquier diferencia entre las potencias de Oriente y Occidente que se reúnan con Irán en Estambul.
Comentá la nota